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Coahuila

Castillos en la tierra

Por Lizbeth Ogazón Nava

Hace 4 meses

“Los grupos de poder logran mantener una influencia enorme en el Estado y directamente en la sociedad -vía la publicidad y el apoyo de los medios de comunicación-, pero ellos no saben qué va a pasar en la próxima elección”. F.Durand. 

Otra vez Perú. Una nueva forma de control político por parte de la oligarquía, se ejerce por parte del poder que de acuerdo a la teoría política debería representar al pueblo.

Luego de la reforma del Estado de los 90, ese país andino ha construido en torno a los intereses de la oligarquía, una crisis permanente, donde el congreso se encarga de destituir presidentes.

A través de la figura de vacancia establecida en la Constitución y del criterio de incapacidad moral, los conservadores han encontrado el instrumento ideal para generar una crisis política como forma de gobierno.

La remoción hecha el viernes pasado de la usurpadora Dina Boluarte, quien en  diciembre de 2022 desde el congreso y por medio de la misma figura de vacancia por incapacidad moral, destituyó al legítimo Presidente Pedro Castillo, desde entonces ilegalmente preso. Boluarte, quien inicio su mandato con protestas populares con un saldo de 40 muertos, entre escándalos de corrupción y luego del cambio de 60 ministros fue declarada moralmente incapaz para gobernar y fue destituida por unanimidad del cargo del que se había apoderado.

La destitución no representa un avance para la democracia. Es sólo una más de las maquinaciones de una auténtica cleptocracia al servicio de los oligarcas. En Perú 12 familias controlan la vida económica del país al servicio de las multinacionales.

Pongamos el ejemplo de César Acuña, quien se ha convertido en el representante de este nuevo tipo de poder político y económico. Por medio de su partido, alianza para el progreso APP, extiende su influencia en distintos departamentos y en el Congreso para su beneficio personal.

La vida política es impensable sin ética y esta requiere no sólo el retorno de la legitimidad con el Presidente Castillo también el diseño de otra separación de poderes no sólo para evitar la crisis legislativo-ejecutivo sino para separar el poder político del económico.

La vida cotidiana de trabajador

tiene por mayor propósito la paz;

mientras el sueño de la oligarquía

Es ponerle al estado un antifaz.

Es tanta la paz y tantos sus posibles moradores

Que construyen con hoz y con martillo

De ella misma, sus propios redentores

cuando vuelva a su pueblo, su Castillo.

 

 

 

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