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Publicado el lunes, 19 de abril del 2021 a las 18:59
Monterrey.- A 50 años de cárcel fueron condenados dos hombres que en el 2019 aseguraron ser integrantes de un grupo del crimen organizado para cometer secuestros y extorsiones, en Zuazua y Pesquería.
Los sentenciados por secuestro agravado a 50 años son Luis Ángel Martínez Núñez y David Gerardo Sifuentes Roel, quienes están recluidos en el Cereso de Apodaca.
A 12 años de prisión por chantaje agravado fue condenado un tercer cómplice identificado como Luis Ángel Cardona González, internado en el mismo penal estatal.
Esta misma pena se le impuso a Martínez Núñez por chantaje, por lo que sumó una pena total de 62 años por su implicación en los delitos.
Un agente del Ministerio Público de la Fiscalía de Operaciones Estratégicas comprobó la participación de los sentenciados en dos hechos distintos.
Primero, Martínez Núñez y Cardona González cometieron una extorsión el 15 de junio del 2019, en el negocio Todo Gas, ubicado sobre la Carretera a Zuazua, en Zuazua.
Ambos, se estableció en la resolución, llegaron a la gasera en un Chevrolet Spark café, y Martínez Núñez se identificó ante un despachador como miembro de la delincuencia organizada, para luego exigirle el pago de una cuota a cambio de no causarle daño.
Además, lo amenazó con regresar y quemar el negocio en caso de no pagar, por lo que por temor, el trabajador le entregó mil 200 pesos en efectivo, producto de las ventas del día, y ambos se alejaron a bordo del vehículo.
El otro ilícito es el de secuestro agravado cometido por Martínez Núñez y Sifuentes Roel, quienes el 17 de diciembre del 2019 privaron de la libertad a un hombre en la Colonia Valle Floresta, en Pesquería.
A la víctima identificada por seguridad sólo con las iniciales F.J., se la llevaron en un Nissan Tsuru blanco, cuando estaba afuera de su casa.
Hasta ese sitio llegaron los sentenciados, quienes iban encapuchados y portando botellas de vidrio, con las cuales golpearon al hombre.
Lo subieron al vehículo, le cubrieron los ojos, y lo continuaron agrediendo hasta que llegaron la una casa, donde lo interrogaron y amenazaron de muerte.
Lo mantuvieron privado de la libertad y le exigieron trabajar vendiendo droga para el grupo delictivo al que pertenecían.
Días después lo trasladaron a otro domicilio, ubicado en la colonia Real de Palmas, en Zuazua, donde lo amarraron de pies y manos y lo continuaron golpeando.
Estuvo hasta el 18 de diciembre, cuando al ver que los tres plagiarios se durmieron, el aprovechó para desatarse y salir corriendo de la casa.
Pidió auxilio a elementos de una patrulla de Fuerza Civil, quienes detuvieron a los tres sentenciados.
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