Las remesas durante muchos años han sido un factor favorable para la economía mexicana, y por supuesto, para los mexicanos, ese dinero que envían los connacionales que trabajan principalmente en Estados Unidos, ha llegado a convertirse en la principal fuente de dólares para nuestro país, incluso más que el “tesoro” más preciado que tenemos: el petróleo.
Desde el arribo, por segunda ocasión, de Donald Trump a la Presidencia de los EU, no es ningún secreto que se han aplicado políticas, severas, migratorias en aquel país, provocando que cada vez menos indocumentados tengan la posibilidad de conseguir un empleo en la Unión Americana, ocasionando a la vez que las remesas hacia México disminuyan.
En el periodo de abril a septiembre, seis meses, se ha registrado una baja mes a mes en el envío de las remesas, de hecho hay estudios, los cuales señalan que después de la cifra récord de casi 65 mil millones de dólares que recibimos en 2024 para este año, se estima una reducción de 5.5 por ciento.
Un factor más que debemos de señalar es el tipo de cambio, el peso hoy se encuentra más apreciado, es decir, vale más, frente al dólar norteamericano que hace un año, motivo por el cual, al convertir los dólares en pesos, son menos pesos que hace un año. Intentando ser más claro, cuando los trabajadores mexicanos nos envían dólares desde los EU, al llegar a México esos dólares son convertidos en pesos, como hoy nos dan menos pesos por dólar que el año pasado, en términos reales y de pesos, recibimos menos.
Ambas situaciones, la reducción en las remesas y la apreciación del peso, han provocado una reducción en el consumo, ocasionando que la estimación del aumento en el PIB mexicano para 2025 oscile entre el 0.5 y el 1%.
Pareciera que la economía es como cualquier moneda, de dos caras, y el caso de las remesas no es la excepción, pues de 2020 a 2024 el envío de remesas desde México hacía Haití, Venezuela y Colombia han aumentado en 141%.
Para frenar la caída en el consumo e inversión en nuestro país es importante aplicar políticas monetarias, fiscales y financieras que mantengan la baja inflación, una tasa de interés estable. Además del impulso a la generación de empleos estables y bien pagados, sin olvidar programas como los del empleo temporal, apoyo al primer empleo como al emprendimiento.
Más allá de culpar a Trump, por buscar aplicar sus leyes en su país, acá tenemos que volvernos en una economía, sociedad y personas más productivas, donde el trabajo en equipo, trabajadores, empresarios y Gobierno, genere frutos, para así lograr el crecimiento, desarrollo económico y el progreso de los mexicanos.
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