Clasificados
Por
Ruta Libre
Publicado el lunes, 29 de junio del 2015 a las 21:27
Han sido testigos del crecimiento de la ciudad. Estos caminos ocultos bajo las calles de Saltillo son recintos de flora y fauna de la región. Hace décadas también fueron conocidos como ‘patios traseros’, o como ‘ríos’ de aguas negras, y con el paso del tiempo han sido dañados no sólo por la expansión de la infraestructura urbana, sino por todo tipo de deshechos que son arrojados diariamente a sus cauces.
Por: Rodrigo Flores | Saltillo, Coah.- Así se encuentran los arroyos de Saltillo y la Región Sureste del estado, cuencas que la mayoría del tiempo no representan riesgo alguno, pero que en el momento en el que la naturaleza así lo decida, podrían cobrar una factura muy alta a la ciudadanía, responsable del estado actual de descomposición, y de las propias autoridades de los tres niveles de Gobierno.
SIN DUEÑO
Históricamente, los arroyos han quedado en el olvido no sólo por parte de las autoridades, sino por la propia sociedad. Estos cauces son utilizados como grandes contenedores de basura y hasta como espacios en los que habitan familias enteras, a pesar del riesgo que eso implica.
Saltillo cuenta con seis principales arroyos, que cruzan la ciudad de sur a norte, además de sus ramificaciones, todos con un historial preocupante debido a su alto grado de contaminación, y asentamientos urbanos.
De acuerdo a la Ley de Aguas Nacionales, la Comisión Nacional del Agua es la encargada de todo lo que suceda con estos cauces, desde su modificación hasta su contaminación y limpieza, sin embargo, son pocas las acciones que se han llevado a cabo para mantenerlos en buen estado.
Según informó la Conagua, no se cuenta con un programa como tal en el que se lleven a cabo acciones de limpieza, sin embargo, en años anteriores se han conjuntado esfuerzos con otras dependencias para efectuar este tipo de acciones.
Por su parte, la Secretaría de Medio Ambiente de Coahuila (SEMAC) ha llevado a cabo algunos programas de limpieza, sin embargo, solamente cuando la comunidad lo solicita, no sin antes tener los permisos necesarios de la Conagua para poder ingresar y limpiar, ya que es su jurisdicción.
La bióloga Eglantina Canales, titular de la SEMAC, mencionó que son tres problemas principales los que se tienen con la naturaleza de éstos, siendo la contaminación el más grave y que se presenta con mayor frecuencia, ya que no sólo son las empresas las que contaminan, sino la propia sociedad.
A través de los años, la sociedad se ha empeñado en arrojar desechos sin saber de las consecuencias que esto pueda tener, ya que realizan taponamientos o contaminan predios que son habitados por especies de flora y fauna, acción que a la larga tendrá un efecto que recaerá directamente en su principal fuente de contaminación: la comunidad en general.
“Es totalmente remediable (la contaminación), es que los usamos de basureros, pero eso lo hacemos todos, ahí no podemos decir que es una falta de actuación de la autoridad, ahí es la persona, que sin ningún miramiento piensa que en el arroyo se va a desvanecer.
“Con eso causamos taponamientos, inundaciones, pérdida de vida silvestre, pérdida de plantas, de la conductividad de la propia agua, porque los arroyos son fuente de vida; muchos de los arroyos de Saltillo tienen vida, o sea corre agua natural prácticamente todo el año y nosotros los utilizamos como basureros, contaminando el agua que después nos vamos a tomar, de un modo u otro”, dijo.
Otro de los problemas que señala es que se han venido haciendo no sólo taponamientos o desvíos de los mismos, sino que se han cancelado algunos para realizar desarrollos urbanos, por lo que principalmente lo que se hace es entubarlos, ocasionando que el agua busque una salida, lo cual daña la estructura hidrológica y se vuelve un problema.
