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Wendy Vázquez
Publicado el jueves, 19 de enero del 2017 a las 10:00
Monclova, Coah.- Un año ha transcurrido desde aquel trágico día que enlutó a la familia Alton Garza, y estremeció por igual a Monclova y la Región: el asesinato del notario público, Raúl Tomás Alton Garza; el joven fedatario que fue encontrado sin vida, con marcas de tortura y semienterrado en el patio de la casa de su esposa Rosa Nelly Luna Cisneros (de quien estaba separado) y su pequeño hijo de apenas cuatro años de edad.
Hasta el momento el juicio penal que se sigue bajo el número de expediente 23/2016, instruido para esclarecer el homicidio del profesionista que continúa en proceso, aunque sin fecha determinada para definir la audiencia de Juicio Oral donde el jurado dictará sentencia, pues existe la posibilidad de que éste se derrumbe si la defensa logra demostrar supuestas irregularidades jurídicas en el procedimiento que terminen por dejar en libertad a la acusada.
Y es que mientras el Ministerio Público sostiene la hipótesis de que Rosa Nelly Luna Cisneros fue quien cometió el crimen con tormento, premeditación y ventaja terminando con la vida de su esposo, el Notario Público; la defensa de la acusada apuesta por ganar dos juicios de amparo promovidos contra las diligencias de la PGJE a través del Ministerio Público, que intentan demostrarse violación a los derechos fundamentales de Rosa Nelly; situación que podría revertir el juicio y dejarla en libertad.
La situación aún está sin definirse, si la defensa de Rosa Nelly gana los juicios de amparo que están a punto de resolverse, quedaría en libertad, pero en caso contrario se fijaría finalmente el día en que sea trasladada del Penal Femenil de Saltillo para estar presentarse en la audiencia de Juicio Oral y después de desahogarse las pruebas escuchar el veredicto final del jurado: culpable o inocente, del homicidio que se le imputa. Era un sábado 16 de enero y Raúl Alton quiso visitar a su menor hijo en la casa que, poco tiempo atrás, compartía con su esposa Rosa Nelly Luna, pero que por ese lapso en que atravesaban una crisis matrimonial, vivía separado de su mujer.
Amigos cercanos a Alton comentan que el profesionista estaba triste por los problemas con su esposa, dicen que él no quería llegar al divorcio sino a una reconciliación, estar de nuevo con ella y su hijo en familia; sin imaginar que aquel día por la tarde todo cambiaría para siempre.
DESAPARECE NOTARIO
Conocidos de Raúl Tomás Alton Garza expresan que él era una persona muy apegada a su familia, su mismo hermano comentó que se hablaban a diario, por lo que después de que no tuvieran comunicación con él desde el sábado por la tarde y a la mañana siguiente, causó una alarma entre sus familiares.
Según se denunció, la mamá de Raúl Alton Garza se comunicó con Rosa Nelly la mañana del domingo 17 de enero para preguntarle por su hijo, pero Rosa Nelly le explicó que Raúl Alton se había ido de su casa a las 9:00 de la noche de un día antes, porque tenía qué viajar a Piedras Negras por cuestión de trabajo. Fue después de este momento que el abogado fue reportado como desaparecido, de inmediato la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) emitió un boletín pidiendo la colaboración de la ciudadanía para dar con el paradero del fedatario de 39 años de edad.
Transcurrieron dos días y la angustia se acrecentaba entre sus familiares; todo era incertidumbre, amigos cercanos a la familia del notario comentaron que la madre de Alton Garza había ofrecido un rosario tras la desaparición del fedatario; cita en donde además de familiares y amigos cercanos, acudió Rosa Nelly Luna Cisneros, quien llegó y se unió a las plegarias para encontrar con vida al fedatario; sin nadie imaginarse que dos días más tarde fuera detenida como presunta homicida tras ser ella misma quien dio aviso a la autoridad de que el cuerpo de su esposo estaba semienterrado en su domicilio ubicado en la calle Héctor de la Fuente 1501 del fraccionamiento Bugambilias.
Sin embargo, antes de esto, la desaparición del abogado seguía siendo un misterio y según su sobrina María Elisa Ramírez, el profesionista había acudido a visitar a su esposa Rosa Nelly, de quien estaba separado, para cenar con su hijo. Ese evento, fue lo último que supieron de él, por lo que la policía empezó a entrevistar a la mujer en busca de información.
