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Por
Leticia Espinoza
Publicado el miércoles, 28 de julio del 2010 a las 14:00
Saltillo, Coah.- Miles de oraciones, lágrimas de fe y minutos de aplausos recibió la imagen del Santo Cristo de la Capilla en su descenso, traslado y ascenso, rito que una vez más logró el milagro de la unidad de saltillenses y foráneos que se volcaron a sus pies.
Luego de la homilía dedicada a la familia y presidida por el obispo Raúl Vera López, el obispo emérito Francisco Villalobos, así como el párroco de catedral Raúl Ramos y los sacerdotes Juan Carlos Delgado y Francisco Ramos, los miles de saltillenses que se congregaron en la capilla observaron la etapa del rito inicial: su descenso.
Lentamente la imagen fue bajada a través del elevador interno que yace sobre el nicho, y conforme se encontraba más cerca, el aplauso era más fuerte, las campanas agitadas eran también el signo del Cristo entre ellos.
Dispuestos de guantes, un grupo de laicos de la parroquia de Catedral sostuvieron y presentaron la imagen de 402 años, a lo lejos y dispersados entre los fieles estaban quienes forman el grupo de Caballeros de Santo Cristo, que ayer no hicieron el descenso.
Ya no poseían el brazalete que los distinguía pero el porte continuaba intacto, no pronunciaron palabras como voto a la Iglesia y al Santo Cristo, porque la fe es la misma en Cofradía que individualmente, como aquella que tuvieron en el orden de la espiritualidad los fundadores de esta hermandad en 1743.
Las lágrimas de sentir tan cerca al milagroso Cristo no se dejaron esperar, su corona hecha de oro y plata fue colocada en una base de algodón por el párroco de Catedral y enseguida los obispos de Saltillo besaron la cruz de la imagen más venerada en Saltillo, que desde tiempos inmemoriales desplazó al apóstol Santiago.
La imagen fue purificada con incienso sobre su nicho de terciopelo para dar paso al momento más esperado por la gente, la adoración.
La instrucción fue clara por parte del sacerdote Juan Carlos Delgado, adorar sólo la reliquia de la cruz donde fue crucificado Jesús, pero no tocar por ningún motivo la imagen del santo patrono de Saltillo.
“Pedimos que con sumo cuidado asuman las siguiente indicaciones, no pasar el perímetro que está resguardado, sólo podemos adorar la reliquia de la cruz de nuestro Señor Jesucristo, la imagen no se puede tocar por nadie, pasemos a venerar la reliquia que está al pie de la cruz, las damas del Santo Cristo son quienes les indicarán el paso y les darán el algodón para que limpien el lugar donde besaron la cruz”, mencionó el sacerdote.
DAMAS DEL SANTO CRISTO Parte del grupo de las 75 mujeres que viernes con viernes, muy temprano por la mañana, acuden a misa estuvieron coordinando los grupos que cuidarían la imagen hasta llegar la hora del traslado hacia Catedral.
“Es una gran devoción la que tenemos, es una gran emoción, sobre todo cuando regresa, porque nosotros iniciamos un año más como Damas del Santo Cristo, porque esta cofradía se inició en el mes de agosto”, menciona Rosa Irene García, integrante de este grupo, donde la mayoría son mujeres de edad avanzada que se reencuentran a la espera de que las más jóvenes de la pastoral también se integren.
AMOR Y RESPETO POR EL SANTO CRISTO “No tenemos que ser parte de un grupo específicamente de Catedral, mientras el objetivo sea el amor, y la preparación mediante la participación y el trabajo en equipo sea entender que cada uno tiene una tarea, se necesita ensayar y tener confianza en sí mismos”, mencionó el joven que en el descenso participó detrás del camerino, operando el ascensor y maniobrando con la imagen en un espacio de 2 por 3 metros.
Hace cuatro años participó en el traslado y éste es el primero que realiza el descenso, que implicó tiempos de ensayo.
“Se ensayó con una réplica de la cruz del Santo Cristo, ensayamos dos veces y el ensayo general fue el lunes en la noche. Así vimos las dos rutas que seguirá el Santo Cristo si el clima es húmedo o si está seco”, indicó el muchacho.
Para Diego Rodríguez, quien al igual que 12 personas más participó en la ceremonia de descenso, el significado personal de ser una pieza dentro del rito adquiere un gran sentido.
“Es un honor para mí participar en algo tan grande para todos los saltillenses, un gran respeto a la imagen y lo que representa en este caso, que es el amor que dio Jesús por nosotros y que hace el milagro de congregar a la gente en la esperanza y la unidad de toda la ciudad en un camino hacia Él”, finaliza Diego, quien procedente de Sabinas, al conocer la historia del Santo Cristo, radicando en Saltillo se enamoró también de esta imagen sacra.
MILAGROSO LOS 365 DÍAS DEL AÑO “El primer viernes de marzo en 1722 el Santo Cristo empezó a sudar. El párroco don Lucas de las Casas fue testigo de que además de sudar se le hizo la piel blanda como de un humano y el aroma que despedía era muy fragante”, relató Édgar Alberto Pinales.
