Seguridad
Por
Pedro Martínez
Publicado el domingo, 5 de febrero del 2012 a las 16:12
Saltillo.- Las piedras fueron el objeto contundente con el que un sujeto, al parecer centroamericano, terminara con la vida de una mujer indigente y dejara a otro delicado de salud en un nosocomio de la ciudad.
Y fueron las múltiples fracturas en cráneo y lesiones en rostro, generadas por piedras de gran tamaño, las que terminaron por acabar con la vida de doña Cuquita, la mujer de la tercera edad que vivió un infierno durante las primeras horas de la mañana a las afueras de una vivienda abandonada de la colonia Doctores.
Pero en el domicilio localizado en el bulevar Venustiano Carranza, casi al llegar con el cruce de Pedro Figueroa, también estaba don Salcido, un hombre de 45 años que fue sacudido al igual con pedradas por, supuestamente, el mismo hondureño.
ERA HONDUREÑO
No pasaban de las 20:00 horas del viernes cuando en la vivienda un grupo de indigentes disfrutaba de los últimos tragos de alcohol que habían recolectado en su andar limosnero.
“Estábamos tranquilos cuando llegó un tal hondureño y nos pidió un trago y pues se lo dimos; la verdad se portaba bien”, dijo Francisco Javier López Candela, uno de los habitantes esporádicos de dicho lugar y que después del suceso rindió declaración ante la FGE.
En ese lugar, sin ventanas, puertas, mucho menos muebles decentes que dieran un dormir placentero, vivía doña Cuquita y don Salcido.
“La señora nos deja tomar aquí; ella siempre vivió sola, pero nos daba chanza”, comentó José Díaz Ortiz, de 42 años, otro de los pasajeros del anonimato y que acompañó a Francisco a la FGE.
Pero ese viernes, una persona con una gabardina negra, pantalón de mezclilla y pelo corto, decidió quedarse a convivir con ellos.
“Cualquiera es bienvenido, por eso se quedó (el sospechoso)”, comentó José, “ahí nos quedamos a dormir y pues ya como a las 9 de la mañana decidimos ir por otro vino al Oxxo que está aquí cerquita (bulevar Pedro Figueroa)”.
A SANGRE FRÍA
Fue así que José y Javier salieron de la casa rumbo a la compra de un Tonayan, “pasó como una hora y cuando llegamos estaba una patrulla y una ambulancia, pero no nos quisimos acercar”, dijo uno de ellos, quienes horas más tarde fueron encontrados en el mismo lugar por personal de la Policía Investigadora.
Pero doña Cuquita y don Salcido habían sido masacrados por el hombre de origen supuestamente hondureño, que convivió y durmió con ellos, el cual la asesinó con piedras a las afueras de la casa, dejándolos en el suelo con los rostros desfigurados y con la sangre brotando a chorros de sus cabezas.
Fue así que personal de la Cruz Roja trasladó a Salcido a la Clínica La Concepción, en donde se debate entre la vida y la muerte en el área de quirófano, mientras que doña Cuquita, quien fue ingresada en la mañana al Hospital General, dio su último suspiro cerca de las 16:00 horas.
» Personal de Servicios Periciales de la Fiscalía General del Estado localizó a las afueras del domicilio varias piedras manchadas de sangre.
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