Espectáculos

Publicado el sábado, 21 de marzo del 2026 a las 00:04
Monterrey.- Llegó dispuesto a recordar viejos tiempos, porque así lo advirtió cuando saludó, pero a Ricky Martin se le olvidó advertir también que haría estallar una bomba de emociones, baile, canto y gran fiesta junto a los regios.
Para el inicio de su Live 2026 Tour, el astro boricua eligió anoche un arranque explosivo y movido “pa’ curar el dolor y el mal de amores”, con el movimiento de sus caderas al ritmo de sus canciones.
El Estadio de Beisbol Monterrey abrió su cancha y sus butacas para los miles de fans que, enajenados con su ídolo, vibraron con el ritmo latino del cantante de 54 años.
Desde su aparición en lo alto del escenario a las 21:35 horas, los gritos del público estallaron al escucharlo cantar “Pégate”.
El ritmo cardiaco se aceleró con la llegada de “María”, la mujer que es veneno si se quieren enamorar.
Decidido a hacer arder el lugar, por las emociones desbordadas de los miles de asistentes, subió la “Adrenalina” y también el buen ambiente en cancha y en las zonas de gradas.
“Muy buenas noches, Monterrey, ¿cómo están?”, saludó Ricky Martin, quien siendo un niño inició su carrera con el desaparecido grupo Menudo y en toda su carrera ha recibido más de 180 premios, entre los que hay Grammy, MTV VMAs y Billboard.
“Se siente el amor, se siente el cariño, esas miradas maravillosas, esas sonrisas tan adictivas, por eso vuelvo, Monterrey, porque siempre me reciben con tanto amor”, expresó emocionado el cantante.
“Estas próximas horas que estemos aquí es para pasarla bien. Quiero que canten, quiero que bailen, quiero que recordemos viejos tiempos, vengo aquí a contarte mi historia, historia que tú has escrito conmigo”, agregó ante la algarabía del público.
Pero el amor también tuvo un lugar especial en medio de la gran fiesta que armó la estrella puertorriqueña.
De su extensa discografía desempolvó varios temas románticos, esos que se han quedado en la memoria colectiva y han enamorado a varias generaciones.
No hubo una canción que el público no coreara, entre varias como “Vuelve”, “Tal Vez”, “A Medio Vivir”, “Fuego de Noche, Nieve de Día”, “Te Extraño, Te Olvido, Te Amo”.
“La mitad de mi cuerpo quiere bailar, y la mitad de mi cuerpo quiere seguir cantando un poquito más romántico”, expresó Ricky.
Los seguidores estuvieron de acuerdo. Ellos querían divertirse moviendo el cuerpo, pero también mantenían el deseo de ponerse amorosos junto a la bomba boricua.
“Muchos recuerdos”, añadió emocionado. “Hola Tatiana”, saludó a la cantante, quien apareció en las pantallas del estadio muy contenta.
El sacudir de caderas fue como una clase de aerobics con el cadencioso sabor de “Shake Your Bon-Bon”, La Bomba” y “She Bangs”.
“Vámonos a Puerto Rico. ¿Quién viene conmigo?”, soltó pícaro.
La pregunta estaba de más. Obvio todas se apuntaron a acompañarlo a su maravillosa Isla del Encanto.
Rumbo a cerrar su concierto, el cantante lo hizo con la misma explosividad con el que lo inició con su hit “Livin’ La Vida Loca”, en su versión en inglés.
“Mucha gracias Monterrey. Qué noche tan maravillosa. Los amo”, compartió como despedida.
A tono a los tiempos futboleros que se avecinan en México con el Mundial, eligió su himno global “La Copa de la Vida” para decir adiós.
Ricky Martin desapareció del escenario a las 23:07 horas enmedio de la gritería de un público que no quería dejarlo ir.
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