Espectáculos
Por
@Frank Estrada
Publicado el lunes, 21 de julio del 2008 a las 14:04
Saltillo, Coah.- Emanuel Abdallah y su Banda Manzanero derrochaban talento en el escenario, pero era en vano. La gente pedía a Pablo Montero en un Teatro del Pueblo verdaderamente a reventar, y las dos avenidas que acceden a la feria seguían saturadas de autos.
Montero no llegaba y Abdallah las pagaba.
Tras rebasar el tiempo que le correspondía, la gente empezó a gritarle “fuera, fuera”. El cantante saltillense, cortésmente, demandó respeto y comprensión al auditorio. La banda Manzanero no soportó más y salió.
Llegó la medianoche y nada. Una pequeña llamada Magaly entra al quite para cantar rancheras. Le aplauden las dos primeras. A la tercera se oyen de nuevo los “Fuera, fuera”, dispersos al fondo.
Una avioneta sobrevuela el Teatro del Pueblo y se avisa que allí viene Montero. Algunas se emocionan. Otras, desencantadas, le gritan “ya ni bajes… ni vengas”. Mientras, las notas de niños extraviados en la Feria ocupan el escenario.
Una de la mañana, se anuncia que viene en camino el lagunero. Entra Javier Solís. Evita cualquier reclamo advirtiendo “Tres canciones y me voy”. Con cortesía también, soportando a un público más que difícil, sale a para intentar resucitar al fantasma de su padre. Se parece mucho, pero alguien en primera fila grita “te falta la voz”.
Una y media en punto: llega el lagunero. El público se deshace en alaridos. El “panadero” lleva un elegante traje blanco que se diferencia del que lleva el mariachi. Ha llegado al fin. Ha perdido a algunas.
“Estoy aquí desde las siete”, dice una señora en primera fila, molesta con el retraso. “Nadie te obligó, reina”, contesta otra que esperó las mismas 6 horas y media, pero parece feliz con la llegada de su ídolo.
Compensa el retraso
Montero abre la velada con “Serenata Huasteca”, la enlaza a “Cielito Lindo”, “Quién Será” y “Moliendo Café”. Una noche de covers se vaticina.
Se dispone a recompensar a sus fans por la espera. Baila, zapatea manda besos, sonrisas, guiños, se sube a una bocina y canta desde allí. Cada gesto es motivo de ovación. Trae energía. El público se anima como nunca, dispuesto a recuperar el tiempo perdido.
En sus primeras palabras al público se reconoce contento de estar en su tierra y hace evocaciones de su natal Torreón. “Lo hecho en Torreón está bien hecho”, dice y se gana las palmas de nuevo.
Montero no queda mal. Complace a su público, participa con ellos, invita a algunas fans a subir al escenario. Las afortunadas desfallecen de puro contento. “Hay otra en tu Lugar” es una de las más coreadas y ovacionadas, junto con “Vale más un Buen Amor” y “Estos Celos”.
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