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Agencias
Publicado el lunes, 25 de mayo del 2015 a las 17:30
Damasco / Líbano.- El grupo terrorista Estado Islámico (EI) ha degollado al menos 400 personas, en su mayoría niños, mujeres y ancianos, en la ciudad siria de Palmira, desde que tomó su control el pasado miércoles, según informó la televisión oficial siria, que citó a fuentes locales.
Decenas de las víctimas son funcionarios del Gobierno sirio, entre ellos la jefa del departamento de enfermería del Hospital de Palmira, a la que no identificó la televisión, y su familia.
El primer ministro sirio, Wael al-Halqi, condenó la “horrible masacre” perpetrada por EI y responsabilizó de ella a los “países que apoyan el terrorismo material y militarmente, principalmente a Arabia Saudita, Qatar y Turquía, así como a algunos países occidentales”.
Por ello, al-Halqi llamó a la comunidad internacional y a las organizaciones humanitarias a que presionen a “estos gobiernos que apoyan el terrorismo”.
Las víctimas fueron asesinadas debido a “su lealtad al Gobierno sirio y su desobediencia al EI”, según el canal estatal, que agregó que “estos crímenes se están perpetrando ante el vergonzoso silencio de la comunidad internacional”.
La televisión siria criticó que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas “sólo haya expresado su ‘preocupación’ sin tomar ninguna medida disuasoria en el terreno”.
Los yihadistas prohibieron a miles de ciudadanos abandonar la ciudad y a muchos de ellos les robaron sus posesiones, además de imponer en la ciudad su interpretación radical de la ley islámica.
Las ruinas de esta localidad son uno de los seis sitios sirios incluidos en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, y también están en su lista de Lugares en Peligro.
Antes del inicio de la contienda en el país, en marzo de 2011, sus ruinas eran una de las principales atracciones turísticas del Estado árabe y de la región.
Consolidan ‘califato’
Por otra parte, yihadistas tomaron este domingo un puesto iraquí fronterizo con Siria, con el que consolidan su poder en el corazón de su “califato”.
Con esta nueva conquista, EI controla ya las dos carreteras principales entre Siria y la provincia iraquí de Al Anbar, resultado de su mayor ofensiva en los últimos meses. Ayer los extremistas se adueñaron del puesto de Al Walid, después de la retirada del Ejército y los guardias fronterizos iraquíes, explicó un coronel de la Policía. Tres días atrás, habían conquistado el lado sirio de esa frontera.
“No había apoyo militar para las fuerzas de seguridad y éstas no eran suficientes para proteger el puesto”, dijo Suad Jasem, un funcionario de Al Anbar.
El auge de EI suscita dudas sobre la eficacia de la campaña aérea iniciada hace ocho meses por una coalición liderada por Estados Unidos. Los aviones de esa coalición han realizado más de 3 mil bombardeos en Irak y Siria desde agosto de 2014, y han intensificado los ataques en los últimos días en un intento por detener a los yihadistas.
Contraofensiva
Las fuerzas iraquíes retomaron el sábado la localidad de Husaybah, a 7 kilómetros al este de Ramadi, la capital de la provincia de Al Anbar. Uno de los principales líderes tribales sunitas, el jeque Rafia Abdelkarim al Fahdawi, desplegó sus fuerzas, cuyos conocimientos del terreno podrían resultar de gran ayuda para las tropas gubernamentales.
Irak debe conseguir detener al EI “antes del inicio del Ramadán a mediados de junio, cuando el movimiento terrorista no dudará en lanzar ataques contra religiosos chiitas y civiles en Bagdad y en la ciudad santa de Kerbala”, afirmó Michael Knights, del observatorio del Washington Institute.
Las fuerzas gubernamentales también combaten al grupo yihadista en otros frentes, como la refinería de petróleo de Baiji, a unos 200 kilómetros al norte de Bagdad. Tropas de élite llevan cerca de un año defendiendo la mayor refinería del país ante los embates de EI, y en las últimas semanas recibieron refuerzos de las Unidades de Movilización Popular, una fuerza paramilitar chiita.
En la provincia de Diyal, donde las autoridades expulsaron a los yihadistas en enero, 14 personas resultaron heridas este domingo en ocho atentados con bomba.
Población desplazada
En Siria, varios analistas consideran que la toma de Palmira sitúa a los yihadistas en posición de lanzar ofensivas contra la capital Damasco y Homs, la tercera ciudad del país. Según la agencia oficial Saná, el grupo extremista ejecutó a 400 personas en Palmira, sobre todo “mujeres, niños y ancianos”, un balance cuestionado por una ONG, que difundió una cantidad cercana a las 200 víctimas.
Al menos 55 mil personas abandonaron Ramadi y se sumaron a los más de 2.8 millones de desplazados en Irak desde comienzos de 2014. Las organizaciones humanitarias y varios políticos han instado al Gobierno de mayoría chiita a permitir que familias enteras, que llevan días bloqueadas en un puente, puedan cruzarlo para buscar refugio en Bagdad y más allá de la capital.
Sacados de casa
Los extremistas fueron de casa en casa en Palmira, con listas de nombres y datos de informantes para rastrear a los soldados del Gobierno y otros enemigos, y los asesinaron inmediatamente a tiros, dijeron activistas. Calcularon que al menos el baño de sangre dejó hasta el viernes cerca de 150 muertos.
La carnicería fue parte de la estrategia del grupo para afianzar su poder sobre la ciudad que capturó el miércoles por la noche. Los milicianos han impuesto un toque de queda desde las 17:00 horas, y prohibieron a los pobladores salir de la ciudad.
La cacería de puerta en puerta fue similar a una purga que los milicianos perpetraron en la ciudad iraquí de Ramadi.
“La búsqueda se efectúa de casa en casa, de tienda en tienda y la gente en la calle tiene que mostrar documentos de identidad”, dijo Osama al-Khatib, un activista de Palmira que se encuentra en Turquía. Khatib perdió contacto con sus amistades y familiares en la ciudad, antes de que el Gobierno cortara todas las comunicaciones telefónicas y de internet en la ciudad.
Khatib dijo que unos 150 cadáveres yacían en las calles, incluso 25 miembros de la milicia progubernamental conocida como Comités Populares.
Debaten accidente
Por otra parte, un helicóptero del Ejército sirio se estrelló en la provincia de Alepo, norte de Siria, debido a un fallo técnico según la televisión gubernamental, pero el Estado Islámico reivindica haberlo derribado.
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