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Cerca de Dios y tan lejos de las autoridades

  Por Silvia Valdez

Publicado el martes, 29 de julio del 2008 a las 13:18


Cansados de gestionar la luz y el agua, los vecinos no se dan por vencidos

Monclova, Coah.- Atrapados entre las carencias y la indiferencia de las autoridades municipales y estatales, habitan cientos de familias fronterenses las cuales alzan su voz para reclamar servicios públicos, como agua, drenaje, energía eléctrica, pavimento, entre otros.

Las colonias Fundadores, la Ciudad Perdida y el lugar conocido como El Callejón del Diablo, de la colonia Guadalupe Borjas, son lugares inóspitos para vivir, sin embargo la necesidad de construir una vivienda obligó a estas familias a llegar a este sitio en donde las carencias forman parte ya de su vida cotidiana.

Decenas de viviendas enclavadas en un cerro son habitadas por familias que desafían la falta de servicios públicos y siguen luchando porque alguna autoridad los apoye, aunque la esperanza cada vez se desvanece más conforme pasa el tiempo sin obtener respuesta.

LEJOS DE AUTORIDADES
Ahí, en el lugar más alto de Frontera, donde las estrellas se pueden apreciar más de cerca durante la noche y el sol cala más fuerte en el día, habitan familias quienes se declaran más cerca de Dios, pero lejos de las autoridades.

La situación geográfica donde están edificadas las humildes viviendas, es la justificación que dan las autoridades para no llevar los servicios primarios como drenaje, agua y pavimento.

María de la Luz Villanueva, hace más de cuatro años que habita una casa que está en la punta del cerro, dijo que ella es feliz viviendo ahí, pero sí le pesa no tener los servicios primarios como lo es la energía eléctrica, transporte y pavimento.

Su felicidad de permanecer en este lugar, la finca, la entrevistada en que comparte su hogar con su esposo, y el hecho de que estén juntos para ella significa mucho valor, pero reconoció que si tuviera los servicios primarios su felicidad sería completa.

Declaró que los vecinos viven con la esperanza de que las autoridades escuchen ya no sus demandas, sino sus súplicas para que hasta este lugar lleven los servicios necesarios, pues comentó que como autoridades deben estar preparados para dotar de lo necesario a las familias que habiten en el lugar que sea.

Los vecinos no se rinden y tocan puertas, según comentó Neptaly González al tiempo de manifestar que es todo un reto el vivir en estas condiciones luego de que los principales servicios públicos como la luz, no tienen.

Dijo que la esperanza de lograr ser escuchados por las autoridades los mantiene de pie, pero con desaliento ven que día a día son ignoradas y la prueba está de que llevan años gestionando las obras y es fecha de que ninguna autoridad le quiere entrar.

Neptaly González es uno de los gestores de obras, quien se ha topado con el engaño de las autoridades cuando les prometen y no cumplen con la realización de obras, pero asegura que eso no provoca que bajen la guardia, pues seguirán insistiendo hasta ser escuchados.
CRUDA REALIDAD
Con cuatro hijos que cuidar, un esposo que atender y muchas carencias que enfrentar, Claudia Yuvisela Tamez Villanueva habita un pequeño cuarto en lo alto de la loma.

Un cuarto a donde no ha llegado el programa de Piso Firme, pues entre la tierra y piedras, colocó los pocos muebles que tiene esperando reunir dinero para poder construir el piso y así mejorar su condición de vida.

Claudia comentó que su esposo labora de gallero, por lo tanto recibe un salario semanal entre los 600 y 700 pesos, cantidad que dice tener que hacer rendir para poder cubrir las necesidades de alimento, vestido y salud, ya que no cuentan con un servicio médico que los ampare.

Son cuatro hijos los que tiene y a la mayoría les gusta andar descalzos, pese a la cantidad de piedras que hay en la calle y dentro de su vivienda.

Caludia al igual que muchas amas de casa tienen que caminar diariamente para llevar a sus hijos a la escuela o al jardín de niños en tiempo escolar, pues ahí no hay ni la más remota posibilidad de que sea construido un plantel debido a las condiciones geográficas del lugar, según comentan las autoridades educativas.

La preocupación de la entrevistada es qué hacer cuando se le enferme uno de sus hijos, se encuentre sola y sea de noche, pues no hay medios accesibles para llevarlo a un centro médico, para ello tendría que descender de la altura en que habita, por la oscuridad y en medio del pedregal que existe en el camino.

DÉCADAS DE MARGINACIÓN
Más de tres décadas de marginación tienen las familias que habitan en el llamado Callejón del Diablo, un sitio nombrado así debido a las condiciones en que se encuentran las calles y donde aseguran que sólo los muy valientes pueden vivir ahí ante la falta de servicios públicos.

Este sector pertenece a la Borja, pero contrastra con el resto de la colonia donde se puede apreciar las calles pavimentadas y con servicios públicos.

Las calles que comprende el Callejón del Diablo, son prácticamente intransitables, existen aberturas que asemejan arroyos, por lo que es difícil transitar tanto

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