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Notimex
Publicado el viernes, 9 de abril del 2010 a las 21:45
Berlín, Alemania.- La canciller federal alemana Angela Merkel cumple este sábado 10 años como la primer mujer en la presidencia de la Unión Cristiana Demócrata (CDU), en momentos que su gobierno de coalición parece no arrancar y su política europeísta es criticada.
Merkel, quien ejercía como secretaria general de la CDU, sorprendió al ser electa presidenta del partido conservador alemán el 10 de abril de 2000 en Essen, convirtiéndose así en la primera mujer en el cargo. Obtuvo el apoyo de 95.9 por ciento de los delegados del partido.
De esta manera, la ciudadana de la antigua República Democrática Alemana (RDA), hija de un pastor evangélico y pupila del antiguo canciller federal de Alemania, Helmut Kohl, consiguió su sueño de ocupar el puesto más alto dentro del partido.
Su elección fue propiciada por los escándalos de financiación ilegal de su partido, que implicaba a varios de sus líderes, entre ellos al propio Kohl y al entonces presidente de la CDU, Wolfgang Schäuble.
Entre sus objetivos figuraron enderezar la imagen de la CDU, duramente perjudicada tras los escándalos.
Merkel no es una persona carismática nacida para ser líder, en opinión de muchos de los principales medios alemanes, sin embargo consiguió modificar la imagen de la CDU como nunca nadie hasta entonces.
“La chica de Kohl”, como la llamaban algunos barones cristiano-demócratas, sacó a la CDU de la crisis y la modernizó.
Merkel dejó atrás rápidamente el escándalo de la financiación de Kohl y consiguió salir adelante, a pesar de las duras críticas procedentes, sobre todo de la Unión Social Cristiana (CSU), el hermano pequeño bávaro de la CDU.
“Angie”, como la llaman sus partidarios, doctorada en Física en Leipzig, se convirtió en la líder de la fracción de su partido en el Parlamento alemán (Bundestag) tras el fracaso electoral de Edmund Stoiber en las elecciones de 2002.
Unos años después, se enfrentaría al entonces canciller federal de Alemania, Gerhard Schröder, del Partido Social Demócrata (SPD), en las elecciones parlamentarias.
El resultado obtenido en 2005 fue tan ajustado (226 escaños CDU/CSU, 222 SPD), que los dos líderes se vieron obligados a negociar un gobierno de coalición.
En las duras y largas negociaciones mantenidas entre los dos partidos, se llegó al acuerdo de otorgar la cancillería federal a la líder cristiano-demócrata.
De esta manera, la primer mujer en la presidencia de la CDU se convertiría en la primer mujer en tomar las riendas del país y también en la primer persona procedente de la antigua RDA en jurar el cargo de canciller federal.
El año pasado, Merkel ratificó su cargo al ganar las elecciones parlamentarias en una época marcada por la crisis económica y financiera. En esta ocasión cambió como socio de gobierno al SPD por el Partido Liberal (FDP).
Desde entonces, el segundo gobierno de la canciller federal ha estado marcado por las tensiones entre los tres partidos que integran la coalición (CDU, CSU y FDP) y por su incapacidad para sacar adelante sus promesas electorales.
Tras más de medio año de gobierno conjunto siguen sin dar una imagen de unidad, según las encuestas. Temas como la reforma del sector salud o la de la energía atómica mantienen enfrentados desde hace tiempo a los liberales y los cristiano-demócratas.
Además, la reforma presupuestaria, centro de sus programas electorales, no consigue salvar de momento los escollos de los planes de ahorro del ministro federal de Finanzas, Wolfgang Schäuble (CDU).
En tiempos de crisis económica, la denominada anteriormente como “Frau Europa” (Mujer Europa) en los círculos políticos alemanes y europeos, ha sacado ahora de su armario su faceta más nacionalista en favor de los intereses de los alemanes.
Hace unas semanas, ante el problema de endeudamiento de Grecia, Merkel sorprendió a propios y extraños al solicitar que se pudiera expulsar a un país de la eurozona en el caso de existir un reiterado incumplimiento del pacto de austeridad.
Presionada por la mayoría de los jefes de gobierno de la zona euro, estuvo de acuerdo a ayudar a Grecia bajo una serie de condiciones.
A finales de marzo, alcanzó un acuerdo con el presidente francés Nicolas Sarkozy, con el que se estableció un mecanismo de ayuda financiera para Grecia basado en la intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI) y préstamos bilaterales de los Estados de la eurozona.
Así, Merkel se ha ganado el calificativo de “Madam Non” o “Mrs.No”, como se la denomina ahora en las esferas europeas, o “Luchadora europea” (Eurofighter), como la califican los principales medios de comunicación alemanes.
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