Carbonífera
Por
Fabiola Ferrer
Publicado el domingo, 16 de noviembre del 2025 a las 04:00
Sabinas, Coahuila.- En honor al nacimiento de Sir Frederick Banting, quien junto con Charles Best, descubrió la insulina en 1921, un avance crucial para el tratamiento de la diabetes, la organización de las naciones unidas eligió el 14 de noviembre como Día Mundial de la Diabetes. Celebración que tiene como finalidad crear conciencia sobre la importancia de una enfermedad que cobra anualmente la vida de 1.6 millones de personas en el mundo.
En entrevista exclusiva para Periódico Zócalo, la licenciada en nutrición Martha Ofelia Treviño, diagnosticada desde los siete años de edad con diabetes tipo 1 (enfermedad en la que el sistema inmunitario destruye las células del páncreas que producen insulina, impidiendo que el cuerpo las fabrique por completo).
“ A los siete años de edad había perdido peso sin razón aparente, me sentía con falta de energía, presenté infección en la orina, y otros síntomas, los pediatras no daban con un diagnóstico certero, hasta que mi pediatra de cabecera, el doctor Juan Salinas, después de algunos exámenes que me practicó, me diagnosticó, con diabetes tipo 1.
Diagnóstico que nos cambió la vida, pues de vivir en Saltillo nos mudamos a Sabinas para apoyarnos en la familia.
Mis padres el ingeniero Pedro Treviño Pérez y María de la Luz Salinas de Treviño, hicieron toda la diferencia en mi historia.
Pues, aunque la noticia fue un duro golpe, y, se enfrentaban a algo completamente desconocido, mi papá, investigó, estudió a detalle mi condición, se empapó de información a tal nivel, que, con el tiempo, los mismos médicos solicitaban su orientación.
Viví una infancia podría decirse que normal, pero me sentía un poco discriminada, por los niños que sin intención de hacerme sentir mal, se sentían limitados de comer las cosas que les gustaban, en mi presencia.
En los años noventa, mis papás dieron con un campamento para niños y jóvenes diabéticos en San Antonio tx, recuerdo que era la única niña mexicana dentro de ese campamento.
Había todo un equipo médico, endocrinólogos, nutriólogos, sicólogos, que nos enseñaban a checarnos la glucosa, a inyectarnos insulina, y a saber cómo actuar ante cualquier situación.
Después formé parte de otros campamentos en Monterrey, Saltillo, y uno que se realizó por única vez aquí en Sabinas.
En total participé en más de diez campamentos entre mi infancia y mi adolescencia, en los que recuerdo que mis papás siempre servían como voluntarios.
Mis padres me enseñaron a responsabilizarme, a atenderme y a cuidarme.
Todos los días al caer la noche, repetía la misma frase: Hoy lo hice bien, pero mañana procuraré hacerlo mejor.
El lema que me ha acompañado toda la vida es: Yo le voy a ganar a la diabetes, no ella a mí.
Hoy, a mis 44 años de edad, gozo de una vida plena, soy esposa, y madre de dos jovencitos deportistas, practico eventualmente ciclismo, me desempeño como nutrióloga, profesión que elegí desde que era una niña, pues me maravillaba en mis citas con la nutricionista, sobre todo lo que me enseñaba concerniente a la alimentación.
Vivo al máximo, como un homenaje a mi padre, que dedicó años de su vida, con esmero y un profundo amor, a aprender sobre mi condición para asegurarse que viviera muchos y que los viviera de la mejor manera.
Existen varios tipos de diabetes, la más común es la diabetes tipo II, (el cuerpo no produce suficiente cantidad o calidad de insulina, lo que provoca altos niveles de azúcar en la sangre).
Se deriva principalmente de malos hábitos alimenticios, sedentarismo, obesidad, sobre peso, que se puede prevenir, tomando la determinación de cambiar el estilo de vida, por uno mucho más saludable.
Pues la salud no debería ser un privilegio de algunos, sino una responsabilidad de todos”.
Martha Ofelia Treviño, licenciada en nutrición, con especialidad en casos de diabetes.
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