Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Las nuevas y comprometedoras fotos del ex príncipe Andrés: jugando con un misterioso niño y una pelota poco común Se despide Eric Dane de sus hijas en entrevista póstuma Deja CSP decisión sobre aborto a congresos locales Pide Sheinbaum revisar retrasos en becas Aseguran armas y droga tras enfrentamiento con civiles armados en Michoacán

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

¿Cómo ser una persona agradecida?

Por María José César

Hace 7 meses

Hace unos días me encontraba teniendo esta conversación con mis hijos, pues considero que el ser agradecidos consiste más en una virtud que se aprende y que se logra detrás de un entrenamiento constante en sostener la mirada en lo positivo, buscando ver todo a través de un lente agradecido que se maraville con lo poco y lo pequeño, para que aprenda a disfrutar de lo poco y de lo mucho. Y es que vivimos hoy en día en una sociedad donde pareciera que todo se obtiene rápido y fácil. Solemos tener menos paciencia para esperar las cosas. Pedimos por internet todo para mañana, y todo puede llegarnos directo a nuestra casa. El teléfono nos soluciona al instante lo que queremos saber, y tenemos acceso a tantas cosas que cómo se nos han facilitado, también se nos sostiene la puerta de lo instantáneo y nos es más difícil esperar y agradecer lo que se tarda en llegar. Así como sentir esa sensación de por fin tener algo en nuestras manos, que se tardó tiempo en llegar o que tanto nos costó tener.

Entre tantos valores que han sembrado mis padres, mis abuelos, y tantas generaciones en nuestra vida, es el valor del esfuerzo. Hoy agradezco que mis papás hayan sembrado en mí una mirada agradecida porque en todo busco ver lo bonito, lo positivo, lo que sí hay… y eso es algo que se entrena y se aprende. Todos podemos quedarnos estacionados en lo que nos falta, en lo que no hay, en ese frijol negro en el arroz. Y poco nos detenemos a valorar todo lo que SÍ hay y los pequeños o pocos esfuerzos que en ocasiones pueden hacer los demás por nosotros. Y esa mirada positiva tiene la raíz profunda en la gratitud.

¿Te has detenido a pensar cómo suele ser tu mirada?

¿Vives quejándote o vives con una actitud agradecida buscando ver lo positivo?

¿Qué tanto está tu mirada en lo negativo de la situación, de las personas o de lo que no hay?

¿Qué tanto agradeces lo que sí hay en tu vida?

¿Qué pensamientos sostienes más en tu día a día?

¿Quieres que cambie tu actitud? Reflexiona qué pensamientos sostienes y qué tanto te quedas en eso que no hay. Si agradeces y miras todo lo que sí hay, esa actitud se vuelve una constante y por consecuencia en un mayor bienestar sicológico para ti.

Ser agradecido implica cultivar esa actitud empática, relisiente, optimista, que busca enfrentar las cosas de cada día buscando el… ¿Cómo sí se puede? ¿Qué sí tenemos para resolverlo? Y… ¿Cómo puedo ser una persona aún más agradecida?

• Intenta ver lo bueno incluso en las situaciones difíciles. Siempre, siempre, hay algo que podemos agradecer en la dificultad o ante un evento doloroso. Cuando tengas un mal día escribe tres cosas que salieron bien aunque parezcan insignificantes.

• Busca reconocer los gestos de los demás y agradecerles de forma consciente. La gratitud comienza desde que te levantas y agradeces a Dios el poder respirar y estar de pie. Agradeces tener a alguien que amas a tu lado, agradeces tener un hogar, agradeces poder alimentarte, agradeces un abrazo. Todo lo que vives y los gestos que los demás tienen contigo comienza a agradecerlos. Puedes expresar la gratitud con una notita, una llamada, devolviendo un favor, con un simple gesto, con un simple:

GRACIAS. Y cuando recuerdes, repite GRACIAS a Dios.

• Valora los pequeños detalles. Amanecer con vida, tomar un café caliente, un abrazo sincero, escuchar el sonido de la lluvia. Tómate unos segundos para disfrutar lo que estás viviendo en este momento presente y repite: Qué bendecido y afortunado soy y me siento por tener esto.

• Cultiva una actitud de valorar. Por ejemplo, no dando por hecho lo que los otros hacen por ti. En lugar de pensar… “Es su deber”, piensa, “agradezco que lo haga por mí”. Cuando no das por hecho lo que hace el otro, se rompe el ciclo de la indiferencia y se genera gratitud.

Agradece sin esperar nada a cambio. Cuando lo haces, cultivas la amabilidad en ti. Tú puedes elegir cómo vivir tu vida, elige hacerlo desde la gratitud. Expresar la gratitud fortalece vínculos, crea ambientes armoniosos y activa un ciclo positivo de generosidad, tanto para quien la ofrece como para quien la recibe. Ser agradecido eleva el bienestar emocional de las personas. Proponte vivir desde esa actitud y volverla una virtud en ti. Que hermoso es tener personas agradecidas en nuestra vida, pues nos ayudan a sostener una mirada agradecida. Que por donde camines, camines esparciendo gratitud y amabilidad.

 

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 11 horas

Pájara de cuenta

Hace 12 horas

Luz Elena, hoy

Hace 12 horas

Un crimen de Estado moderno