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Zócalo
Publicado el sábado, 13 de diciembre del 2008 a las 16:00
Saltillo.- El día de ayer, en muchas partes de la República, los festejos a la Virgen de Guadalupe fueron el punto de partida de la gratitud, felicidad, recompensas, mandas o arrepentimiento que se prodiga a la llamada madre de los mexicanos, y en el Cereso de la ciudad no fue la excepción.
Desde muy tempana hora comenzaron los arreglos y preparativos para este evento, que año con año se realiza para los internos que no pierden la esperanza de salir y encontrarse con su familia y comenzar una nueva vida.
La comunidad interna de reos celebraron el festejo a la Guadalupana con una misa, de igual forma, después de la eucaristía, recibieron danzantes de la colonia Cerro del Pueblo y terminaron con un desayuno, acompañados de grupos musicales.
El ambiente dentro del lugar era de emoción y sentimientos encontrados, mientras unos se encontraban viendo a los danzantes otros platicaban o jugaban, mientras lo boleros de profesión ofrecían sus servicios a las autoridades y personas que venían del exterior.
Al término de la celebración religiosa y de la comida, un grupo de ellos se concentró en el centro del patio a recoger las mesas y las sillas para poder ver a los grupos musicales de pie como un verdadero concierto, olvidando por unos minutos el lugar en donde estaban.
Muchos también se acercaron a la imagen de la Morena del Tepeyac, en un momento de reflexión, pidiendo por el bienestar de sus familias así como fuerzas para continuar en el lugar y poder salir en el lapso pactado por la ley.
“Hoy es un día de fiesta y reflexión para todos, muchos estamos aquí porque hicimos mucho daño, ahora nos arrepentimos y tenemos que estar bien primero con Dios, con su Madre y después con todos nuestros compañeros”, mencionó uno de los internos.
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