ESTIMADOS LECTORES Y LECTORAS:
Muchos de nosotros nos encontramos de vacaciones y yo soy la primera que digo: “patas pa’ que te quiero”, ya con maleta en mano me vine a visitar a una de mis más queridas hermanitas del alma, Paty Zumaya, ya con 33 años de hermandad que ni la distancia y circunstancias de la misma vida nos han podido separar, ni cuando se fue por 10 años a vivir a Chicago, hasta allá fui a dar. Siempre dispuestas a las aventuras que la vida nos tenga deparadas, pues nos gusta viajar mucho y nos divertimos como niñas.
Y bueno, acá en nuestra amada tierra potosina salimos a pasear el día lunes a un municipio muy pequeño de mi querido San Luis Potosí, donde hay una hacienda que perteneció al hermano de la famosa y beatificada señora Concepción “Conchita” Cabrera Arias, nombre de soltera, y de casada de Almeida, quedando ella viuda muy joven, apenas tenía 38 años y ya tenía 9 hijos, dos fallecieron: uno de 18 años y otro creo de 2, si mal no recuerdo.
Siendo ella laica, empezó a tener una conexión maravillosa con Dios que le valió que la beatificaran. Imaginen ustedes, con una cantidad de escritos que le hacía a Dios. Se hablan de 65 mil escritos como evidencia que fue lo que le valió para ser beatificada el 4 de mayo del 2019 en la Ciudad de México, en la Basílica de Guadalupe. Primera laica mexicana en ser elevada a los altares.
La beata Conchita Cabrera de Armida nació en San Luis Potosí, el 8 de diciembre de 1862, y murió el 3 de marzo de 1937 en la Ciudad de México, mística, escritora católica, laica mexicana, reconocida por su profunda vida espiritual y su labor apostólica. Fue fundadora de las Obras de la Cruz, un conjunto de asociaciones y congregaciones religiosas inspiradas en la espiritualidad de la cruz.
La hacienda que sirve como convento de las madres de la Cruz, también sirve como casa de retiro, se puede uno quedar para conectar con lo divino. Es un lugar de silencio, que te invita sin duda a la oración, a la reflexión y agradecimiento por tan bello pulmón, con esa magnífica huerta de ensueño de verdad. Me fascinó tanto que me quedaré un par de días, ya que me encantan estos retiros en conexión con uno mismo y con Dios.
Un pequeño museo de unas cuantas habitaciones con cosas privadas de la beata, como fotos, escritos de puño y letra, donde también se encuentra una bellísima huerta, maravillosa, llena de árboles, pinos, nogales, pirules y otros tipos de árboles, donde hay un laberinto que es hecho por tuyas, son un tipo de pinitos, donde se encuentran oraciones y escritos de los 7 dones del Espíritu Santo, los conceptos de las virtudes y sus antónimos.
Es un lugar donde en 1 minuto conectas, sí o sí, con Dios. Es muy extenso el lugar, donde a la entrada hay un como pequeño puentecito que da al árbol donde la beata Conchita Cabrera hablaba con DIOS, le decía Dios que lo acompañara con oraciones, según nos contó la madre que amablemente nos recibió, igual la madre superiora Laura que comentó que tenía apenas 8 meses, que venía de un poblado de San Francisco, California.
Recuerdo que de adolescente fui con mi familia a este bellísimo lugar, y hasta ahora regresé, mi amiga siendo de aquí jamás había venido, y se impactó del lugar tan bello que encontramos y de toda la bella historia, también donde era el comedor, en el que hace un siglo, el dueño y hermano de la beata Conchita, murió de un balazo mientras se encontraban comiendo, y uno de sus amigos, en aquel tiempo todos llevaban pistola y al hacer algún movimiento inesperado, la pistola se disparó matando a su amigo, hermano de la beata Conchita.
Una tragedia, sin duda, como ha habido en muchas familias, donde el mejor amigo mata a su mejor amigo sin querer, “las pistolas son del diablo”, decía mi abuelita y sí, decía bien.
En la familia política de mis hijas, también hace más de 64 años, hubo un hecho así, donde su abuelo perdió la vida en manos de su mejor amigo, tragedias que le cambian la vida a su viuda y a sus pequeños hijos.
Fue imposible no recordar esa tragedia familiar, al contarme el accidente en el comedor las hermanas de la Cruz. Y todo el día tuve presente aquella tragedia contada por mi suegra que en Gloria esté, ahora ya junto a su amado Antonio.
En este municipio de Jesús María, a 30 minutos de San Luís Potosí, ciudad capital, se encuentran como seis conventos de congregaciones distintas, que no recuerdo los nombres la verdad. Pero son lugares lindos, lo que sí es maravilloso es la huerta donde la beata Conchita hablaba con Dios, donde ella decía que Él le hablaba.
Hay también un pequeño montecito replicando la aparición de la Virgen María a Juan Diego.
Un viacrucis también, donde están esculpidas las estaciones en cantera.
Vengo encantada.
Si quieren un lugar no muy lejos de nuestro querido Saltillo, pueden venir a visitar esta hacienda y la historia tan impactante de la beata Conchita Cabrera de Armida Arias, este último apellido era el de su papá.
Y bueno, aquí tomando un tecito de hojas de lima limón que me hizo mi querida amiga hermana Paty, que cortamos aquí cerquita en el árbol de una vecinita, recordando a mi abuelita materna que al salir de su cocina, había un árbol de lima limón, así que estando en su tierra y en la mía, de dos de mis hijas, mi madre, una hermana y demás familiares, agradezco el que con este té me transporte a mi infancia tan bella, en casa de mi abuelita, también la casa grande, o la casa de la piedra, que ahora es la casa de la cultura, a ella le hubiera gustado saber que sirvió para dar conocimiento, pues ella fue maestra, una hermosa y muy querida por todos.
Lástima que le quitaron lo más bello sus árboles y su bello jardín, lo más hermoso, pero nuestros recuerdos jamás nos los quitarán junto con las vivencias más bellas a su lado.
Donde mi mamá y sus hermanos nacieron, y donde yo salí de novia.
Un abrazo fraterno y felices vacaciones para los que tenemos esa gracia.
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