Fueron aquellas fechas las que documentan los primeros milagros; hoy aquellas piececillas de metal, también llamadas exvotos, primero se guardaban en cofres y ahora yacen en retablos de terciopelo a ambos lados del presbiterio en la capilla de Catedral.
Según el sacristán de Catedral, la imagen del Santo Cristo, cuyo pasado histórico se remonta a don Santos Rojo, el fundador de su fe y culto, ha llegado a ser tan famosa que el Papa Paulo VI le concedió que en los pies de su Santa Cruz se le incrustara una astilla de la cruz donde fue crucificado Jesucristo, misma que hoy es adorada por la feligresía.
Algo que quizá ya no se recuerda es que la imagen de caña de maíz excelentemente conservada para sus 400 años, sufrió un ataque antes de 1960, las balas de un proyectil hicieron que los párrocos le colocaran una protección de vidrio e instalaran el mecanismo de un elevador para su descenso y así blindar la imagen sagrada.
LA FAMILIA, UN RETO PARA LA IGLESIA La afluencia inicia desde las cinco de la mañana hasta el cierre de las puertas del templo, en el que este año durante nueve días se pedirá por la familia.
“El novenario nos llama como en el documento de Aparecida, a que tenemos que llegar a ser discípulos misioneros de Jesucristo y esto implica vivir el estilo de vida que vivió… Se trata de adquirir a la familia, pero también tener conciencia de que hay muchas familias que no cumplen con el requisito tradicional; papá, mamá y los hijos, más de la tercera parte de familias mexicanas son guiadas por la mamá”, mencionó el Obispo.
Sostuvo que en este tipo de familias la Iglesia católica debe pensar, porque hoy por hoy la familia es afectada por las consecuencias históricas, por la falta de trabajo digno, por las políticas sociales que tienen en el abandono a la gente, familias que ya no viven en un país con una estructura de seguridad porque ha sido corrompida.
ENTRE LA FE Y LA CONSERVACIÓN “La cuestión de la fe a veces es un problema, por un lado está la conservación de la imagen porque es patrimonio de la Nación y por otro lado la fe de la gente, y es algo difícil de separar”, confiesa la investigadora del INAH Gabriela Román.
“¿Cómo le haces, porque la gente tiene fe en Él y en particular por la imagen en sí misma? No es cualquier Cristo, el que hace los milagros es Él, por eso se ha seguido permitiendo que lo bajen, aunque no es lo recomendable por el estado que guarda”, argumentó.
Y es que el Cristo tiene ya una restauración de hace siete años y una más reciente hace tres; para la investigadora y los estudiosos del arte sacro el simple hecho de bajarlo o moverlo, por la fragilidad del material del que está hecho (caña de maíz ya seca), es un riesgo.
Aun así, la fe de la gente obliga a trasladarlo a la Catedral, de donde desplazó al santo patrono Santiago, allá por los años después de la Independencia.
“El Santo Cristo llega casi 20 o 30 años después de Santiago; no es mucho y quizá esto influyó para colocarse como patrono, porque si bien hay dos versiones: la sobrenatural que toda imagen tiene, en este caso que llegó en el lomo de un burrito; aquí también tenemos que la referencia histórica de que lo trajo Santos Rojo, que pertenecía a la alta sociedad, dijo Gabriela Román.
Son entonces los rasgos indígenas de la pieza traída por el español Santos Rojo lo que hace remontarse a la convivencia del pueblo tlaxcalteca y el español, que nunca fueron enemigos sino aliados, alianza que ahí se reafirma con la visita de miles de personas de todos los lugares a la Catedral de Saltillo.
La primera guardia estuvo a cargo de las Damas del Santo Cristo, fueron ellas las encargadas de custodiar la imagen y de realizar el cambio del cendal que tenía puesto la imagen, mujeres que han dedicado su vida a la guarda y difusión de la fe a la figura sacra.
Horas de ensayos, confianza en sí mismo, pero sobre todo un profundo respeto y amor hacia la imagen le dieron a Diego Rodríguez el honor de ser parte del grupo de laicos que tuvieron la tarea de descender de su nicho al Santo Cristo y trasladarlo hacia el altar principal de Catedral.
Tras la leyenda que hace más de 400 años se empezó a tejer del Santo Cristo de la Capilla, hoy la realidad es que mensualmente logra reunir entre 30 o 40 piezas llamadas “milagritos”. Los 365 días del año la gente lo visita para agradecer los favores concedidos, mismos que ahora yacen en los retablos de la Capilla.
En opinión de fray Raúl Vera López, quien durante una década ha visto la evolución de la celebración al Santo Cristo, es tomada por la feligresía con sumo respeto y seriedad.
Pesa a que desde años se ha dicho que se realizará una réplica del Santo Cristo para que visite cada parroquia de Saltillo, el Obispo de Saltillo señala que esto es sólo un proyecto que tomará años; de hecho, el mismo INAH señaló que hoy por hoy el binomio fe y conservación es difícil de anclar.
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