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Grupo Zócalo
Publicado el martes, 24 de marzo del 2026 a las 21:41
Ginebra, Suiza. — Transportar antimateria fuera de un laboratorio ha sido, hasta ahora, una idea más cercana a la teoría que a la práctica. Esta semana, un equipo de científicos de la Organización Europea para la Investigación Nuclear dio un paso concreto: logró trasladar antiprotones en carretera sin que se perdieran en el intento.
La prueba consistió en mover cerca de 100 antiprotones durante cuatro horas. Para evitar cualquier contacto con materia —lo que provocaría su aniquilación inmediata—, las partículas viajaron suspendidas en el vacío dentro de un contenedor especial, sujetas por imanes superenfriados a -269 grados Celsius.
Tras ser extraídos del laboratorio, los antiprotones fueron colocados en un camión y recorrieron un trayecto de aproximadamente media hora. El objetivo: comprobar si era posible mantenerlos estables fuera de condiciones controladas. Al regresar, alrededor de 91 partículas seguían intactas, según datos preliminares.
La portavoz del CERN, Sophie Tesauri, calificó el ejercicio como exitoso, aunque reconoció que aún hay limitaciones técnicas, sobre todo en el tiempo que pueden mantenerse contenidos.
El dispositivo utilizado —una trampa transportable de una tonelada— está diseñado para resistir movimientos bruscos, frenadas y vibraciones del camino. Aun así, cualquier fallo habría bastado para perder la muestra completa.
El experimento forma parte de un plan más amplio: llevar antimateria desde el CERN hasta la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf, en Alemania, donde las condiciones permiten estudios más precisos. El trayecto, sin embargo, toma cerca de ocho horas, el doble de lo que actualmente soporta la trampa.
Aunque la antimateria suele asociarse con enormes cantidades de energía, la escala de esta prueba fue mínima. Incluso en el peor escenario, la liberación habría sido imperceptible.
El CERN es conocido por operar el Gran Colisionador de Hadrones, un túnel subterráneo de 27 kilómetros donde partículas viajan a velocidades cercanas a la luz. Sin embargo, sus instalaciones también albergan el Desacelerador de Antiprotones, una plataforma única para producir partículas de baja energía y estudiarlas con mayor detalle.
Este entorno, aunque altamente especializado, genera interferencias que dificultan ciertos experimentos, de ahí el interés por trasladar los antiprotones a otros centros.
Por ahora, el reto es claro: extender el tiempo de transporte sin perder estabilidad. Si lo consiguen, la antimateria podría empezar a salir del laboratorio con un destino más amplio que nunca.
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