El principal ejemplo de este desarrollo es el parque lineal construido en los límites de la colonia Federico Berrueto Ramón, al oriente de la ciudad, donde se tapó el cauce federal y se construyó un parque, el cual ha sido denunciado por los vecinos debido a que sólo ocasiona que las casas se inunden, por la poca captación del drenaje pluvial colocado.
INVASIÓN
El tercer problema señalado por la Secretaría del Medio Ambiente es la invasión de los márgenes de los arroyos, que según la ley debe estar libre de construcciones a una distancia de por lo menos 10 metros de sus costados, reglamento que no se cumple ya que actualmente podemos ver casas en los márgenes, o inclusive calles y construcciones nuevas.
Este tipo de acciones ocasiona una mayor erosión y mayor fragilidad de los mismos, ya que los movimientos de la tierra son mayores y provocan modificaciones en sus dimensiones que pueden llegar a dañar viviendas como al norte de Saltillo, donde en el fraccionamiento San Patricio se han reportado cuarteaduras de las casas ubicadas cerca del arroyo Ceballos.
Ante este problema, Canales pide se respeten los reglamentos, principalmente de la dependencia federal que vigila estos cauces, y después de los reglamentos urbanos municipales, que no son respetados al momento de construir.
“Todo lo que estamos haciendo va a repercutir en nuestra propia salud, primero: no tirar basura en los arroyos, porque eso sí lo puede hacer cualquier gente; segundo, cuestiones de planeación que nos permitan pedirle a la Comisión que no dé permisos de asentamientos en los márgenes de los mismos, para darle esa viabilidad de largo plazo porque los arroyos se mueven, cambian un poquito el cauce, entonces si tú ya no los dejas, te van a tumbar las casas; si tú ves en el norte de la ciudad vas a ver: el agua tiene memoria y la tierra también”, explicó.
PREOCUPADOS POR LA NATURALEZA
Así como hay quienes contaminan, hay ciudadanos preocupados por el medio ambiente de nuestra ciudad. Ramón Contreras Ramos, vecino de la colonia Valle Verde, dice que siempre ha tratado de llevar una mejor relación con la naturaleza.
A principios de este año, realizó un ejercicio en busca de una solución a este problema ambiental. Recorrió el arroyo del Pueblo junto a su sobrino, quien realizó un trabajo de tesis para su universidad, donde reflejarían el grado de contaminación del cauce y sus complicaciones.
Fue un trabajo de horas y horas, de subir, esquivar, de caer y levantarse, pero al final asegura sentirse satisfecho con este trayecto de más de 20 kilómetros, con el que espera se obtenga un fruto considerable, o crear conciencia en la sociedad sobre qué arroja a éstos.
“Hay muchos riesgos; cuestiones de riesgos digamos pandilleros, gente drogadicta, lo que te encuentras entre el camino, aquí incluso podemos encontrar hasta una persona muerta porque van y las tiran, no falta. Nos topamos con muchas cosas en cuestión de que se nos truncaban las salidas, que no había para dónde salir, alturas grandes, meterte a drenajes, suciedad, muchas cosas”, comentó.
Lo que más le sorprendió fue la contaminación que se puede observar no sólo por la basura, sino de descargas de aguas negras, uno de los principales problemas que presentan no sólo el arroyo del Pueblo, sino el resto de los cauces federales y sus ramificaciones.
Esto, ha generado infecciones en las personas que viven en los alrededores, o que tienen contacto con el agua que corre en ellos, que no es apta para consumo humano, ni para realizar labores de trabajo o del hogar.
LÍQUIDO CONTAMINADO
Al norte de la ciudad existen ladrilleras que utilizan esta misma agua que les ha generado infecciones en la piel. Los habitantes han tenido que contratar servicios de pipa como medidas sanitarias, y evitar que el líquido les genere ronchas o deformaciones en las manos.
“Al norte hay ladrilleros que bombean el agua, ellos tienen en sus manos sarna, en sus manos tienen problemas; yo estuve hablando con ellos, son personas humildes, no les interesa cuidarse su físico, ellos están trabajando y aunque les salgan alergias están produciendo los ladrillos, hay mucha contaminación”, explicó Contreras Ramos.
