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Grupo Zócalo
Publicado el viernes, 8 de octubre del 2021 a las 12:22
Ciudad de México.- Apegada a su fe, Leilani Lutali, cristiana conversa de 56 años, dijo que no se vacunaría contra el covid-19 por el papel que han desempeñado las células madre en el desarrollo de las vacunas, aunque padezca una enfermedad renal en fase 5 que supone para ella peligro de muerte si no recibe un trasplante de riñón.
Su historia versa sobre la difícil decisión que la ponía frente a frente con sus problemas de salud y sus creencias religiosas.
La mujer de Colorado aseguró: “Como cristiana, no puedo apoyar nada que tenga que ver con el aborto de bebés, y para mí la santidad de la vida es inestimable”.
Y es que los receptores de órganos trasplantados deben estar vacunados porque corren un gran riesgo de contraer el covid-19 y, por su vulnerabilidad, de ser hospitalizados por el mismo o incluso morir, dijo el portavoz del sistema de atención médica UCHealth, Dan Weaver, en Colorado.
Además, los donantes no vacunados también podrían transmitir la grave enfermedad, aunque de inicio hayan dado negativo a una prueba diagnóstica.
Consultada por la agencia de prensa, la Asociación Americana de Hospitales (AHA, en inglés) –que aglutina a casi 5,000 hospitales, sistemas y redes de atención médica en todo el país, aseguró que los programas de trasplantes insisten en que los pacientes estén vacunados por el debilitado estado de sus sistemas inmunológicos.
Además, cualquier cirugía puede dejar vulnerable el sistema inmunológico de cualquier paciente, pero los receptores de órganos tienen mayor riesgo por el potente régimen de medicamentos que llevan para suprimir el sistema y evitar así que sus cuerpos rechacen el nuevo órgano, como añadió la vicepresidenta de la AHA para la política de calidad y seguridad del paciente, Nancy Foster.
Coronavirus: por qué la Iglesia católica vincula algunas vacunas con el aborto
El mensaje de la comunidad científica respecto a las vacunas contra la covid-19 ha sido claro: la mejor vacuna es la que cada quien pueda ponerse primero.
La Iglesia católica, sin embargo, ha llamado a elegir unas vacunas sobre otras, en base a su posición en contra del aborto.
Los reparos de la Iglesia surgen porque en el desarrollo de algunas vacunas contra la covid-19 se utilizaron las llamadas líneas celulares.
La líneas celulares son cultivos de células que crecen en un laboratorio, replicándose a partir de un tejido originario.
En el desarrollo de vacunas contra la covid-19, algunas compañías han utilizado dos líneas celulares cuyo origen fueron dos fetos producto de abortos.
Estos abortos ocurrieron hace décadas, de manera legal, espontánea, y no fueron inducidos con fines ciéntificos, según explican los expertos.
La Iglesia, en todo caso, ha calificado qué tan moral es una vacuna, con base en cuán directa y cercana es su relación con un aborto.
Algunos expertos advierten que la interpretación que se haga de esos mensajes puede tener efectos sobre la campaña mundial de vacunación con la que se busca poner fin a la pandemia.
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