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Publicado el miércoles, 24 de diciembre del 2008 a las 15:49
Saltillo, Coah.- El silencio reinaba en la iglesia Padre Nuestro, hasta que Gabriela Sánchez, esposa de Emilio Bichara Marcos Wong, estalló en llanto cuando el féretro de éste entró al recinto religioso.
La iglesia estaba llena. Simpatizantes, familiares, amigos y funcionarios públicos de los tres niveles de gobierno, estuvieron presentes en la misa de cuerpo presente.
Con la primera guardia de honor formada por sus hermanos y su padre, que al igual que la esposa de Emilio, estaban desechos en llanto, caminaron lentamente hasta el altar con el féretro, donde sus familiares ocuparon los lugares en las primeras filas.
Antes, en la capilla Renacimiento de Funerales Martínez, encabezada por el gobernador de Coahuila, Humberto Moreira Valdés, funcionarios estatales realizaron también una guardia de honor ante féretro de Emilio Bichara Marcos Wong.
El cortejo partió de la funeraria cerca de las 13:00, con dirección a la iglesia Padre Nuestro, en la que se ofreció la misa por su eterno descanso para posteriormente sepultar sus restos en el panteón Santo Cristo.
“Queridos hermanos, acompañamos a Emilio en este momento en el que hubiera querido estar en este templo bautizando a su hijo (en ese momento Gabriela Sánchez rompió en llanto por segunda ocasión). Acompañamos con nuestro cariño y fe a su esposa, sus padres y sus hermanos, esta misa es de amistad y sobre todo de fe y confianza en el Señor”, dijo el párroco Humberto González Galindo, quien ofició la misa.
Dentro de las palabras de aliento salieron respuestas a los “porqués” de muchos de los presentes, “por qué Emilio”.
Las plegarias, los cantos y las palabras del religioso dieron un respiro a los seres cercanos al funcionario estatal, con los que explicaba la nueva casa de Emilio.
“Dios sabe el momento en que nos llama a la vida eterna, la visión que nos encarga, por eso vamos a pedir (…) Quien fallece prematuramente hallará el descanso, la ancianidad no se mide por los años ni por las canas, sino por la prudencia”, aseveró el sacerdote, al referirse a la edad que tenía Marcos Wong.
El llanto se escuchaba de muchos de los presentes, algunos de los cuales se acercaron durante la ceremonia al féretro donde yacía el cuerpo.
El momento para los familiares era importante para externar algunas palabras a los presentes, que los dejó con un nudo en la garganta y los ojos a punto del llanto.
“Emilio, llegaste con las manos llenas y te vas con las manos vacías por todo lo que nos has dejado”, se dijo en el mensaje dado durante la misa.
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