Internacional
Por
Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 30 de marzo del 2026 a las 09:21
China.- No hay misiles, pero sí espadas que caen desde el cielo. El águila blanca desciende en picado sobre el gato persa y abre la batalla en un valle imaginario que, en realidad, remite a Oriente Próximo. Se trata de una animación generada con inteligencia artificial y difundida por la CCTV, la televisión estatal china. Una película con un mensaje geopolítico empaquetado como fábula. Y que se ha convertido en un fenómeno viral dentro del gigante asiático.
Bajo una estética wuxia -estilo visual característico chino que combina artes marciales con animales que llevan túnicas, filosofía y códigos de honor- se despliega una batalla entre el águila blanca, trasunto de Estados Unidos, contra el gato persa, representación de Irán.
El escenario es el jianghu, un universo paralelo sin ley y donde la fuerza se impone al diálogo. Allí, en un escenario llamado Valle Dorado, se concentra la “esencia de hierro negro”, recurso indispensable para la vida y la guerra. No hace falta demasiada interpretación: es el petróleo. Y el monopolio del águila blanca —que obliga a comerciar con sus “billetes de oro”— remite al sistema del dólar que ha sostenido durante décadas la arquitectura energética global.
La trama avanza con paralelismos directos. El águila lanza un “ataque de decapitación” contra el gato persa; su líder cae, infraestructuras civiles son golpeadas. La ficción reproduce así el inicio del actual conflicto en Oriente Próximo, con el bombardeo que mató al ayatolá Jameini. En la serie no hay nombres propios, pero el espectador local ha entendido perfectamente el mensaje crítico dirigido a Washington.
A continuación, la respuesta del gato persa llega por donde más duele: el comercio. En el relato, el felino bloquea el único canal de transporte de la “esencia”. En la realidad, la referencia es inequívoca al estrecho de Ormuz, arteria por la que circula una quinta parte crítica del petróleo mundial y cuya interrupción sacude los mercados globales. Ahí entra el resto del mundo, caricaturizado en un gremio de mercaderes.
Un pájaro (Japón) protesta por quedarse sin suministro. Un camello (voz del Sur Global) propone alternativas: trueque, nuevas monedas, rutas terrestres. Es el corazón ideológico del vídeo: la desdolarización como respuesta a la hegemonía estadounidense.
“La popularidad del cortometraje de artes marciales radica en su narrativa metafórica que transforma la compleja situación internacional en un mundo animal”, reza una nota reciente publicada por el Diario del Pueblo, el periódico oficial del gobernante Partido Comunista. “Con su ingeniosa ambientación, su aguda sátira y su innovación visual, conecta de forma precisa con el público”.
La geopolítica detrás de la animación
La película coincide con el discurso oficial de China. El Gobierno de Xi Jinping evita respaldar abiertamente a su socio de Irán en términos militares, pero critica de forma sistemática las intervenciones de Washington e Israel. La retórica china mantiene un tono moderado, con los medios estatales absteniéndose en gran medida de criticar directamente a Trump. En ese contexto, Pekín impulsa mecanismos financieros alternativos —desde acuerdos bilaterales en yuanes hasta plataformas como los BRICS— que reduzcan la dependencia del dólar y den un impulso al pago transnacional en la moneda china.
La animación introduce además otro punto de actualidad relacionado con el conflicto: el águila blanca aparece agotando recursos para interceptar ataques del gato persa. Es una referencia directa al enorme gasto reconocido por el Pentágono, que hace unos días anunció que pedirá al Congreso estadounidense una descomunal partida extraordinaria, de 200.000 millones de dólares, para financiar la guerra contra Irán.
El cierre del film abandona las metáforas y entra en la doctrina. “La máxima fuerza no reside en blandir la espada, sino en la resistencia”, señala una voz en off como conclusión final. Esta sátira animada revela que la propaganda china ya no se limita al tono solemne de sus comunicados oficiales. Experimenta con narrativas visuales, humor y cultura popular. Y, al menos de puertas hacia dentro, funciona.
Algunos fragmentos del vídeo alcanzaron en Weibo, equivalente a X en China, más de 80 millones de visualizaciones menos de 24 horas después de su lanzamiento. Además, las redes se han llenado estos días de secuelas creadas por usuarios: en muchas, un panda —símbolo de China— media entre las partes; en otras, el águila pierde su dominio y surge un nuevo mundo dominado por un consejo de varios animales.
En una guerra que, como todas, está rodeada de relatos, la animación viral de la televisión pública china persigue una idea: que el orden liderado por Estados Unidos es inestable y, sobre todo, reemplazable. Y aquí entra en juego Pekín, que se presenta ante el mundo como un pilar de estabilidad en contraste con un EU cada vez más impredecible.
El Mundo
Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en Internacional
Hace 1 hora
Hace 1 hora
Hace 2 horas
Hace 2 horas
Hace 2 horas
Hace 2 horas
Hace 2 horas
Hace 2 horas
Hace 3 horas
Hace 14 horas
Hace 14 horas
Hace 15 horas