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Por
Luis Lemini
Publicado el sábado, 17 de enero del 2009 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Apenas son las once de la mañana y ya se encuentra agitado por el trote entre los automóviles de ese crucero, en donde reparte a poco más de 20 personas, una tarjeta religiosa que al reverso se convierte en calendario, a cambio de un par de monedas. Esta es una imagen más del desempleo que ya agobia en Saltillo.
Tiene 20 segundos para descansar, tomar un poco de refresco y regresar a sus labores corriendo entre los vehículos para alcanzar a repartir la cantidad más alta que se pueda y después regresar por ellas con la esperanza de que alguno se la compre.
Como él, existen otros tantos que inundan las avenidas de Saltillo, ofreciendo frutas, flores o globos; limpiando parabrisas, pidiendo dinero para alguna colecta de instituciones que usted nunca ha escuchado; payasos que arriesgan su vida haciendo malabares o hasta personas de la tercera edad que caminan a paso lento entre los automóviles pidiendo “caridad”.
Un recorrido realizado por Zócalo Saltillo, sólo en el trayecto de norte a sur del periférico Echeverría, arrojó a poco más de 50 personas que hacen de las calles su modus vivendi, con actividades que van desde la simple venta de naranjas hasta el clásico “tragafuegos”.
En pleno mediodía, se han juntado doce personas en el cruce de Echeverría con Isidro López, repartiéndose en tercias por cada punto cardinal. Ahí doña Andrea, originaria de Guanajuato, a sus más de 50 años acude a diario para vender semillas; este ha sido su único empleo.
“En estos días la venta ha estado muy floja. Yo he visto que a los de las tunas les va mejor, pero ahorita tengo que acabarme toda la caja y después ya veré que vendo”, comenta. Cada vendedor ofrece productos de acuerdo a la temporada, “en diciembre son las luces de bengala; en septiembre las banderitas de México y en mayo se venden las rosas para las mamás”.
El presidente de la comisión de Planeación del municipio, Alberto Leyva, explicó que no se cuenta con un censo de vendedores ambulantes, a quienes no se les otorga permiso por lo que sus labores se encuentran fuera de la ley.
No obstante, comentó que se han recibido quejas por parte de los mismos vendedores, acusando a los elementos de Seguridad Pública Municipal de agredirlos y moverlos por la fuerza de su “centro de trabajo”, abusando del deber que tiene la policía de mantener el libre tránsito en las vialidades.
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