Coahuila

Publicado el martes, 23 de abril del 2024 a las 04:10
Saltillo, Coah.- “En Coahuila no se lee ni un libro al año, a nivel nacional no se leen ni cuatro libros al año, esto dice mucho del faltante que tenemos, es una asignatura pendiente, trabajamos en eso y para eso no se necesita dinero, lo que se necesita es gusto por la lectura”.
Así lo afirma la secretaria de Cultura en el Estado, Esther Quintana Salinas, al referirse a la conmemoración del Día Internacional del Libro este 23 de abril, y, por lo visto, no hay mucho que celebrar.
Saber leer, pero no entender…
La falta de lectura reduce nuestra capacidad de comprensión y afecta nuestro desempeño en la escuela, el trabajo y en la vida diaria, al grado de volvernos analfabetas funcionales: saber leer pero no entender los mensajes.
Pero, ¿por qué no leemos?, ¿por qué tenemos tan mala relación con la lectura?
La escritora saltillense Laura Luz Morales explica que existen muchos factores históricos que han contribuido a esta relación tormentosa: leer es caro; sólo lo grandes pensadores pueden “perder el tiempo” leyendo, y aquella máxima asusta-niños: “la letra con sangre entra”.
“
Lo más común es que tengamos o que crezcamos con esta idea de que la lectura es ajena a nosotros, que es completamente inalcanzable o tiene que ver con ciertas élites, y esto obviamente no es así”, afirma.
¡No los agarres!
Y, como la mayoría de las cosas, dice la escritora Laura Luz Morales, todo empieza en casa: los libros suelen estar en estantes altos, inalcanzables, para que no los maltraten, y
los niños en lugar de poder conocerlos, hojearlos o rayarlos, los ven como objetos prohibidos, ¡no los agarres!
Se agota la imaginación
Al dejar de leer la imaginación se va agotando, el conocimiento se estanca; la aventura de transportarse a otros tiempos, a culturas lejanas, a galaxias inexistentes, se pierde, y con eso, sin saberlo, muere una parte de nosotros.

Un mal comienzo
Aunque en los planes de estudio de la Secretaría de Educación vienen estipuladas lecturas obligatorias para los alumnos de secundaria, los títulos son tan arcaicos que, lejos de motivarlos a seguir leyendo, los ahuyentan para siempre.
“
Sí es terrible que te pongan unos libros aburridísimos, sobre todo cuando llegas a secundaria y empiezas con el Mío Cid, además de muchísimas obras de teatro que, aunque son clásicos, quizá no es la mejor manera para iniciar a alguien en la literatura”, detalla la escritora.
“
El Mío Cid fue algo terrible, y no quiero decir nada malo de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, pero que me pusieran esas lecturas en la secundaria tampoco ayudaba demasiado a que me interesaran cosas más ricas, profundas e interesantes”.
Y es que, es difícil recomendar lecturas cuando no se es lector, y por desgracia, la mayoría de los docentes no se destacan por ser amantes de las letras.
De ahí que en la preparatoria, las lecturas obligatorias sean grandes obras de la literatura universal, como Don Quijote de la Mancha, un clásico que todos deberíamos leer pero que sólo una pequeña parte de la población lo ha hecho, incluyendo a los maestros, debido al español antiguo en el que está escrito.
Y no se trata de evitar a Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Shakespeare o Juan Rulfo, sino de empezar con lecturas que puedan ser más interesantes para los adolescentes y, después, por gusto propio, se vayan acercando a los clásicos.

Redes sociales, un gran problema
Aunque difícilmente sucederá esto porque, ¿cómo competir con un tiktoker que te cuenta Cien Años de Soledad en menos de un minuto?
“
Ahora tenemos otro gran problema, que es la inmediatez y las redes sociales, la distracción que nos provocan las redes sociales ha ido en aumento de una manera exponencial, y eso sí ha coartado el tiempo de lectura que las personas le dedican”, señala Laura Morales.
“
La capacidad de atención que estamos logrando generar, a partir de que cada vez necesitamos cosas más cortas, videos más cortos, post más cortos, esto, quieran o no, hace que nuestra capacidad de lectura, nuestro interés y nuestra concentración para leer un libro de 200 páginas, lo veamos como una cosa mucho más complicada y menos interesante de lo que veíamos antes”.

Leer es bonito…
Aunado a la tristeza que representa la falta de las letras, lo peligroso de no leer es que se va reduciendo nuestro vocabulario.
Y no es que necesitemos palabras rimbombantes para hablar, sino que vemos limitada nuestra capacidad de expresar ideas, sentimientos, intenciones y proyectos.
Porque si leyéramos por placer, sabríamos que existen palabras que detallan con exactitud lo que sentimos, y que suenan tan bonito que las usaríamos más seguido.
Liminalidad: del latín limes, límite, frontera. Significa no estar en un sitio (físico o mental) ni en otro. Es estar en un umbral, entre una cosa que se ha ido y otra que está por llegar.
Oquedad: espacio hueco en el interior de un cuerpo sólido / Insustancialidad de lo que se dice o escribe. Vacío.
Resquemor: remordimiento, resentimiento o disgusto no exteriorizado que causa desazón y que se manifiesta en cierto recelo o desconfianza.
Ataraxia: imperturbabilidad, serenidad.
Acurrucar: envolver o abrazar a alguien con cariño para protegerlo.

Notas Relacionadas
Hace 4 horas
Hace 20 horas
Hace 20 horas
Más sobre esta sección Más en ZocaloApp-home2
Hace 20 horas
Hace 21 horas
Hace 21 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias