Monclova
Por
Mario Valdés
Publicado el lunes, 3 de noviembre del 2025 a las 04:06
Monclova, Coah.- Desde la entrada a los panteones de la Región Centro, el olor de las flores de cempasúchil se podía percibir por los asistentes que acudieron este 2 de noviembre a decorar la tumba de sus seres queridos, durante la celebración del Día de Muertos.
Decenas de familias llegaron con cubetas, escobas, flores, ofrendas y platillos que alguna vez disfrutaron sus familiares en vida, para hacerles compañía.
Los panteones de Monclova y Frontera lucieron abarrotados por visitantes, vendedores, músicos, familias, elementos de seguridad, rescatistas, comerciantes de flores y un sinfín de personas, conmemorando el Día de Muertos, fecha en que se recuerda y se mantienen historias y sentimientos que no morirán.
Pasarán los años, pero no el amor
Este 2 de noviembre, el panteón se convirtió en un lugar de reflexión y recuerdo, donde familias como la de Guadalupe Rodríguez Valdés se reunieron para visitar y limpiar las tumbas de sus seres queridos, honrando su legado y compartiendo historias que perdurarán a lo largo de los años.
Guadalupe, acompañada de su nieto y su hermana, expresó que han mantenido esta tradición durante 48 años.
“Venimos a visitar a mi papá, a mi mamá y a mi hermano, cada año limpiamos la tumba, les llevamos flores y hacemos oraciones”, comentó.
Su hermano, quien falleció hace 11 años, también forma parte de este ritual familiar que refuerza los lazos entre ellos y les permite recordar momentos significativos de sus vidas.
La familia Rodríguez Valdés no sólo se dedica a mantener el lugar limpio, sino que también revive memorias de su madre, a quien describen como una mujer entregada y sufrida.
“Los mejores recuerdos que tenemos son de ella, siempre la recordamos con cariño”, reflexionó Guadalupe.
A lo largo del día, las hermanas se turnan para visitar el panteón, donde también se reúnen otros familiares que vienen desde diferentes lugares, como Houston y Saltillo. “Siempre venimos juntas, es una tradición que queremos mantener”, agregó Guadalupe.
50 años de tradición familiar
La familia de Adriana Farías ha mantenido una conmovedora tradición de visitar el panteón para honrar a sus seres queridos durante más de 50 años.
Esta vez, como cada año, Adriana y su familia se reunieron para crear un altar en memoria de sus difuntos, incluyendo a sus abuelos, sobrinas, tíos y su esposo, quien falleció hace apenas cuatro meses.
“Desde hace más de cincuenta años, mis abuelos comenzaron esta tradición. Perdieron a su niño de cuatro años y cada año mi abuela no fallaba en venir a hacerle su altar”, comentó Adriana.
Este ritual ha sido transmitido de generación en generación, convirtiéndose en una parte fundamental de la vida familiar. La familia llega al panteón alrededor de las siete y media de la mañana y durante el día se quedan a recordar a sus seres queridos.
“Traemos comida, nos sentamos a platicar y recordar, es un momento para estar juntos y celebrar la vida de quienes ya no están”, añadió.
Adriana también destacó que, además del Día de Muertos, la familia se reúne en otras fechas significativas como el Día del Padre, el Día de la Madre y los cumpleaños, reafirmando así los lazos familiares y la importancia de recordar y honrar a los que han partido.
No olvidar la promesa de la vida eterna después de esta vida
En el marco del Día de Muertos, el párroco del Santuario de Guadalupe, el José Trinidad Pulido Muro, ofreció una emotiva misa en el panteón donde invitó a las familias a recordar y honrar a sus seres queridos que han partido.
Durante la celebración, destacó la importancia de esta fecha no sólo como un momento de conmemoración, sino también como una oportunidad para reflexionar sobre la vida eterna.
“Hoy conmemoramos a los fieles difuntos, es una celebración de la Iglesia Universal donde nos reunimos para pedir por ellos y solicitar a Dios que les otorgue el don de su misericordia”, expresó el padre José Trinidad.
Agregó que el mensaje cristiano en este día es no perder la esperanza en la vida eterna, recordando que la perseverancia en la fe es la clave para alcanzar la gloria prometida por Dios. El vicario también hizo hincapié en la mezcla de tradiciones culturales que se han arraigado en esta celebración, reconociendo la importancia de recordar a quienes han dejado una huella en nuestras vidas.
“Recordar a los difuntos es vivir esos momentos importantes que compartimos con ellos”, afirmó.
La muerte llega con el olvido
En los panteones de Monclova y Ciudad Frontera, entre las flores frescas y las velas encendidas, se encuentran tumbas que cuentan historias de vida que lamentablemente, han caído en el olvido. Estas sepulturas, cubiertas de maleza y polvo, son un recordatorio de que a pesar de los años, el amor y los recuerdos pueden desvanecerse, dejando a los difuntos en el silencio del abandono.
Al recorrer estos camposantos, se pueden ver lápidas desgastadas por el tiempo, algunas incluso sin nombre, testigos mudos de una época en que sus dueños fueron recordados y queridos.
Familias que alguna vez visitaron esas tumbas con flores y oraciones, han desaparecido, y con ellas, la memoria de aquellos que yacen en su interior.
“Es triste ver cómo algunas tumbas están completamente olvidadas”, comenta Juan Vidaurri, visitante del panteón; “cada vez que vengo, siento que una parte de nuestra historia se está perdiendo; estas personas también merecen ser recordadas”.
En un mundo donde el tiempo avanza rápidamente, es fácil perder de vista a quienes nos precedieron.
Sin embargo, en este Día de Muertos, surge la pregunta: ¿qué pasará con estas tumbas si nadie se detiene a recordar? La falta de atención a estos espacios sagrados es un llamado a la reflexión sobre la importancia de mantener vivas las memorias de aquellos que nos dejaron.
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