Pero no sólo los ladrilleros han sufrido por el contacto de esta agua, habitantes de la Zona Centro de la ciudad, que viven entre las calles Bordo del Ferrocarril y Lerdo, han tenido malestares por el encharcamiento de las aguas.
Históricamente, el agua que corre por el arroyo del Pueblo ha tenido estancamientos en algunos puntos de la ciudad, uno de ellos en el Parque Hundido, y el de mayor afectación bajo el puente de Lerdo y Bordo del Ferrocarril.
En la orilla del cauce viven por lo menos unas 50 familias, que han denunciado enfermedades estomacales producidas por los fétidos olores que se desprenden del arroyo. Hasta el momento no se les ha hecho caso para solucionar el problema.
A pesar del riesgo, la Comisión Nacional del Agua, quien se encarga de sancionar este tipo de descargas en los cauces federales, mencionó que solamente se han detectado dos desagües de aguas negras en la capital del estado en el último año, principalmente de Aguas de Saltillo.
Se pudo comprobar que dichas aguas inclusive contaminaron dos pozos de agua natural al poniente de la ciudad, y que fueron mezcladas con una fuga de drenaje, sin embargo, no se sancionó al respecto.
En lo que va del año, por lo menos son cinco los reportes que se han hecho sobre este tipo de descargas en la capital, mismos que no han sido atendidos a pesar de la gravedad del asunto.
AFECTAN DIFERENTES PROBLEMAS
La problemática es diferente de acuerdo a la zona en que se ubiquen estos cauces, ya que a menor distancia de la población, se encuentra más basura, y a más lejana, aguas negras o inclusive algunos desechos que son de trato especial, como químicos, o inclusive desechos de hospitales según se ha encontrado.
En un recorrido realizado por los principales cauces de la región se pudieron captar diferentes problemáticas, desde la falta de limpieza por taponamientos naturales de ramas, hasta obras que pudieran generar un problema futuro por la mala calidad de la construcción.
Tal como sucedió en el arroyo Ceballos, ubicado al norte de la ciudad, donde se construyó un canal a cielo abierto y se invirtieron más de 40 millones de pesos para evitar el rebosamiento de aguas que bajan del oriente de Saltillo.
La obra comenzó en septiembre de 2013. Incluía la protección de 680 metros, desde la colonia Oceanía hasta culminar sobre el bulevar José Musa de León, donde al parecer existían problemas de erosión.
Meses después de terminar la construcción, los tapetes de concreto fueron arrastrados por la corriente de las lluvias del mes de mayo, sólo quedó una construcción de gaviones intacta, el resto fue arrasado por la fuerza de la naturaleza.
El doctor Felipe Ortega, especialista en Hidrología e investigador de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, informó que la obra reveló por sí misma las fallas que se cometieron en dicha construcción.
Como experto en el tema, señaló que todo nace de la problemática de saber qué es lo que se pretende solucionar, de no tener una razón del porqué hacer una construcción, debe desecharse un planteamiento.
“La primera pregunta que se debe uno hacer: ¿era necesario revestirlo?, y la segunda ¿para qué?, es lo que yo como especialista me haría, porque hay muchos tramos del arroyo que no se les ha hecho nada, en éste, en el del Pueblo, muchos arroyos, por qué aquí sí, porqué en los otros no, en éste porque se empezaron a cuartear las casas, la pregunta es por qué, y eso lo tiene que contestar el responsable del proyecto, yo no lo conozco, cuál era la finalidad”, comentó.
Desde su punto de vista, la obra podría solucionar un problema de erosión más al norte del canal, al pasar el bulevar Musa de León, donde la calle está a la par de la orilla del cauce, donde pudiera generarse un problema mayor desde su punto de vista.
Otro arroyo que fue visitado fue el arroyo del Pueblo, el más representativo y que más presenta problemas de contaminación, asentamientos y bloqueos, problemáticas señaladas por la Secretaría de Medio Ambiente.
