Ciudades
Publicado el domingo, 21 de noviembre del 2021 a las 04:01
Piedras Negras, Coah.- Señora dulce, bonita, de trato suave, amable, positiva, entregada a cualquier cosa que haga, firme; con la camiseta siempre bien puesta y un amor infinito para dar a quien se lo pide y hasta a quien no, es como despide la editora de Deportes, Belina de la Cruz a Marcela Naciff, al retirarse de su casa editorial Zócalo tras su jubilación.

La licenciada Marcela Naciff, tras 25 años de labores en Periódico Zócalo, se jubiló y en su último día de labores, se da tiempo para compartir un poco de lo que han sido estas dos décadas y un lustro de labores.
Recién termina la edición de una página de un informe de una senadora y entre las palabras de las compañeras y compañeros que se despiden de ella, comparte que Periódico Zócalo le dejó mucha conocimiento del que estaba ávida.

Relata que era una feliz ama de casa que no quería trabajar, pero curiosamente sale un anuncio en Periódico Zócalo que requerían un corrector y como si se hubieran confabulado sus familiares de sangre y políticos, todos la alentaron.
Tenía 36 años de edad y después de 19 años de casada y un hijo, se decidió e hizo una cita para entrevista de trabajo en Periódico Zócalo. Pero de último momento decide no ir.
“ Mi hermana Patricia me preguntó si iría, yo no sabía que ella también había realizado una cita y a última hora me decido ir, al llegar me topé en la puerta con mi hermana y me dijo viniste, entonces me regresó, yo le dije que no que ambas la hiciéramos”, indica.
No sabía ni prender una computadora, precisa Marcela, pero su excelente ortografía le abrió las puertas y decidieron contratarla.
“ En ese tiempo la jefa de producción era una ingeniera de nombre Cristal Gisel Gómez, ella dijo no se preocupe, la ortografía que usted tiene se mama, el operar la computadora en una semana le enseñó, pero la ortografía tardaría mucho”, comparte.
Entró a trabajar el 25 de octubre de 1996, le pusieron una computadora, pero corregía las páginas muy rápido y como en ese entonces la encargada de Sistemas la ingeniero Esther Vázquez estaba de licencia por embarazo y la olvidaban hasta por dos horas y pensaba en mejor irse.

No obstante, su espíritu de lucha, de no rendirse, la hicieron quedarse, apesar de dejar su zona de confort que tenía en su casa, pues era muy dependiente y enfrentarse a un mundo nuevo.
“ Pero tienes eso de no te rindas, no debes rendirte a los retos, dije primero aprendo y luego decido si me voy o me quedo”, precisa.
A la semana, Marcela sólo quería aprender más y más, se sentía afortunada de adquirir conocimiento y además recibir un sueldo.
Era tanta su disposición, que sólo le faltó ser intendente, prensista, circulación y publicista, porque en todas las demás áreas estuvo y con mucho gusto.

Tenía solamente la secundaria y preparatoria inconclusa y el que la hubieran contratado a sus 36 años, con estas condiciones, consideraba que era una suerte y una gran oportunidad que tenía que aprovechar.
“ Mi esposo me decía, es muy fácil que te den el puesto, porque tienes ortografía de una persona de licenciatura o maestría”.
Al cubrir por 18 días las vacaciones de una editora de Sociales, donde incluso tuvo que escribir notas, la llevó a querer estar en edición.

Había renunciado tras dos años de trabajo, porque consideró que ya no aprendería más.
“ Linda Milán le dijo al señor Francisco Juaristi que ya me iba y el me preguntó y dije es que ya no veo más aprendizaje”, apunta.
“ Quiero ser editora de Internacional le dije, me dijo se queda y me dobló el sueldo”, añadió.
Empezó como coeditora de Nacional e Internacional tras un rediseño, en ese tiempo con don Jaime García Fernández que era jefe de Editores y Gabriel Domínguez que era su coeditor.
“ Me gustaba mucho, aprendí a editar esquemando páginas, lo que hace un diseñador, era muy detallista, me pedían que hiciera los reportajes y que revisara la portada, no se iba la portada sin que la revisara”, detalla.
SE TITULA COMO LICENCIADA EN COMUNICACIÓN
Tras quedarse viuda, Marcela Naciff decidió manejar su dolor con estudios, por lo que fueron nueve años de los 14 años que hace que falleció su esposo, los que estudió.
“ Como una forma de evadirme un poco, de sobrellevar la pena”, indicó.
Empezó cuatro años para la carrera de Maestra de inglés donde su graduó y fue posteriormente cuando había el rumor de que iban a abrir la Licenciatura en Inglés, para lo que requería la prepa, se avocó, empezó de cero y en un año le entregaron el certificado.
“ Cada que recibía el certificado sacaba una copia y lo traía a Recursos Humanos, cuando se entera Francisco Liñan, quien es ahora jefe de Editores, me pregunta ¿Por qué no entra a la Universidad?, pero yo decía ¿cómo si tengo 51 años?”, apunta.
Para el examen de admisión, había muchas matemáticas y al ser muchos años sin estudiar, decidió pedirle ayuda a sus compañeros Daniel Labrada y Francisco Covarrubias.
Luego de ser la segunda mejor promedio en el examen de admisión, al segundo y tercer año le dieron 75 por ciento de beca del mérito y el cuarto año al 100 por ciento. Terminó con 98.11 de promedio la carrera, con titulación automática sin tesis, ni examen profesional.
“ Si no hubiera estado en Zócalo probablemente no hubiera llegado a la licenciatura”, indica.
Antes de irse, Marcela busca a todos sus compañeros y compañeras para tomarse una foto y llevarlos en su recuerdo con mucho cariño.
Más sobre esta sección Más en Piedras Negras
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia