Todos los días, hasta el segundo en el que esto escribo, sin duda, aún siguen siendo días del hombre. Porque vivimos en un muy saludable, aunque apedreado sí, patriarcado.
Sin embargo, que el 19 de noviembre, Día del Hombre, sirva para que “la mitad del mundo” (que ya ni son…) nos ayuden a nivelar los cartones, por lo que es relevante resaltar lo importantes que son los niños, los hombres jóvenes y, sobre todo, los hombres trans. Todos los hombres deben estar involucrados en cambiar el mundo junto con nosotras. Y nosotras enseñar a los varones a ser mejores personas.
En 1999, mediante la iniciativa del Comité Internacional del Hombre, en Trinidad y Tobago, se proclamó el Día Internacional del Hombre, cuyas prioridades son la salud de los hombres y de los niños, “la mejora de las relaciones de género, la promoción de una mayor igualdad de género, y la puesta en relieve de modelos masculinos positivos”.
Este día se celebra en más de 60 países y es auspiciado también por la Organización de las Naciones Unidas.
La idea de un día del hombre siempre sonó controvertida, en particular porque los hombres cisgénero heterosexuales (preferentemente) han sido el sujeto y la inspiración de los derechos humanos. Estos, aunque son el paraguas bajo el que estamos todos l@s sujetos de la especie humana, no son iguales de origen. Todas las legislaciones, los derechos e incluso la investigación científica está basada en los hombres. En la ciencia, por ejemplo, existen innumerables ejemplos de cómo se desconoce el comportamiento de las hembras de ciertas especies y sobre muchas de las funciones del cuerpo femenino aún son novedades…
Pero la idea es que este día nos aporte modelos masculinos positivos, que a la vez brinden ejemplo a las nuevas generaciones de XYs. Así como centrarse en la búsqueda del bienestar de la salud y social, emocional, físico y espiritual de los hombres. En sí se trata de hacer lo mismo que se ha hecho en la historia de la humanidad, pero ahora con un día especial para que sean visibles, o más visibles, estos objetivos.
“De acuerdo con información publicada por la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), los hombres de las Américas viven, en promedio, entre 5 y 7 años menos que las mujeres, y las principales causas de mortalidad son las enfermedades no transmisibles, el VIH /sida, los accidentes de tráfico, los suicidios, lesiones, violencia y las enfermedades cardiovasculares.” (sic), menciona la página de la CNDH.
En todas las informaciones sobre el Día del Hombre, desde el anuncio de la Secretaría de la Marina sobre esta efeméride, así como en las páginas de derechos humanos, también se enfatiza en que los hombres deben de ajustar sus masculinidades rumbo a la eliminación de conductas patriarcales y no violentas, que les afectan a ellos y a todas las personas que les rodean.
Y para que vean que también los hombres trans cuentan, hoy recordamos al coronel Amelio Robles, hombre transgénero condecorado por el Ejército Mexicano por su servicio a la nación durante la revolución mexicana, a la cual sirvió como el hombre que fue toda su vida hasta que murió.
Amelio nació Amelia, y como bien dice la página de Gobernación: su sexo de asignación fue femenino, pero a los 23 años tomó las armas y muy atinadamente, Amelio insistió y pidió que se le llamara como su nombre masculino y con sus respectivos pronombres. No solo fue un revolucionario en el campo de batalla, sino también en el ejercicio de su existencia en su identidad de género.
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