Piedras Negras
Publicado el viernes, 17 de junio del 2022 a las 04:17
Piedras Negras, Coah.- Los rayos del sol calan, laceran la piel y hacen rodar gotas de sudor que entran lastimosas en los ojos cansados de un grupo de más de 200 personas migrantes que ha llegado a un filtro de autoridades de los tres niveles de gobierno.
Es momento de darle un respiro a los pies cansados, rotos, con ampollas que lastiman al dar pasos y es tiempo de hidratarse, algunos incluso son canalizados por personal de salud en el puesto médico.
Son personas en tránsito de diversas nacionalidades, venezolanos en su mayoría, dominicanos, cubanos, nicaragüenses, haitianos, que buscan llegar a la frontera y cruzar el río Bravo para cumplir un sueño.
Con la esperanza a cuestas que da fortaleza a pesar del cansancio extremo, siguen la caminata que inició desde Sabinas, Coahuila, donde dicen que fueron bajados por personal del Instituto Nacional de Migración e impedidos a abordar algún método de transporte.
Por ello, siguieron a pie, como la mayoría de ellos ya lo habían hecho por la selva amazónica de extrema belleza, pero también en extremo peligrosa.
Caminar no sería el problema, pues la esperanza hace sacar fuerzas inimaginables y aseguran ya lo peor ha pasado.
Han sido casi cuatro días de camino con la ilusión de poder realizar su sueño. Es momento de seguir.
Enrique de la Rosa González, originario de República Dominicana, comparte que salió de Colombia el 6 de mayo pasó por la selva, vio muchos muertos, muchos heridos.
“ Yo estoy herido”, indica al momento tocarse el torso y relatar la situación por la cual tuvo que separarse de su demás familia al no querer retrasarlos.
“ Me caí en la selva, me enterré una estilla y tuve que abrir para sacarla, me han dado medicamento, yo mismo me atiendo, me han dado fiebre en el camino, pero con papa Dios que me tiene en pie de guerra”, indica el hombre de 49 años de edad.
Muestra su herida que ya tiene un mes y no sana y precisa que salió de Colombia, luego de toda una travesía que ha enfrentado en su migrar.
Enfatiza que su país ha caído en crisis contagiada por Haití y por ello hace años migró a Venezuela, sin embargo, el régimen del Presidente Maduro hizo que perdiera su casa, su vida de trabajo. Decidió migrar nuevamente, ahora a Colombia.
Con el firme objetivo de darle a su hija de 14 años un mejor futuro, decidió migrar junto con su hijo mayor, su nuera y sus dos nietos.
Se internaron en la selva de Panamá por cinco días y cuatro noches, bajo el agua, picaduras de insectos, observaron víboras, gente muerta.
“ Pasamos una atrocidad, no pensaba salir vivo de ahí”, indica mientras toca su herida cubierta por una venda que se ha teñido de rojo.
Asegura que es un hombre sin problemas con la ley, tiene sus papeles en regla, sus credenciales para demostrar que es un buen hombre, sus hijo y familia ya han logrado cruzar.
“ Gracias a Dios voy aquí, espero que Dios me de la oportunidad de que me reciban”, expresa el hombre que agradece a los mexicanos su solidaridad.
No ha querido ser atendido médicamente, le ofrecieron incluso ser internado en el hospital. Pero sabe que se encuentra a solo unos kilómetros de cruzar la frontera y toma fuerzas para seguir.
“ Vamos con los ojos cerrados, pero con esperanza”, indica al momento de apresurar el paso para alcanzar al grupo que ha emprendido nuevamente la marcha.
Una mejor vida para su bebé
Yaretzi de 21 años de edad camina lento, trata de alcanzar a un circulo cercano de familiares que le acompañan junto a su pareja.
Originaria de Venezuela, la joven con un embarazo de ocho meses, relata que el camino de dos meses ha sido muy difícil, pero que ya está muy cerca de cumplir su sueño y dar una mejor vida al hijo que lleva en su vientre.
“ Hemos enfrentado violencia, caminado demasiado, nos hemos cansado, hemos parado. En varios países nos han ayudado, mas en México”, asegura.
Muchas personas se paran a darnos agua, es muy cansado, muy fuerte.
No ha presentado problemas con su embarazo, pero si han sido víctimas de violencia, de discriminación, de violencia de sus derechos por parte de autoridades.
“ Nos han perseguido, pero tenemos fe que nos va a hacer llegar, que nos alienta”, dice.
Va con la meta de pedir asilo humanitario, luego de pasar nueve días por la selva, antes de llegar a México, entre montañas, barrancos, ríos.
“ Solo tengo ronchas en mis brazos y en mi cara”, indica.
“ Los médicos me han chequeado bien, mi bebé está bien”, agrega.
Ha sido una experiencia muy fuerte, pero se ve en un futuro como una mujer luchadora con su bebé.
Han caminado más de 300 kilómetros, traen los pies rotos, asegura, los pies destrozados, pero no la esperanza.
Un mejor futuro
Jesús Elías de cuatro años de edad sonríe mientras es cargado por su papá Jesús David de 24. El niño originario también de Venezuela carga un león de peluche con mucho cariño, al que le ha puesto su nombre.
Jesús no ha enfermado y sus padres agradecen a Dios, esperan que los 32 días que han migrado, valgan la pena y el pequeño pueda tener un mejor futuro.
Jesús Elías, relata que su personaje favorito es Hulk y como él, sabe que su papi lo carga con gran fuerza, a la que parece no vencerle nada.
Me ofrece una sonrisa tierna nuevamente y ambos se pierden entre el grupo que apresura más el paso al saberse cerca del río Bravo.
Corren para cruzar
Han llegado al destino, el grupo al ver el río se emociona, algunos empiezan a grabar con sus celulares, a hacer videollamadas o transmisiones para dejar huella de su cruce.
No obstante, dejan todo lo que pueda obstruir su cruce, las carreolas y hasta el león de Jesús Elías que se queda en el camino a unos pasos del afluente, mientras se interna en las aguas que parecen darles vida al cruzar.
Pide Padre Pepe no lesionar sus derechos
Al enfatizar que las personas en situación de migración salen de su lugar de origen por una necesidad grande y ante un mayor flujo de personas migrantes que llegan a la frontera, el padre José Guadalupe Valdés pidió a autoridades a tener medidas para no lesionar sus derechos humanos y a la población el tener solidaridad.
El asesor de la Casa del Migrante y defensor de derechos humanos de personas migrantes, indicó que es importante ser solidarios con personas migrantes con algunas cosas que puedan necesitar como medicina, comida, ropa, agua.
Indicó que ante el clima extremo que se registra en Piedras Negras y la región, enfrentan esta otra vulnerabilidad aparte de estar expuestos a situaciones de violencia, el enfermar por el clima o estar expuestos a deshidrataciones, insolaciones y golpes de calor.
Principalmente, indicó que esto se da con personas migrantes que han llegado a Piedras Negras caminando ante temperaturas hasta de 42 rados centígrados.
“ Es un clima completamente adverso”, dijo.
Por lo tanto, subrayó que es una cuestión humanitaria el poder ayudar y ser solidarios con personas que hoy necesitan, principalmente infantes, mujeres no acompañadas con situaciones de primera necesidad.
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