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Crónica de una vacuna anunciada

  Por Carlos Hidalgo

Publicado el domingo, 13 de diciembre del 2020 a las 10:00


El ensayo clínico de la vacuna contra el COVID-19 desarrollada por CanSino, empezó el 16 de noviembre en Saltillo

Saltillo, Coah.- Son las 13:00 hrs del martes 8 de diciembre, me presento en los laboratorios de Clinical Research Institute, S.C. en Saltillo, están por suministrarme la vacuna anticovid desarrollada por la empresa CanSino Biologics, de Pekín, China.

El ensayo clínico de la vacuna contra el COVID-19 desarrollada por CanSino, empezó el 16 de noviembre en Saltillo. Desde ese momento no dudé en llamar al teléfono que proporcionó el laboratorio. Y así fue, una vez que me contestaron, me pidieron mis datos, me dijeron que no podía donar sangre en 12 meses que dura el estudio, también, que debo estar disponible para todas las visitas de estudio, en general estar sano, además de comprometerme de usar preservativo durante 90 días. Finalmente me dijeron que estuviera al pendiente, ya que ‘próximamente me llamarían’.

El jueves 3 de diciembre recibí la llamada (honestamente pensé que esta no iba a suceder), corroboraron mis datos, me preguntaron que si fumaba y si tomaba bebidas alcohólicas, en fin, las preguntas comunes para un examen… Y así, concretamos la cita para el 8 del mismo mes.

CanSino Biologics informó que en México buscan hacer pruebas a hasta 40 mil adultos en diferentes estados del país. Aproximadamente 600 serán enrolados en Clinical Research Institute, S.C. de Saltillo.

Se llegó la fecha. Una vez que doy con la dirección, me sorprende la sencillez del lugar, ¡una casa!, me pregunto ¿una casa es el lugar donde me van a poner una vacuna anti covid?.

Me registro, en cuestión de 20 minutos, paso con la encargada del laboratorio, la Doctora Alicia De La Garza López, me explica que participo en un estudio de investigación, que yo decido si quiero seguir adelante, me proporciona unas hojas donde me permite leer toda la información sobre el mismo. Me comenta que si por alguna razón me siento mal o en cuestión de salud ‘todo empeora’, tengo derecho a un seguro de gastos médicos y debo llamarles inmediatamente.

Firmo el formulario donde consta que comprendo lo leído y que acepto a ser parte del ensayo.

Este estudio compara la vacuna con un placebo (solución inactiva), es de manera aleatoria, conocido como ‘randomizado’, es decir, ni quien me suministró la vacuna, ni yo, elegimos cual recibí. Hasta el final del ensayo (en 12 meses), sabré si me proporcionaron la vacuna anticovid o simplemente fue un placebo.

Vuelvo a salir a la sala y ahí espero otros 20 minutos para entonces ser llamado a un cuarto adaptado con dos refrigeradores (ahí no están las vacunas) y lleno de hojas por todos lados, me preparan para sacarme 25 mililítros de sangre, con esto para confirmar que no tengo la enfermedad del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y sus anticuerpos a nivel basal contra el COVID. También el encargado de sacarme la sangre, me explica que este procedimiento se volverá a realizar en la visita final del estudio para medir mis anticuerpos 12 meses después de recibir la vacuna.

Me aclaran que las muestras obtenidas no serán utilizadas para las líneas celulares permanentes ni inmortales. Sinceramente, no entendí lo que quiso decir con eso.

Me toman el nivel de oxígeno y en minutos, resulta que la persona que me recibió en la recepción, la misma que me pidió que pusiera mis datos en el libro de registros, fue ¡la misma que me puso la vacuna!, vaya sorpresa.

Listo, la vacuna se me había suministrado, ya está en mi cuerpo (debo confesar que me dolió más el piquete del sacado de sangre, que la puesta de la vacuna). En ese momento nada me pasó por mi mente, pero pasaron los minutos y entonces fue inevitable pensar: ¿Y si todo esto sale mal?, ¿qué va a pasar con mi familia?, ¿valió la pena?.

Ya no podía echarme para atrás, la decisión había sido tomada.

Una vez que la vacuna ya recorría mi cuerpo, me pidieron que pasara a la sala y ahí debería estar 30 minutos, para que el equipo del laboratorio pudiera constatar que no tuviera alguna reacción alérgica. Se cumplió el tiempo, me podía ir, sin antes avisarme que estarían en contacto conmigo por teléfono, mensajes de texto y por correo electrónico para darle seguimiento a todo lo que pudiera presentar, además de que al mes tendré dos visitas por parte del personal del laboratorio a mi domicilio.

Ha pasado casi una semana de que participé en el ensayo, en términos generales me he sentido bien, solo algunos dolores musculares en los brazos, que se combaten con paracetamol, lo único que me permiten tomar. Otras personas han manifestado dolor de cabeza, fiebre y sueño. Esto, no debería pasar más de 24 horas.

Algo muy importante, el que me hayan suministrado la vacuna, no significa que ya estoy inmune al COVID, para nada. Deberé seguir con las medidas que todos conocemos para combatir el virus SARS-CoV-2​.

*Para todos aquellos que han perdido un ser querido por esta terrible enfermedad.

Carlos Hidalgo es editor web en www. zocalo.com.mx

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