Espectáculos

Publicado el martes, 14 de abril del 2026 a las 04:05
Saltillo, Coah.- Entre acordeones, aplausos y un nudo en la garganta, Monterrey despidió ayer a Francisco Javier “Paco” Silva como sólo se despide a los que marcaron historia: con música, con memoria y con la gente reunida alrededor de su legado.
El General Show Center, ese mismo lugar donde durante años hizo vibrar a generaciones, se llenó de vida para rendir homenaje al líder de La Tropa Colombiana. No fue un silencio solemne, sino una tarde donde el dolor se mezcló con la cumbia, donde cada canción sonó distinta, más pesada, pero también más significativa.
Familiares, amigos, fans y músicos llegaron para acompañarlo. Algunos con lágrimas, otros con aplausos, muchos con recuerdos. Porque Paco no solo fue un cantante: fue parte del barrio, de las fiestas, de las historias que se cuentan entre canción y canción.
De acuerdo con Milenio, el homenaje reunió a la comunidad musical regiocolombiana en un ambiente donde la nostalgia no apagó el ritmo. Al contrario: lo encendió. Las agrupaciones invitadas tomaron el escenario para interpretar los temas que hicieron grande a La Tropa, convirtiendo la despedida en una celebración de vida.
Cada acorde fue una forma de decir gracias.
Donde sigue sonando
El tributo también dejó ver la huella profunda que deja Paco Silva en la música del norte. Según reportó Milenio, durante la despedida se compartieron recuerdos y testimonios de quienes lo conocieron de cerca, resaltando no sólo su carrera, sino su papel como amigo, compañero y pionero.
Porque no cualquiera se atreve a cambiar el sonido de una ciudad. Él lo hizo. En los años en que la cumbia colombiana no era lo común en Monterrey, Paco apostó por ese ritmo, lo defendió y lo llevó hasta convertirlo en parte de la identidad popular. Un camino que también ayudó a abrir Celso Piña, y que hoy sigue marcando generaciones.
También hubo espacio para lo que queda pendiente: proyectos, canciones, colaboraciones que ya no se concretaron. Historias que se quedaron a medias, pero que reflejan que Paco seguía activo, creando, soñando, empujando la música hacia adelante.
Y aun así, el mensaje fue claro entre quienes tomaron la palabra y entre quienes simplemente escuchaban: su legado no se detiene. La música sigue.
Adiós que duele
La despedida comenzó desde el domingo, en un tono distinto. En declaraciones a Agencia Reforma, se informó que el cuerpo del músico llegó a Monterrey esa noche, luego de haber fallecido la madrugada del mismo día en Nuevo Laredo, Tamaulipas, a causa de un infarto fulminante.
En las funerarias, la escena fue otra: más íntima, más silenciosa, pero igual de profunda. Cientos de seguidores hicieron fila para despedirse, mientras familiares y amigos recibían el pésame entre lágrimas.
Ahí, en medio del dolor, también surgió una promesa. Sus hijos compartieron su intención de mantener vivo el proyecto de La Tropa Colombiana, continuando el camino que su padre construyó durante más de cuatro décadas dentro de la música.
Ayer, ese dolor cambió de forma. Se volvió ritmo, memoria, comunidad.
Porque si algo dejó claro la despedida de Paco Silva es que hay músicos que no se van del todo. Se quedan en la bocina de la esquina, en la fiesta del barrio, en la canción que alguien pone sin avisar.
Se quedan donde siempre pertenecieron: con la gente
Cartel de la despedida
La Ronda Bogotá
Tropa Vallenata
Passion Vallenata
Javier López y los Reyes Vallenatos
Desafinados de la Cumbia
Kombolokos
Súbditos del Rey
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