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Por
Cristal Romo
Publicado el sábado, 19 de abril del 2014 a las 14:00
Monclova, Coah.- Un llamado a la feligresía católica a no ser cobardes y no “lavarse las manos como Poncio Pilato” ante la devastación de la sociedad que supone la aprobación de leyes que permiten el matrimonio entre parejas del mismo sexo, el aborto, y la adopción gay, entre otros, fue lanzado en la representación de la crucifixión de Jesucristo que el día de ayer llevó a cabo la comunidad de la parroquia Santiago Apóstol.
En medio de un clima benigno, minutos antes de las 9:00 de la mañana, cientos de feligreses se dieron cita en el pórtico del recinto religioso para ser testigos del Viacrucis viviente en el que participaron 60 actores y 30 personas de staff.
Actores, público y guías espirituales, cada uno con la cruz de su conciencia a cuestas, se dispusieron a ser parte de esta escenificación que fue marcada por los mensajes que cada personaje lanzó al final de su interpretación.
“Yo, Pilato, condené a la cruz a Jesús y salvé a Barrabás, ustedes me odian por el acto cometido, pero qué están haciendo ante las leyes que permiten el aborto, que aceptan la adopción gay, que haya matrimonios gay y no dicen nada”.
“No sean cobardes y apáticos como yo. Si ustedes que conocen mi historia me hacen culpable, después de dos mil años de la muerte de Jesús hay cristianos igual de culpables que yo, apáticos, indiferentes, inflexibles. Qué esperan para actuar, no se laven las manos como yo y actúen”, lanzó a la audiencia el actor que dio vida a Poncio Pilato antes de que la procesión tomara el camino hacia las calles de Monclova con destino a la plaza Zapopan.
De igual manera y en cada una de las 14 estaciones de la Pasión de Cristo, los actores se dieron a la tarea de emitir un mensaje encaminado al despertar de la sociedad bajo los principios establecidos por Dios, mostrados a través de su hijo Jesús, para enaltecer la vida.
Actos que sacudieron, para bien o para mal, en reflexión o crítica, la conciencia de los presentes al invitarles a ejercer resistencia contra lo que los católicos consideran un agravio.
“Este acto representa la práctica de fe de nuestro pueblo que quiere enfrentar ese anhelo por tratar de que nuestra vida sea cada vez más parecida a la de Jesús en su ofrecimiento y entrega”, declaró el párroco Eduardo Neri al respecto del Viacrucis.
“Al mismo tiempo buscamos que la feligresía rectifique en actitudes y conductas, que reaccione ante el acontecimiento de la Muerte de Jesús en base a todos los personajes que aparecen y que durante su intervención ofrecen mensajes para ser mejores”, manifestó el entrevistado.
Fue así como durante todo el trayecto se invitó a la ciudadanía a ayudar a cargar la cruz de otro; a no ser como Judas traicionando a sus semejantes; a no repetir el papel de las mujeres que lloran lamentándose de lo que pasa pero sin hacer nada.
“Cada personaje simboliza a la humanidad misma, porque al final todos los seres humanos independientemente de los credos o ideologías, costumbres y culturas, contamos con el ejemplo del Señor para definir entre lo bueno y lo malo”, afirmó.
Llegadas las 11:11 de la mañana, la escenificación se hizo presente bajo la iglesia de la Ermita, en la plaza Zapopan, con la mirada de sufrimiento en algunos y la esperanza de la resurrección en muchos otros, se vivió la crucifixión de Jesús.
El hijo de Dios está apunto de volver de entre los muertos y los corazones palpitan de júbilo.
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