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Publicado el martes, 13 de abril del 2021 a las 13:24
Ciudad de México.- María Isabel se encomendó a todos los santos antes de recibir la segunda dosis contra el Covid-19.
A comparación de la primera aplicación, en esta ocasión la mujer de 75 años estuvo alerta de que la jeringa que utilizó la enfermera no estuviera vacía.
Llegó a la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, en Miguel Hidalgo, con un cubrebocas que tenía tejido a la Virgen de Guadalupe, un collar con la imagen de San Judas Tadeo y una bolsa con la estampa de la Virgen María.
Su preocupación surgió por los casos en que familiares de adultos mayores han exhibido que las jeringas no tenían el medicamento, como sucedió recientemente en Gustavo A. Madero.
Antes de que la pincharan, le rezó a “Lupita” y a “papá Dios”.
“ Con la primera, tuve como algo de precaución porque no habían dicho de que las estuvieran poniendo vacías, pero ahora dije ‘sí me voy a fijar’, y sí, ahí las estaban llenando, por eso quedé bien tranquila.
“ Sí tuve precaución de que estuviera llena la jeringa porque a algunas personas se las han puesto y están vacías y tenía yo curiosidad”, expresó María Isabel.
Ella acudió en compañía de su sobrina Araceli, quien, con nostalgia, relató que dos familiares han muerto a causa de la pandemia y actualmente cuatro parientes están infectados.
Ayer, miles de adultos mayores acudieron a esa sede de aplicación de la segunda dosis en Miguel Hidalgo, así como las instaladas en las alcaldías Cuajimalpa, Azcapotzalco, Magdalena Contreras y Milpa Alta.
Lo hicieron a pie, con ayuda de sillas de ruedas, andaderas, bastón o muletas.
Ingeborg Díaz Garza, de 66 años, fue otra de las adultas mayores que no perdió de vista la jeringa con la que le aplicaron la segunda dosis.
“ Les pregunté a las señoritas que si me podían enseñar la jeringa y todo”, comentó.
“ (La enfermera) amable, me dijo que sí, que con mucho gusto me enseñaba todo”.
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