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| Las pinturas de Villar tienen una atmósfera surreal por ser productos de recuerdos personales.

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Cristina Villar y su montaje multisensorial de recuerdos; inaugura serie Cronotopía

  Por Christian García

Publicado el sábado, 7 de febrero del 2026 a las 04:08


Explora la artista plástica la relación entre los recuerdos y las artes como la pintura, la música y el cine

Saltillo, Coah.-En la serie Cronotopía, de la artista visual Cristina Villar, hay una pintura en la que el desierto de un gris plomizo dibuja a dos figuras en su centro: una niña de blanco y una mujer mayor de negro. Sobre ellas, e iluminando la atmósfera de soledad del cuadro, hay un letrero de neón, como el de los años 50 que puebla numerosas películas de vaqueros solitarios que andan por Texas. La escena está completa sólo si se le agrega la música, uno podría pensar en algún tema country de Hank Williams o una canción ranchera del norte mexicano.

Al acercarse a las piezas de la muestra, el espectador pasa a tomar parte activa de la obra: la observa, recorre sus detalles, se encandila en su cromatismo y conoce a sus personajes. Los mira como un todo al que le agrega su propia experiencia. Es casi un montaje cinematográfico en el que los elementos que van agregándosele termina por crear la obra.

Quizá así funciona la mente de Villar, quien en esta muestra inaugurada el miércoles en la Taberna El Cerdo de Babel, buscó jugar con “diferentes espacios y épocas”, las cuales aparecen en elementos dentro de las pinturas que van “desde principios del siglo pasado hasta los 80 y los 90. Lo que quise hacer fue no enfocarme en una sola época, sino en diferentes. Tampoco querían que fueran pieza sólo de una época, sino jugar un poco con la estética y de repente meter una estética de los años 60 con un juguete de los años 90, o algo de la época medieval con un dulce actual. La serie es un poquito ese juego de anacronismos, de estéticas que se juntan o que no parecen ser de la misma.. Son cosas como random, aleatorias”, comentó la artista en entrevista con Zócalo.

 

Tiempo y espacio

Así, esa disonancia entre tiempo y espacio ofrece una atmósfera de sueño en la que todo puede suceder. Una cierta ensoñación, un mundo surreal sin terminar de ser fantástico, sino sólo extraño. Y eso tiene que ver porque los paisajes de Cronotopía pertenecen más bien al mundo de los recuerdos y de las sensaciones que al de la razón, son piezas que buscan atrapar un momento perdido en los flujos del tiempo y fragmentados por los flashazos de la razón.

Eso se debe, también, a que si el cine da una especie de narrativa a las pinturas, la fotografía es el arte que las encuadra: cuerpos incompletos en el que el torso, sin cabeza ni piernas, son los protagonistas; pies que con sus zapatos penden sobre el suelo, o por el contrario, personajes de cuerpos completos que parecen las fotografías de niños tan famosas durante los 50.

Hace muchos años trabajé en un estudio fotográfico, entonces traigo un poquito la influencia del retrato. Fue en un estudio que ya no existe, donde trabajábamos las fotografías y las iluminábamos con óleo o con lápices de colores, entonces tengo la influencia de eso, de iluminar las fotos como se hacía con las películas Technicolor. Entonces un poquito la estética surge también por eso de agregar los colores como si la base fuera en blanco y negro y se hubiera agregado el color después”, añade la pintora que hace apenas algunos meses había ya también presentado la muestra de dibujos Cronología no Lineal en el mismo lugar.

Finalmente, la música es el último elemento que conforma la exposición casi multisensorial que es Cronotopía. Ya que para Villar es necesario escuchar alguna pieza ideal para cada cuadro, una que pensó y repensó durante la conceptualización del mismo y el proceso de pintado, ya que “siempre estoy escuchando música cuando trabajo. Cada pieza tiene una canción especial que pensé una y otra vez mientra la hacía. Para mí es muy importante la música”.

Para ello cada obra tiene un código QR que invita a escanearlo y encontrarse con la banda sonora de una pieza que, de otra forma, estaría muerta y muda.

 

Visítala:

Cronotopía

De Cristina Villar

Taberna El Cerdo de Babel

Lunes a sábado

De 13:00 a 00:00 horas

Hasta abril

Entrada libre

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