De pronto, el primer indicio que pudiera dar con más datos del paradero del Raúl Tomás Alton Garza, apareció: su camioneta X-Trail fue encontrada abandonada cerca de la casa donde vivían su esposa e hijo.
LA CONFESIÓN
Después de tres días desaparecido y con el boletín de la PGJE circulando por toda la Región y el Estado, la mañana del 19 de enero Rosa Nelly decide hablar a la Subrocuraduría Especializada en Personas Desaparecidas de la PGJE para pedir que acudieran a su domicilio.
Al llegar la encargada de esta oficina pública al domicilio conyugal, Rosa Nelly confesó que su esposo Raúl Alton Garza se encontraba en un pozo en el jardín de su casa, pero expresó que por temor a su seguridad no había dado aviso a la autoridad.
CONTRADICCIONES
El Ministerio Público presentó ante el Juez de Control una serie de declaraciones hechas por la imputada al personal de la Procuraduría General de Justicia del Estado. En primera instancia, el 17 de enero, fecha en la que el hermano de Raúl Tomás Alton Garza denunció su desaparición, la mujer declaró que su marido se había retirado del domicilio conyugal a las 9:00 de la noche del día 16, porque al día siguiente viajaría a Piedras Negras.
Sin embargo, el 19 de enero, fecha en que la propia Rosa Nelly reportó a las autoridades que el cadáver de su marido se encontraba enterrado en el patio del jardín, declaró que el 16 de enero por la noche, cuando regresaron al domicilio junto con su hijo después de comprar un pastel y una pizza, dos hombres de entre 24 y 25 años de edad de estatura mediana se encontraban en el interior de la residencia ubicada en la calle Doctor Héctor de la Fuente 1501 del fraccionamiento Bugambilias.
Los hombres advirtieron a la mujer que se retirara, que no tenían ningún problema contra ella sino con su marido, ante lo que ingresó a una habitación con su hijo, en la que encendió la televisión con alto volumen; después de un rato escuchó un quejido de su marido, como de dolor, y al salir lo encontró tirado en el suelo.
Rosa Nelly declaró que los hombres lo habían asesinado, y que la habían jalado del brazo y obligado a escarbar un pozo en el jardín, en el que depositaron el cuerpo del occiso y le echaron tierra encima, para finalmente colocar un brincolín en el área donde lo sepultaron.
Pese a ello, Rosa Nelly continuó en el domicilio junto con su hijo, sin avisar a sus familiares ni a los de su marido de lo que supuestamente sucedió, ante lo que el Ministerio Público consideró no creíble ni lógica la historia, puesto que ni la puerta ni ventanas del domicilio habían sido forzadas y así lo hizo saber a la Juez responsable de este caso.
El Ministerio Público también presentó como prueba los resultados de la autopsia practicada al cuerpo del Notario Público; el médico responsable de la diligencia advirtió que cuando practicó la autopsia, el 19 de enero, el funcionario tenía más de 24 horas de haber fallecido pero menos de 48, ante lo que concluyó fue privado de la vida el 18 de enero alrededor de las 12:00 horas; es decir, no el 16 de enero, como aseguró la imputada. Asimismo, el MP presentó los resultados de los exámenes toxicológicos que revelaron que Raúl había sido sedado con un fármaco denominado Benzodiacepina; también presentó un certificado médico en el que se indica que la imputada tenía lesiones en el brazo, en el interior de ambas manos y las rodillas, como dato de que estuvo excavando el pozo en el que enterró el cuerpo de su marido. Asimismo, informó que en el interior de la casa encontró unas botas y un martillo, con el que golpeó en la cabeza a su marido, lo que dedujo le provocó la muerte por traumatismo craneoencefálico profundo y severo.
En la audiencia intermedia celebrada el pasado 1 de diciembre, se leyó una síntesis de las calificativas de homicidio con que presuntamente actuó la acusada, mismos que la incriminan como la autora material.
El tormento, primer calificativo señalado en este homicidio, se contempló en razón que se presume que la acusada realizó graves e innecesarios golpes físicos para cometer el delito; premeditación, toda vez que se advierte que la acusada reflexionó sobre el homicidio pues ocultó a la víctima dos día antes de privarlo de su vida; y ventaja por estar en un plano de superioridad al sedar a la víctima con benzodiazepina y aprovechar esta situación para golpearlo hasta provocarle la muerte.
UN DÍA EN FAMILIA
SEDADO, GOLPEADO Y LO ENTIERRAN EN JARDÍN
AGRAVANTES Y PRUEBAS
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