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Coahuila

Dignifica la seguridad

Por Guillermo Robles Ramírez

Hace 1 mes

El arcón de los recuerdos ya guarda para siempre aquella imagen de la policía improvisada, aquella que se armaba con lo que hubiera a la mano y con muy poca preparación formal. Hoy es un hecho innegable, y nadie con sensatez podría negar que las corporaciones policiacas de los distintos niveles en México, y en particular en Coahuila, han dado un salto enorme.

No solo cuentan con equipo motriz mucho más moderno y armamento adecuado, sino que sus elementos reciben una capacitación vasta, constante y profesionalizada, algo que antes era más la excepcional para grupos de comando de élite.

Coahuila, afortunadamente, no se ha quedado atrás en esta transformación. Sus policías ya no operan al margen de los tiempos que corren, donde la delincuencia actúa con estructuras profesionales, tecnología avanzada y redes bien organizada.

Aquí, el cambio ha sido profundo y visible. Sin temor a equivocarme, en los casi dos primeros años de la Administración del gobernador Manolo Jiménez Salinas, nunca antes las corporaciones habían recibido tanto impulso en materia de adiestramiento, equipamiento y beneficios directos para elevar las condiciones laborales y el nivel de vida de quienes portan el uniforme.

Hoy en día, quien aspire a formar parte de cualquier cuerpo de seguridad pública enfrenta un proceso muy distinto al de antaño. Las formas y requisitos de ingreso han cambiado de raíz; la improvisación quedó relegada al olvido, guardada en ese mismo arcón de los recuerdos.

Ahora, para ingresar se exige demostrar capacidad real, aprobar exámenes rigurosos, cumplir con estudios académicos mínimos y pasar por filtros de control de confianza que garantizan idoneidad. Ya no basta con presentarse; hay que ganárselo con méritos.

Los gobiernos estatales, en los últimos años, han destinado recursos importantes a la creación y fortalecimiento de Institutos Municipales y Estatales de Policía, mejor conocidos como academias de formación profesional. Estos centros no son meros edificios, sino son espacios donde se forja al policía del presente y del futuro, con programas actualizados, instructores calificados y simulaciones que preparan para escenarios reales.

Es una inversión que rinde frutos en profesionalismo y, sobre todo, en confianza ciudadana. Lo mismo ocurre con sus unidades de transporte o parque vehicular equipadas. Aquellas patrullas destartaladas, unidades viejas o incluso las llamadas “chocolates” que circulaban con más fe que mecánica, son cosa del pasado.

Hemos sido testigos directos de cómo se entregan vehículos modernos, del año, equipados con tecnología que facilita el patrullaje, la comunicación y la respuesta inmediata. En eventos recientes, se han repartido decenas de patrullas nuevas a municipios, junto con armamento corto, chalecos balísticos y equipo táctico, lo que habla de un compromiso serio con la operatividad diaria.

Pero el cambio va más allá del material. Nuestros policías en Coahuila ahora cuentan con un seguro de vida que protege a sus familias, se les está dotando de viviendas dignas en muchos casos, y sus hijos reciben becas escolares y universitarias que les abren puertas al estudio superior. Existe una carrera policial estructurada, con ascensos basados en méritos, mayor sueldo según rangos, prestaciones ampliadas y oportunidades reales de crecimiento en los mandos. Esto motiva, dignifica y retiene al elemento honesto y comprometido.

Al mismo tiempo, se aplica mano firme para quien se porta mal, quien falta a la honestidad, a la ética o a la ley, cierra definitivamente las puertas para cualquier reingreso. Esta política de cero tolerancia a la corrupción o al mal desempeño contribuye enormemente a limpiar la imagen de la institución y a dignificar la profesión de policía.

Todo esto forma parte de un objetivo mayor que ha perseguido durante años, pero sobre todo recuperar y fortalecer el respeto de la comunidad hacia sus policías. Ese respeto no es un lujo, es vital; es fundamental. Porque cuando la ciudadanía confía en quien la protege, la seguridad se construye en equipo, no solo desde las corporaciones, sino desde cada calle, cada colonia y cada familia.

Demostrar esa confianza día con día, con resultados visibles y con trato humano, es una labor en la que vale la pena seguir insistiendo, seguir luchando y seguir avanzando a pasos firmes. Porque en Coahuila la seguridad no es solo un número en las estadísticas. Se trata de un estilo de vida para los coahuilenses con tranquilidad para vivir, para trabajar y para soñar con un futuro mejor para todos. Y en esa dirección, con capacitación, equipo, beneficios y disciplina, se está construyendo algo sólido que perdurará. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org

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