Zocalito
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Grupo Zócalo
Publicado el miércoles, 7 de junio del 2023 a las 14:31
Ciudad de México.- Tomar decisiones es complicado, tanto para los adultos como para los niños.
En este cuento corto escrito por Marisa Alonso, titulado Conejitos, se nos plantea una disyuntiva: ¿cómo elegimos cuál es la mejor opción, la más segura?
Comparte con tu hijo este cuento infantil (recomendado a partir de los 5 años) para enseñarle a tomar decisiones sensatas y meditadas.
Cuando llegaron al cruce, todos se miraron indecisos. ¿Qué camino deberían tomar?>Mamá coneja pensó que lo mejor era parar a descansar y hablarlo entre todos. Se sentaron a la sombra de unos arbustos y comieron unas semillas para reponer fuerzas.
– ¿Por qué camino vamos? – preguntó papá conejo rascándose las orejas con una pata.
– No podemos equivocarnos – dijo mamá coneja.
Conejita y Conejito saltaban sin prestar atención a sus padres.
– ¡Conejitos! – llamó papá conejo. – ¿Ustedes qué camino creén que puede ser mejor?
Los conejitos se acercaron y se miraron dubitativos.
– Por la senda de la derecha hay semillas y flores. ¡Nos aseguraremos la comida! – dijo mamá Coneja dando su opinión.
– Por la senda de la izquierda he escuchado el rumor del río. Nos llevará a donde hay agua – habló después papá Conejo.
– Yo prefiero ir por la senda derecha. ¡Tengo hambre! – dijo Conejito.
– Pues yo quiero ir por la izquierda. ¡Quiero darme un baño! – dijo Conejita.
– ¡Conejitos! Se trata de elegir la opción que sea mejor y más segura para todos, no de lo que nos apetezca a cada uno. Debemos pensarlo muy bien. Si se nos echa la noche encima podemos correr peligro – dijo mamá coneja muy seria.
Todos callaron por unos minutos. De repente llegó un grajo volando.
– ¿Necesitán ayuda? Conozco muy bien este bosque – les dijo sin dejar de volar encima de sus cabezas.
Enseguida se dieron cuenta de que era un buen pájaro.
– ¡Hola, grajo! Queremos ir al otro lado del bosque y no sabemos qué camino tomar – le dijo papá conejo.
– Yo quiero ir por la senda de las flores y las semillas – repitió Conejito enfadado con su hermana.
– Pues yo prefiero que vayamos por la senda del río – repitió Conejita enfadada con su hermano.
– Por la senda de la derecha, aunque vean que hay semillas y flores, más adelante hay muchas piedras y arbustos donde se esconden los reptiles. Además, vive el gato montés y la gineta. ¡Esa senda es peligrosa para un conejo! – contestó mirando a Conejito.
– La senda de la izquierda, efectivamente os llevará al río, pero por allí vuelan águilas y buitres. No os recomiendo tomar ese camino. Es más corto, pero también correrán peligro – dijo mirando a Conejita.
Los papás conejos se miraron uno a otro.
– Debemos dar la vuelta si no queremos correr peligro – habló primero papá conejo.
– No podemos arriesgarnos a pasar por ninguna de las dos sendas. Se acerca la noche. Lo más prudente es que regresemos por donde hemos venido ¿No os parece? – pregunto la mamá a sus hijos.
– Me dan miedo las ginetas y temo al gato montés – dijo Conejita.
– Me asustan los buitres. ¡No quiero pasar por allí! – dijo Conejito.
– ¡Bien! Estamos todos de acuerdo. Regresaremos y buscaremos otra manera de atravesar el bosque, aunque demos más vuelta.
El grajo que seguía allí escuchando les dijo:
– ¡Yo os puedo ayudar! Conozco este bosque como cada pluma de mi cuerpo. ¡Seguidme!
Los conejos fueron detrás. El grajo les fue mostrando el camino.
– Esta senda es segura para una familia de conejitos. Llegarán antes de que anochezca – y les señaló un camino.
El grajo batió las alas y desapareció entre las ramas de los árboles.
Con información de Guia Infantil
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