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Caso juzgado: ‘Y eso que es la segunda vez…’

  Por Luis Lemini

Publicado el sábado, 24 de enero del 2009 a las 16:00


En el penal la enseñanza es que, en un futuro, antes de hacer algo lo pienses dos veces

Saltillo, Coah.- Tras dos minutos de exponer su caso, la nitidez de los recuerdos lo hace remontarse 20 años atrás en el tiempo, y a la vez excusarse de la misma manera como lo hacía con su mamá cuando lo mandaba llamar para regañarlo por alguna travesura.

“Se lo juro que yo no me lo robé”. La frase suena igual de cándida en el presente, como de niño; incluso cuando lo trasladaron al Centro Estatal de Readaptación Social acusado por el robo de joyas, aparatos electrodomésticos y demás artículos de valor que sumaban un botín con un valor superior a los 45 mil pesos.

Desde entonces ha pasado un año y medio; pero Juan Carlos Martínez Durón aún no acepta su responsabilidad en el robo al interior de un local comercial ubicado en la colonia Nueva Imagen, aun cuando dice haber sido presionado para confesar; “ya sé que cuando llegan los raterillos resulta que nadie es el culpable y todos son inocentes; pero yo estoy seguro de que yo no fui”.

Y es que la mala imagen que dejó ante la sociedad en años anteriores, cuando fue acusado por un robo similar, le hizo perder la confianza entre sus vecinos, quienes lo señalaban como el ladrón que fácilmente salía de la cárcel por 5 mil pesos de fianza.

“Pero todos por ahí tienen aunque sea un familiar o un conocido que estuvo en la cárcel. A mí el dueño del negocio nomás me acusó porque sabía que yo había robado hace muchos años, y según él yo siempre lo veía muy sospechoso cuando pasaba por ahí”, comenta el que con su queja espera obtener una solución.

“Acepto que sí robé esa vez, porque yo me hago responsable por mis actos y cumplo mi castigo si así tiene que ser, o defiendo mis derechos cuando veo que las cosas no son justas”; sin embargo, tampoco ha podido comprobar su inocencia.

Juan Carlos Martínez era chofer desde hace muchos años, “me metí en la ruleteada porque con el taxi se saca buena lana; todo es saberse mover y ahorrar lo más que se pueda. También le estuve dando en las combis un buen rato; si no salía buena feria al menos me entretenía manejando; pero sí era muy cansado andar vuelta y vuelta todos los días”.

En los últimos meses como chofer se estaba llevando a su casa mil 300 pesos por semana, cuando ofreció sus servicios como chofer para una compañía constructora, “ya estaba subiendo de nivel porque ya no era chofer de la calle, sino que estaba contratado y era de los de confianza de los patrones”, explica.

“Yo vivía en la colonia San José; pero todos los días pasaba por enfrente del negocio ese, y nomás porque el señor me tuvo desconfianza dijo que yo era sospechoso y me trajeron aquí, pero no tiene ningún testigo, ni cámaras de seguridad ni nada que compruebe que yo fui”.

Con un apretón de manos y la esperanza de resolver su situación, se despide para recibir a su visita, pues no le gusta perder un solo minuto de la oportunidad que tiene para convivir con su familia e idear estrategias de trabajo para obtener más dinero.

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