En este sitio son claras las violaciones a reglamentos de los tres niveles de Gobierno, sin que a través de los años se haya hecho algo al respecto. La basura y las descargas de aguas negras son los principales problemas que presenta.
BASURA, EL PRINCIPAL PROBLEMA
En la orilla se pueden observar toneladas de basura que son abandonadas por los ciudadanos, o animales muertos, y ganado dentro del cauce, así como cientos de casas al interior, y en los costados, dentro de la línea de protección que señala la Ley de Aguas Nacionales.
Ante esto, el doctor en Hidrología Superior señala como “normal” el hecho de que estén llenos de basura, misma que es arrastrada por la corriente que baja por estos cauces.
“La basura, es un fenómeno natural de las ciudades, que no estamos acostumbrados a poner la basura en su lugar, el agua la arrastra y la deposita lejos, de alguna manera lo limpia, en el cauce hay ramas, piedras, pero así como basura no, ¿por qué?, porque se la lleva, se lleva las piedras, con más ganas la basura”, comentó el especialista.
Todo lo que se ha hecho con estos cauces, ha generado que se hayan convertido en una “bomba de tiempo”, debido a que no se sabe en qué momento pueda la naturaleza cobrar factura a todo lo que se ha hecho, por lo que el especialista dice puede ocurrir una tragedia de dimensiones incalculables por el número de casas ubicadas en los costados.
Lo que sí se puede calcular es el nivel máximo, es decir, cuánta agua puede pasar por los cauces, esto con base en precipitaciones y a las características físicas e hidrológicas del arroyo, datos que arrojan una curva de probabilidad de eventos y un periodo de retorno, cada cuándo se puede presentar un fenómeno catastrófico.
‘EL AGUA TIENE MEMORIA’
“Los cauces, sobre todo cuando están en contacto con las ciudades; la ciudad tiene un riesgo, te inundas, hay partes de la ciudad que se inundan por los arroyos, entonces a qué se debe que hay partes que se inundan, pues a que en algunas partes se han obstruido los cauces de los arroyos, por construcciones.
“Eso lo tenemos muy claro en la ciudad de Piedras Negras: se hicieron construcciones y obstruyeron el arroyo, llega una avenida y te inunda con grandes cantidades de agua, eso es por obstrucción, y otro porque se crece demasiado el cauce, se desborda y se inunda porque no tiene la infraestructura hidráulica necesaria para sacar esa agua”, agregó.
Debido a su experiencia, señala al arroyo del Pueblo como uno de los más peligrosos, debido a su caudal y a lo que se ha hecho en él, donde hay casas dentro del cauce, en las orillas, al igual que se han construido corrales para el ganado, mismos que podrían desaparecer en caso de que llegue a su máxima capacidad.
“El arroyo del cerro del Pueblo es de los más peligrosos, lo que pasa es que no ha llovido en la parte alta de la cuenca hidrológica (ubicada al sur de Saltillo, por La Encantada); el día que llegue a llover allá, cuál es la venida máxima que puedan esperar en el arroyo y qué es lo que puede pasar si viene a su máxima capacidad, yo te lo puedo decir: te borra todo lo que está en el arroyo, todas las casas”, comentó.
La alerta está lanzada, por lo que se tendría que hacer consciencia sobre lo que se ha hecho mal para buscar una solución y evitar una tragedia, como ha sucedido en otras ciudades del estado como Piedras Negras, Acuña o Parras de la Fuente.
“Cuándo va a suceder (desbordamiento), está en función de un periodo de retorno; el periodo de retorno está basado en una curva de probabilidad de eventos lluviosos que dice cuándo va a suceder, aquí dice que cada mil años, y ¿cuándo es el año mil?, no sabes, puede ser hoy, o mañana, pero para eso se tiene que estudiar, es muy riesgoso que las personas vivan en los arroyos, están adentro”, explicó.
Más sobre esta sección Más en Clasificados