Seguridad
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Excélsior
Publicado el lunes, 16 de febrero del 2026 a las 20:40
Villahermosa, Tabasco. – Lo que debería ser un entorno de aprendizaje se ha transformado en un escenario de riesgo cotidiano. En Tabasco, la violencia escolar ha mutado de incidentes aislados a una crisis sistémica que abarca desde el consumo de drogas y agresiones físicas hasta la infiltración de mensajes del crimen organizado en los propios planteles.
Un reciente operativo de “Mochila Segura” en el Plantel 4 del Colegio de Bachilleres de Tabasco, en Macuspana, encendió las alarmas estatales. Las autoridades decomisaron más de 50 vapeadores, además de dosis de marihuana y cocaína, evidenciando que la distribución de sustancias ya forma parte de la dinámica interna de las instituciones.
A este panorama se suma la aparición de “narcomantas” y cartulinas con amenazas de células delictivas colocadas en las bardas perimetrales. Aunque la respuesta oficial del gobierno de Javier May Rodríguez ha sido el retiro inmediato de estos mensajes, los padres de familia denuncian que esta acción es cosmética y no resuelve el clima de inseguridad que impera en las comunidades escolares.
El doctor Ismael Jiménez Xicoténcatl, presidente de la Asociación de Padres de Familia en la entidad, sostiene que las autoridades han intentado “maquillar” la gravedad del problema.
– El reconocimiento tardío: Según Jiménez, la asociación denunció inicialmente más de 200 casos de violencia. La autoridad estatal minimizó la cifra para admitir, solo bajo presión al cierre del ciclo escolar, que los reportes efectivamente superaban los 200 expedientes.
– Cifra negra: Se advierte que muchos casos, incluyendo agresiones graves y violaciones, no trascienden al escrutinio público por miedo a represalias o por el desinterés de la Secretaría de Educación estatal.
” “El mensaje para las escuelas fue demoledor: aguanten y resuelvan como puedan”, sentenció Jiménez Xicoténcatl, señalando que la lentitud en la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Tabasco obliga a las víctimas a un laberinto burocrático sin acompañamiento.
La estructura de prevención y atención técnica, como la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER), se reporta como insuficiente. Los padres denuncian que:
1. Hay escuelas que carecen por completo de personal especializado.
2. La inestabilidad laboral (contratos de apenas seis meses) interrumpe los procesos de atención psicológica.
3. El presupuesto asignado no se refleja en la operatividad diaria de los planteles.
Ante lo que califican como un “vacío de poder” y falta de respuesta del gobierno estatal, la organización de padres de familia ha comenzado a gestionar apoyo directamente con la Secretaría de Marina (SEMAR). El objetivo es que la Armada coadyuve con especialistas y conferencias preventivas para frenar el avance delictivo en los centros educativos.
Incluso, la desesperación ha llevado a los tutores a saltarse los canales estatales para enviar oficios de auxilio directamente a la Atención Ciudadana de la Presidencia de la República, una labor de gestión que, subrayan, debería estar encabezando la administración local de May Rodríguez.
La búsqueda de seguridad en las escuelas de Tabasco entra así en una fase crítica, donde la sinergia entre sociedad y fuerzas federales parece ser la última línea de defensa ante la erosión del entorno educativo.
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