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Crónica de un desalojo; lágrimas e impotencia en las Candelarias

  Por Luis Lemini

Publicado el sábado, 20 de diciembre del 2008 a las 16:00


El llanto de los niños no se hacía esperar a causa de la desesperación de sus padres

Saltillo.- El llanto de los niños no se hacía esperar a causa de la desesperación de sus padres. Al mismo tiempo, unos 50 elementos de la Policía Ministerial se encargaban de desocupar el lugar, en donde decenas de familias vivieron durante más de una década.

Todo empezó desde las 4:30 de la mañana, cuando unas 120 familias dormían apaciblemente en la colonia Las Candelarias, aprovechando las noches templadas, luego de una racha fría que azotó entre sus paredes de madera durante la semana pasada.

Acomodándose el cabello y terminándose de vestir, los colonos no podían creer lo que sucedía, mientras los niños no terminaban de entender el motivo por el que tenían que sacar sus cosas y terminar de dormir bajo la luz de las estrellas que empezaban a desaparecer.

Nadie oponía resistencia, tal vez porque presentían que el momento en que debían abandonar el lugar estaba más cerca de lo que esperaban. En ese instante terminaban de llegar los agentes de las corporaciones municipal, estatal y ministerial, para sumar cerca de 500 miembros de seguridad.

Con armas largas y chalecos antibalas, se dirigieron hacia las primeras casas para ordenar a las familias que recogieran sus pertenencias y abandonaran el lugar, pues en cuestión de horas, las viviendas de cartón deberían desaparecer del mapa.

Varias vecinas corrieron entre las “calles” para dar aviso a los demás, mientras que las autoridades se encargaban de saquear las habitaciones y arrasar con las construcciones con la ayuda de traxcavos contratados a un particular.

Cuando los primeros rayos de sol aparecieron, el lugar parecía haber sido arrasado por un fenómeno natural. No obstante, algunas unidades de la Policía Municipal ya se encontraban acarreando las pertenencias de los colonos hacia el corralón de la corporación, donde serían resguardados.

Para las 7:00 de la mañana el acceso estaba cerrado en el Eje número 2 del Centro Metropolitano, donde no se permitía el tránsito vehicular tanto para los alumnos y maestros de la Universidad Iberoamericana y la Alianza Franco Mexicana, como para los automovilistas en general.

Rostros de indignación y lágrimas que no podían controlarse fueron intercambiados por gestos de furia y valentía, cuando un grupo de 40 personas se encaminó hacia el bulevar Fundadores para bloquear el tránsito y exigir a las autoridades una solución.

Poco les duró el gusto, pues en menos de 10 minutos la Policía Municipal detuvo a 16 de ellos por alterar el orden público, acción que lejos de tranquilizar a los manifestantes, los estimuló para llegar al Palacio de Gobierno y exigir una respuesta inmediata.

Un acuerdo en que quedó en palabras los convenció para desistir de la manifestación, a la espera de la resolución de su situación social y jurídica. Mientras tanto, algunos de ellos se dirigieron hacia el Gimnasio Municipal, donde encontrarían de manera temporal un lugar para dormir.

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