Coahuila

Publicado el sábado, 1 de marzo del 2025 a las 03:16
Ciudad de México.- El Obispo de la Diócesis de Saltillo, Hilario González García, señaló que en la frontera se presenta una crisis migratoria, con componente político, ideológico y social, que criminaliza a los migrantes y atenta contra su dignidad y su vida.
González García participa en la Reunión de obispos de la Frontera Texas-México, que se celebra en San Antonio desde el pasado miércoles y concluye este viernes, para analizar el tema migratorio y derechos humanos, entre otros.
“ Queremos dar una respuesta pastoral a esta crisis. Básicamente los elementos de la crisis son el casi cierre de la frontera a la petición de asilo, la eliminación de las entrevistas para solicitar la estancia legal, la suspensión de ayuda al desarrollo a través de USAID y otros programas que daban fondos para atender a los migrantes”, señaló González García.
Hay otro factor de presión contra México y Centroamérica para que detengan a los solicitantes de asilo y acepten a los retornados, en tanto que hay una militarización de la frontera por parte de EU y México.
“ También la crisis tiene un componente socio-religioso, en el sentido de que los lugares sensibles para el cuidado de los migrantes, como son las iglesias, los hospitales, las escuelas, han sido puestos en la mira para identificar a los migrantes que están llegando a Estados Unidos”.
No se respeta la dignidad de las personas, se les niega o se les puede negar el refugio, la hospitalidad y el acompañamiento, lo que implica atentar contra la vida de las personas, indicó.
“ Otro factor moral, difícil, es que se ha vuelto el lenguaje más agresivo hacia los migrantes, llamándoles ilegales, cuando no todos están así o son personas que no tienen documentos pero que sí han entrado de manera legal. Se ha vuelto también un ambiente de criminalización, de acusarlos de que todos son criminales o todos los que llegan, sobre todo de Latinoamérica, tienen un pasado criminal”.
“ Hay un elemento político también de presión de la agenda del presidente en turno en Estados Unidos, que se presta a cuestiones de ideología y se hace ver como una amenaza, una invasión, la llegada de los migrantes”.
Añadió que como católicos, como cristianos y de cualquier otra iglesia, se tiene el deber moral y espiritual de ofrecer auxilio a los migrantes, sin que esto signifique promover o defender la ilegalidad o la criminalidad, pero se debe respetar la dignidad de cada persona.
“ Y nosotros desde el punto de vista pastoral queremos tener una voz a favor de ellos, en el sentido que los migrantes y las personas de buena voluntad que están llegando, tienen el derecho de rehacer su vida, sobre todo si provienen de lugares peligrosos o que han sido puestos en peligro ¿verdad?”.
En el diálogo con obispos, sacerdotes, religiosas y laicos que participan en la reunión, se plantea la urgencia de una respuesta pastoral binacional y regional, para tomar en cuenta a los países de Centroamérica. Con la nueva realidad, la Pastoral de los Migrantes no puede actuar en forma aislada.
Dentro de las actividades, asistió a una presentación de Tatiana Clouthier, directora del Instituto de Mexicanos en el Exterior, quien explicó la relación de trabajo que mantiene con gobiernos extranjeros para atender las necesidades de los connacionales en otros países, en los aspectos jurídico, de salud, educación y vivienda, entre otros.
“ La maestra Clouthier ofreció ponerse en contacto con los departamentos o las comisiones episcopales que atienden a los migrantes tanto en México como en Estados Unidos, para atender posibles necesidades de los migrantes mexicanos”.
“ Creo que fue un clima de mucho diálogo, de mucha disposición de ambas partes para poder trabajar juntos en la atención de las urgencias que pueden tener nuestros compañeros, hermanas y hermanos migrantes mexicanos en Estados Unidos”.
El Obispo, quien acudió acompañado por los padres Paulo Sánchez y Fernando Liñán, responsables de la Comisión Diocesana de la Movilidad Humana, además de participar en la Pastoral Social y de Derechos Humanos, visitó el Centro Madre Teresa de Calcuta, que administra las caridades católicas de la Arquidiócesis de San Antonio, Texas, que es el equivalente a Cáritas en México.
“ Este Centro aporta asesoría legal, acompañamiento, para integrar a los migrantes de otros países que llegan legalmente a Estados Unidos. Está abierto a los migrantes de todo el mundo y les ofrecen lo necesario para poderse instalar o tener un trabajo, capacitarse, educación para los niños, etcétera”.
Sin embargo, con las nuevas disposiciones del presidente Donald Trump, los fondos de ayuda para este tipo de organizaciones serán eliminados y se corre el riesgo de que los servicios que ofrece el Centro disminuyan o desaparezcan.
Actualmente, la Arquidiócesis de San Antonio diseña un programa de reingeniería de actividades y del personal para mantener los servicios para bien de los migrantes.
También acudió a un diálogo con el Obispo Mark Seitz, de El Paso, Texas, sobre la crisis migratoria actual en la frontera por las disposiciones del gobierno de EU.
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