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Notimex
Publicado el jueves, 15 de abril del 2010 a las 04:05
México.- Las horas de espera valieron la pena para miles de jóvenes porque el discurso de aliento de Michelle Obama, esposa del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, les hizo confirmar lo que ellos mismos piensan: “sí se puede”, como ella expresó en español.
El patio central de la Universidad Iberoamericana lucía pletórico desde la mañana de este miércoles, pero conforme se acercaban las 14:00 horas para la conferencia magistral, se llenaba más y más, hasta llegar a los tres mil 200 asistentes que se registraron al final.
A pesar del sol de primavera, estudiantes de los más diversos orígenes, desde indígenas de la Universidad Intercultural del Estado de México, hasta muchachos de prestigiosas universidades privadas, esperaban a la invitada especial.
Aunque no hubo clases en la Universidad Iberoamericana, había mucho movimiento: estudiantes, personal docente y administrativo, así como colaboradores de la embajada de Estados Unidos en México, se encargaban de la logística.
La seguridad, celosamente cuidada por personal del Estado Mayor Presidencial, era supervisada por el Servicio Secreto de los Estados Unidos.
Cerca de las 13:30 horas, la pantalla gigante que daba cuenta de los detalles en la explanada frente a la Biblioteca Central, mostró la imagen de Margarita Zavala, esposa del presidente Felipe Calderón, quien llegó puntual a su cita como invitada especial de la oradora.
Al filo de las 14:00 horas, Michelle Obama apareció enfundada en un vestido solferino con cinturón negro, sonriente y alegre, pero muy atenta al escuchar al rector de la Universidad Iberoamericana y a un estudiante que le precedieron en el uso de la palabra.
A lo largo de su discurso Michelle Obama fue muy cuidadosa en mantener contacto visual con sus escuchas, en hablar fuerte y claro, pronunciar con diligencia cada palabra y modular su voz.
Demostró que sabe bien de oratoria: al margen de su carisma personal y la significación de su persona y su visita oficial a México, supo ganar tanto la atención como la simpatía de su auditorio.
Expresó que se sentía “entre amigos”, así, en español, y advirtió a la primera dama mexicana, Margarita Zavala, que se prepare para tener una “gran diversión” durante su próximo viaje a Washington en mayo.
También en español explicó que decidió que su primer viaje oficial al extranjero como primera dama estadunidense sería “a México, por supuesto”.
Su discurso fue de motivación para salir adelante, para esforzarse, para vencer las adversidades y para responder al respaldo de las familias hacia los jóvenes, para que éstos se preparen, salgan adelante y ayuden a los suyos a mejorar.
No dudó en presentarse a sí misma y a su esposo Barack Obama como ejemplos de éxito, a pesar de provenir de familias modestas e incluso con dificultades económicas e inmersas en ambientes sociales difíciles.
“Sí se puede”, repitió en español al final de su discurso, acompañando la frase con una gran sonrisa, lo que le valió una atronadora ovación de los asistentes.
En 20 minutos, la esposa del presidente estadunidense mostró su carácter y su simpatía personal, más allá del carisma de su esposo, a quien se recuerda en México por las dos visitas que hizo el año pasado.
Por la tarde Michelle Obama continuó su agenda para luego preparar su regreso a Washington el jueves por la mañana.
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