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Descuidan Cañón de San Lorenzo: Está ‘cañón’ llegar

  Por Claudia Olinda Morán

Publicado el martes, 16 de diciembre del 2008 a las 16:00


Área de San Lorenzo, paraíso amenazado por la urbanización

Saltillo, Coah.- A pesar de que la Secretaría de Turismo promociona el Cañón de San Lorenzo, en la Sierra de Zapalinamé, como un lugar para practicar el campismo, senderismo y otras actividades ecoturísticas, la realidad es que la zona es apenas un camino de terracería en mal estado, para el que no hay ni siquiera un señalamiento vial.

Y a pesar de ser una zona protegida en la que el Gobierno de Coahuila recién adquirió más de mil hectáreas para su conservación, la bienvenida al lugar la da una pedrera con dos años más de explotación por delante y una empresa de chapopote que lanza fumarolas.

Así, el proyecto de Profauna para hacer de San Lorenzo una megaaula ecológica para concientizar sobre la importancia del medio ambiente parece muy lejano y, a la par de ello, la especulación con los predios al norte de la ciudad pone trabas a otros proyectos ecológicos para fortalecer los pulmones de Saltillo.

El Cañón de San Lorenzo, la entrada sur a la Sierra de Zapalinamé, la que se supone es un área natural protegida, se encuentra ya en el límite de la urbanización. Para entrar, hay que hacerlo por la colonia Colinas de San Lorenzo, por el bulevar principal denominado Camino al Cañón de San Lorenzo. 

Sin embargo, la travesía apenas comienza pues aún hay que cruzar la colonia Niños Héroes, cuyo “bulevar” principal es un trazo de terracería y baches sin ninguna señalización, por lo que el más osado de los turistas aventureros preferiría no arriesgarse. 

Y de bienvenida, una pedrera sin razón social visible y la chapopotera “adornan” con el estruendo de máquinas, humo y tierra suelta. De hecho, para continuar al cañón hay que atravesar una cerca propiedad de la pedrera que extiende sus límites más allá del letrero en el que se advierte que se está en un área natural protegida.

Después, la brecha se convierte en un sendero sin señalización, en donde se pierden otros caminos aparentemente recién adaptados para facilitar las rutas a los paseantes.

La escasa infraestructura se limita a una caseta abandonada, en donde presuntamente un guardia de Profauna vigila el sector.

Sin embargo, para el director de Profauna, Gustavo Villarreal Mauri, la situación no les es desconocida y observan que el mayor impacto ambiental está en la entrada al Cañón de San Lorenzo.

“Nos hemos hecho cargo del cañón y hasta cierto punto hay control, por ahí hay dos o tres hatos de chivas que se meten e impactan, pero no ha habido más. El impacto grande es a la entrada con la pedrera y la chapopotera. 

“La urbanización está casi a la entrada del cañón y ya cuando entran al cañón entonces ya no hay tanto impacto, pero el impacto es por las compañías que están extrayendo materiales”.

MEGAAULA

Aunque esto depende de la Secretaría del Medio Ambiente, además del convenio para hacer veredas de visita y algún tipo de educación ambiental, Profauna proyecta tener un centro de información y educación ambiental para las escuelas, programar visitas y establecer, al menos a nivel de la educación secundaria, excursiones en las que se cuente con transporte y acudan grupos de manera continua.

Además de la creación y operación de un centro de rehabilitación para animales y fauna silvestre.
 
ESPECULACIÓN 

Y como en muchas ocasiones, tras el anuncio de un proyecto, en este caso ecológico, la especulación con los predios poco abona a su consolidación.

Recientemente, el gobernador Humberto Moreira anunció la compra de terrenos al norte de la ciudad, para iniciar la forestación de esta zona; sin embargo, la especulación con el precio de los terrenos dificulta el proyecto. 

Al respecto, el secretario estatal del Medio Ambiente, Héctor Franco, apuntó que al ser predios que pertenecen a particulares, los precios se elevan considerablemente sólo con saber que hay la intención de comprar.

“Estamos tratando de que no especulen con los precios a partir de que saben que habrá un proyecto de este tipo. A final de cuentas la intención es utilizar toda el agua tratada que se produce en Saltillo para generar una reforestación similar a la que se tiene al lado de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro y que alguien con la suficiente visión hace 50 años lo hizo”.

La superficie que se pretende adquirir consta de al menos 300 hectáreas.

Al respecto, Gustavo Villarreal Mauri director de Profauna, considera que el problema de origen es el cambio en el uso de suelo.

“El problema más grave de impacto sobre el medio ambiente es el cambio de uso de suelo. Si se hace un buen consejo, se ponen más candados o se estudia a profundidad cuándo debe hacerse el cambio, la clave está ahí porque los propietarios quieren hacer rendir su patrimonio, pero ahí está todo, en el cambio de uso de suelo.

“Ven el futuro sólo en un desarrollo urbano y no en el valor de la conservación, falta hacer conciencia”, finalizó.

Lo que dicen que hay…

Veredas de visitas
Rappel
Zona de campismo
Casa donde está el guardia
Lo que no hay…
Señalizaciones
Caminos
Infraestructura turística
Lo que sí hay…
Una caseta abandonada
Una pedrera
Una chapopotera
Máquinas trabajando
Frena especulación proyectos ecológicos

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