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Por
Yadira Leos
Publicado el viernes, 6 de marzo del 2015 a las 16:01
Saltillo, Coah.- Las casas en donde se da albergue a quienes buscan llegar a los Estados Unidos ahora son considerados nichos de delincuentes, motivo por el cual algunos centroamericanos que viajan buscando el “sueño americano” evitan llegar a ellas.
Luis Alberto está de paso por Saltillo, tuvo que pagar 400 dólares para viajar en el tren con su esposa Yesenia Carolina y sus pequeñas Gabriela y Alondra, de 5 y un año. Están hospedados en el hogar de una saltillense, pues aseguran que acudir a la Casa del Migrante es muy peligroso.
Entrevistado mientras pide unas monedas, aseguró que por lo regular las casas del migrante son para quienes van de paso, pero en las últimas fechas se han convertido en refugio de los ladrones que vienen de Centroamérica haciéndose pasar como migrantes. “Son vagos que no van a ninguna parte, que se dedican a robar”.
Tomó la decisión de salir de Nicaragua, pues la situación económica es difícil y no alcanzan para comer. Explicó que una persona gana en promedio 50 córdobas (moneda nicaragüense), trabajando seis días se obtiene un pago de 300 córdobas, es decir 150 pesos mexicanos por semana.
“La vida es extremadamente dura, por eso nos arriesgamos con nuestra familia a luchar para salir adelante y lograr el objetivo de una vida mejor”, explicó el padre, quien para subirse al tren con sus hijas espera que en las estaciones baje la velocidad.
Durante su estancia en los diversos estados que han atravesado prefieren hospedarse con gente de buen corazón que recurrir a las casas del Migrante, pues sabe que corren peligro en estos lugares de ayuda. Aunque dijo que no le consta que esto pase en Saltillo, pero prefiere no llegar a la Casa del Migrante local.
“En la entrada a San Luis Potosí está lleno de marras salvatruchas que se unieron con los delincuentes de ahí y están robando a los centroamericanos que llegan a la Casa del Migrante. Llegan a estos lugares haciéndose pasar por centroamericanos, pero no lo son”, explicó.
Relató que es difícil viajar con los niños, pero para él sería más difícil haberlos dejado en Centroamérica. “Los nicaragüenses tenemos un dicho: ‘El que tiene su cojombro se lo echa al hombro’; si tienes hijos cargar con tus hijos es tu responsabilidad, no los puedes dejar votados”.
El migrante, acompañado por su familia, busca emprender nuevamente el viaje; ahora la meta es llegar a Tamaulipas y juntos piden unos pesos en los cruceros para pagar la cuota que les exigen los guardias de seguridad de los trenes.
El tiempo para llegar a Estados Unidos es difícil de predecir, y más ahora que existen personas que ‘juegan’ a ser hondureños o migrantes y les disminuye la ayuda que pudieran ofrecer los ciudadanos a los verdaderos migrantes. Sin embargo, con la fe en Dios y con la esperanza de un futuro mejor, Luis Alberto y su familia siguen su camino.
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