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Paola Casas
Publicado el miércoles, 28 de enero del 2026 a las 19:00
Saltillo.- El silencio solemne de la capilla Renacimiento se llenó de recuerdos, gratitud y despedidas. Ahí, con misa de cuerpo presente, familiares, amigos y personas cercanas dieron el último adiós a José Guadalupe “Lupe” Chávez Baeza, considerado el primer Sarapero de Saltillo, quien falleció a los 76 años. Entre miradas contenidas y abrazos largos, el recinto se convirtió en un espacio para honrar no solo una vida, sino una historia profundamente ligada al béisbol y a la ciudad.
Desde la tarde del martes, cientos de personas acudieron al recinto funerario para dar el pésame y acompañar a la familia Chávez Treviño. El lugar fue cubierto por numerosas coronas y arreglos florales enviados por amigos, equipos deportivos, instituciones y personas cercanas. Entre los asistentes destacaron exjugadores, compañeros de equipo y figuras del béisbol local y nacional, como Juan Navarrete, quien apenas días atrás había viajado a Oakland y regresó expresamente para brindar el último adiós a quien fuera su compañero de cuadro y amigo de toda la vida.
Durante la homilía, el sacerdote evocó la imagen de una vida vivida con pasión y entrega, subrayando que Lupe Chávez supo hacer de sus convicciones una misión constante: amar, formar familia y aportar a su comunidad. Se habló de un hombre disciplinado, comprometido con lo que amaba y firme en sus valores, acompañado siempre por su esposa, Malena Treviño, con quien compartió una vida de trabajo, sacrificios y amor por el deporte.
“Dios pasó y tomó lo que era suyo y a Dios regresó. Y en realidad nadie muere, porque cuando amamos nadie cae en el olvido y se hace presente y ve estar presente con ustedes. Y su vida va a seguir dando frutos, no solamente en su familia y en su descendencia y en las personas que lo amaron. Va a seguir dando fruto en este ejemplo que Dios también a toda la comunidad, a toda nuestra ciudad. Damos gracias a Dios por su vida”, expresó el sacerdote.
Al finalizar la ceremonia religiosa, la familia tomó la palabra para agradecer la compañía, las oraciones y las múltiples muestras de cariño recibidas. Recordaron a Lupe Chávez como esposo, padre, suegro y abuelo, y destacaron el orgullo que siempre sintió por sus hijos: Santiago Chávez Treviño, catcher de los Charros de Jalisco; Eduardo Chávez; y Ana Lucía Chávez Treviño, así como por su yerno, quienes —dijeron— heredaron su carácter, disciplina y amor por la familia. Coincidieron en que, más allá del diamante, su mayor legado fue la unión familiar y la pasión por hacer bien las cosas.
“Fue un gran esposo, padre, suegro, amigo, nieto, abuelo y un hombre que dejó huella en todos los ámbitos de su vida. Lupe Chávez fue un beisbolista reconocido de los Saraperos, el primer Sarapero. Y en el campo demostró pasión, disciplina y amor por el deporte. Pero más allá del béisbol, fue un hombre de valores firmes, entregado a su familia y siempre dispuesto a dar lo mejor de sí”, agradeció su hierno.

La despedida concluyó con música de mariachi, que acompañó el momento en que el féretro fue retirado de la capilla entre aplausos discretos y lágrimas silenciosas. Posteriormente, sus restos serían cremados para ser entregados a la familia, cerrando así un capítulo profundamente arraigado en la memoria deportiva y emocional de Saltillo.
En el terreno profesional, Lupe Chávez dejó huella durante la Era Ley, cuando fue coach de los Saraperos en 2006 y 2007. Su último año en el béisbol profesional fue en 2009 con los Vaqueros Laguna, equipo que perdería la final de la Zona Norte ante Saltillo en cuatro juegos. En esa etapa compartió dugout con figuras como Derek Bryant, Ricardo Solís y José Luis Luna, todos con pasado sarapero.
Sus conocimientos y experiencia fueron determinantes para el nacimiento y desarrollo de la Liga Saraperos, creada en 2012 por el ingeniero Jorge Dávila Flores, proyecto que alcanzó el título nacional de Williamsport y rompió récords de asistencia en el estadio Francisco I. Madero. Fue también en esa etapa cuando comenzó a darse a conocer su hijo Santiago Chávez, hoy figura del béisbol profesional, quien juega con Acereros de Monclova en verano y Charros de Jalisco en invierno.
Tras su retiro como jugador activo, Lupe Chávez fue nombrado mánager de los Lobos de la UAdeC, a quienes dirigió durante varios años y llevó a conquistar títulos locales, estatales y nacionales. Sin desprenderse nunca de su amor por los Saraperos, regresó como coach en las temporadas de 1996 y 1997, al lado de excompañeros como Miguel Solís, Marcelo Juárez, Andrés Mora y Fernando Elizondo.
Además de Guadalupe, su hermano Juan de Dios también fue coach de Saraperos en los primeros años de la década pasada, mientras que Francisco y Carlos completaron la cuarteta de hermanos Chávez que jugaron en la Liga Mexicana de Beisbol, dejando una herencia deportiva que hoy forma parte de la historia del béisbol en Saltillo.
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