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Cuando el saber se convierte en desecho

  Por Yadira Leos

Publicado el martes, 11 de agosto del 2015 a las 14:01


En cada fin de ciclo escolar, miles de millones de pesos son tirados debido a que no hay una cultura del reciclaje

Saltillo, Coah.- Luego de brindar ayuda en las actividades educativas durante el ciclo escolar, y ante la carencia de un programa de reciclaje por parte de la Secretaría de Educación de Coahuila, los libros son desechados a la basura por ser considerados como artículos obsoletos que ocupan espacio en los hogares.

La Secretaría de Educación Pública (SEP), en el ciclo escolar 2014-2015, destinó más de mil millones de pesos para adquirir 31.6 millones de libros de texto para secundaria y el Programa Nacional de Inglés en educación básica, con un costo promedio por alumno de 197.50 pesos y de 34.8 pesos por libro.

Mientras que para primaria, la SEP y los gobiernos estatales adquirieron 27.8 millones de libros de texto gratuito para las escuelas públicas a un costo promedio de 186 pesos el paquete por alumno; invirtieron cerca de mil millones de pesos.

Cantidad económica que al término del ciclo escolar es tirada a la basura ya que las madres hacen limpieza de armario y deciden depositar los textos escolares en el cesto de la basura, pues aseguran que llevarlos a las comercializadoras de reciclado no les beneficia.

Según las madres de familia, aquella que tiene en promedio tres hijos, los cuales ocupan de seis a siete libros por año escolar, para el mes de julio ya tienen 24 libros de texto que les fueron otorgados por la Secretaría de Educación.

Si deciden guardarlos, sólo de primaria tendrán 144 libros en seis años, textos que ocupan un considerable espacio en las casas, además por su material pueden llenarse de hongos y provocar enfermedades a los menores.

“No es que no sean útiles, pero no tenemos espacio para guardarlos todos. Cada año tiro a la basura una cantidad y sólo guardo algunos pocos para los recortes de las tareas del próximo año”, expuso María Luisa, madre de familia.

PAGAN POCO

Por otro lado, llevar los libros a vender no es una opción viable para las amas de casa, ya que aseguran que se gastan más en el traslado que en la remuneración que pudieran ganar con la venta de los libros, ya que los negocios de reciclado pagan 1.20 pesos el kilo de papel.

Los encargados de los negocios que se dedican a compra y venta de chatarra explicaron que durante esta temporada se incrementa considerablemente las llamadas para preguntar sobre la compra de libros y cuadernos, pero que pocas familias son las que se deciden a entregar el material.

A su vez, los pepenadores que laboran en el relleno sanitario platicaron que durante los meses de julio y agosto se incrementa la presencia de libros y cuadernos en las bolsas de basura que son recolectadas por la ciudad.

“En esta temporada las madres limpian la casa y empiezan a tirar todo: libros, cuadernos, juguetes, mochilas, de todo tiran. Hace tres semanas me llevé unos libros de chistes y refranes de secundaria y sí los vendí”, platicó una pepenadora que omitió su nombre.

“Los de primaria aquí mismo los vendemos, pero lo pagan muy barato, a 50 centavos el kilo, mejor los dejamos tirados, aunque vengan en buenas condiciones”, apuntó Mario, otro pepenador.

El bajo costo de comercialización de los libros de texto gratuitos hace que ni los pepenadores los busquen reciclar, es por ello que deciden dejarlos tirados en la basura para que las máquinas los entierren. Es así como terminan miles de millones de pesos invertidos por los gobiernos para dotar a los estudiantes de sus textos, en la basura.

A LA BIBLIOTECA

En la biblioteca central, ubicada en el bulevar Francisco Coss, los trabajadores del lugar relataron que cada año los padres de familia acuden a donar los libros de texto de educación pública, libros que son resguardados en el recinto.

“Vemos que viene gente a consultar sus tareas porque sus hijos no tienen libros, que porque no les llegaron, porque lo cambiaron a mitad del ciclo o lo perdieron, y si nosotros tenemos el libro que les hace falta, se los regalamos”, explicaron los trabajadores.

Al finalizar el ciclo escolar 2013-2014 les llevaron varios libros, pero al avanzar el nuevo ciclo escolar poco a poco se fueron repartiendo entre la sociedad; actualmente no cuentan con ningún texto otorgado por la SEP.

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