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Redacción
Publicado el lunes, 11 de mayo del 2015 a las 14:00
Monclova, Coah.- El amor de una madre une a las familias aun cuando deja este mundo, pues esa persona tan especial que durante nueve meses nos cargó en su vientre y cuidó de nosotros cuando éramos pequeños siempre estará presente.
Ante esto, el 10 de mayo, cientos de personas que desafortunadamente perdieron a su mamá, acuden al panteón Sagrado Corazón junto con todos sus hermanos para nuevamente estar con ella y hacer que ese ángel que Dios les dio sea recordada con amor y respeto.
Este es el caso de Dolores Sánchez, quien falleció de cáncer hace 12 años y dejó una ausencia tan grande que hasta la fecha sus hijos y su esposo Antonio Cano, no han logrado superar.
“Mi mamá nos protegía mucho, se preocupaba por nosotros, nos quería bastante, era muy alegre y le gustaba que estuviéramos todos juntos, era una gran persona y por ello nos sigue doliendo su partida a pesar de que desde hace 12 años se fue”, expresó con lágrimas en los ojos Alejandra Cano.
Narró que a su mamá le gustaba la música y es por ello que en una fecha tan especial como el Día de las Madres, se reúnen en el panteón, la recuerdan y le llevan serenata, pues aun cuando no está presente sigue en su corazón.
‘TENÍA CÁNCER’
Los detalles, los gestos y el amor de una madre siempre se recuerdan, por lo que Adelina, María Teresa y Paulina Campos García este 10 de mayo sienten un gran vacío en su corazón al saber que desde hace seis años les dejó de llegar ese clavel de papel que su madre les entregaba con tanto amor por haber tenido la dicha de ser mamás.
Adelina comentó que su mamá era una persona seria, pero le gustaba tener a la familia reunida en las fechas importantes y recordó que el Día de las Madres siempre hacía claveles de papel, los decoraba y se los entregaba con un gesto de gran amor, pues de esta forma les demostraba cuanto quería a sus hijas y nueras.
“Desafortunadamente el cáncer en el pulmón que le dio fue tan fuerte que nos las arrebató”, dijo con dolor.
‘COMPARTÍAMOS LA MESA CON MI MADRE’
La familia reunida a la hora de comer es algo que una madre siempre busca, por lo que cada 10 de mayo, la familia Rodríguez Huereque trata de hacer como una forma de demostrar a su mamá María Ernestina Huereque, que cada instante de esta vida será recordada y querida por todos aun cuando falleció hace dos años.
Aidé Rodríguez Huereque comentó que su madre falleció de un paro cardiaco en el 2013, y desde entonces acostumbran visitar su tumba en fechas especiales, preparar comida y compartirla en su última morada, pues es una forma de mostrarle que siguen con ella aun cuando no esté presente. “Nosotros nos reunimos siempre aquí en el panteón, comemos juntos, recordamos a nuestra querida madre, le traemos serenata y tratamos de pasar un rato agradable porque sabemos que eso es lo que ella quería y le gustaba, así que aun cuando en ocasiones alguno no venga, habla por teléfono a la hora que estamos aquí (en el panteón) para estar presente”, señaló.
EVITÓ SU DOLOR
Una noticia inesperada fue la que cambió la vida de la familia Ramos Martínez, pues hace 10 meses su madre Felipa Martínez Robles falleció víctima de cáncer y ellos se enteraron un mes antes de que muriera, pues como buena mamá no quería preocupar a sus hijos.
“Mi madre se nos fue y a pesar de que lleva 10 meses nosotros seguimos extrañándola como el primer día que nos dejó”, dijo Fidencia Ramos.
Pega crisis a las serenatas
El llevar serenata en el panteón ha bajado mucho en este año, pues esta tradición se va perdiendo debido a los altos costos de los productos y los bajos salarios que perciben las personas.
Juan Guitarras, conocido músico que año con año acude al panteón Sagrado Corazón para brindar serenata en las tumbas, mencionó que este año fue muy baja la cantidad de personas que solicitaron sus servicios a pesar de que lleva un gran equipo de música.
Destacó que entre los instrumentos que utiliza están la guitarra, el bajo y la armónica con un amplificador de voz y sonido, pues la intención es que las personas puedan escuchar perfectamente sus canciones favoritas que son dedicadas a sus fieles difuntos.
“Cada año vengo aquí al panteón y ofrezco mis servicios con un buen sonido, para que las personas lo disfruten, pero ahora ha bajado mucho, pues a las 12 del día van tan sólo siete familias que me contratan cuando anteriormente a esta hora llevaba más del doble”, señaló.
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