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Doble canonización ‘fortalece’ a la iglesia

  Por Agencia Reforma

Publicado el lunes, 28 de abril del 2014 a las 14:05


San Juan Pablo II y san Juan XXIII fueron dos hombres valerosos, según el papa Francisco

El Vaticano.- San Juan Pablo II y san Juan XXIII fueron dos hombres valerosos, según el papa Francisco.

“(Los dos fueron) sacerdotes, obispos y papas del siglo 20. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte.

“No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano, porque en cada persona que sufría veían a Jesús. Fueron dos hombres valerosos”.

Así lo expresó ayer el Papa argentino en una de las partes más relevantes de su homilía, pronunciada durante la ceremonia de canonización de los dos pontífices.

“(Los dos nuevos santos) colaboraron para restaurar y actualizar a la Iglesia, según su fisionomía originaria”, agregó.

Del pontificado de Juan XXIII, Francisco destacó la importancia del Concilio Vaticano II (1962-65), que supuso una modernización de la Iglesia.

“En la convocatoria del Concilio, Juan XXIII demostró una delicada docilidad al Espíritu Santo, se dejó conducir y fue para la Iglesia un gran pastor, un guía-guiado”, subrayó.

Sobre Juan Pablo II, dijo:

“Fue el Papa de la Familia (.) Él mismo dijo una vez que así le habría gustado ser recordado.

“Me gusta subrayarlo ahora que estamos viviendo un camino sinodal sobre la familia y con las familias”, indicó Francisco, quien durante el acto se mostró serio y concentrado.

El Papa argentino no añadió frases improvisadas a su discurso preestablecido, como ha hecho en otras ocasiones.

Con la ceremonia, la cual duró poco más de dos horas y a la que asistieron más de 800 mil personas, el Pontífice llevó a cabo así la inédita glorificación de dos nuevos papas santos, que se suman a los otros 78 que la Iglesia ya poseía.

“Lo ordeno”, con estas palabras Francisco los inscribió en el libro de los santos, poco después del inicio de la misa.

“Que estos dos nuevos santos pastores del pueblo de Dios intercedan por la Iglesia, para que estos dos años de camino sinodal sean dóciles al Espíritu Santo en el servicio pastoral a la familia”, indicó.

El Vaticano celebrará en octubre próximo el sínodo extraordinario sobre la familia, en el cual se prevé que la Iglesia anuncie cambios de calado.

“Que ambos (papas) nos enseñen a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos en el misterio de la misericordia divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama”, añadió Francisco.

Según expertos, con este tono el Papa argentino envió el mensaje entrelíneas de que la Iglesia está unida y ha salido reforzada con esta doble canonización.

“Son precisamente los santos quienes llevan adelante y hacen crecer la Iglesia”, afirmó, delante de 150 cardenales, mil obispos, 6 mil sacerdotes, 93 delegaciones oficiales y 24 jefes de Estado.

Después de la proclamación, las reliquias de san Juan XXIII y san Juan Pablo II fueron colocados junto al altar mayor.

Las de Juan XXIII -un trozo de piel extraído en 2001 durante la exhumación para su beatificación- fueron llevadas por sus familiares.

Las de Juan Pablo II -una ampolla de sangre- por Floribeth Mora, la mujer costarricense de 51 años cuya curación de un aneurisma cerebral fue considerado el segundo milagro del Papa polaco.

Según el vaticanista Andrea Tornielli, el objetivo de Francisco no fue exaltar el pontificado.

“Ha sido la fiesta de una Iglesia simple, no la exaltación de un papado”, opinó el experto.

En efecto, a diferencia de la ceremonia de beatificación de Juan Pablo II, celebrada en 2011, este último fin de semana no se organizaron grandes actos previos a la canonización.

La única actividad que se programó fue la “Noche de oración”, que se celebró el sábado en 11 iglesias de Roma, donde los peregrinos pudieron rezar y confesarse.

Por otro lado, el mismo Papa atendió sus labores como jefe de Estado, al recibir en estos días a numerosas personalidades políticas.

Entre ellas el Presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández; los Reyes Alberto II y Paola de Bélgica, que abdicaron el pasado octubre; el Presidente polaco, Bronislaw Komorowskial, y el Primer Ministro de Ucrania, Arseni Yatseniuk.

Encuentro de dos Papas

La ceremonia de canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II también estuvo marcada por otro hecho inédito para la Iglesia: la asistencia de otro Pontífice, el emérito Benedicto XVI, quien recibió un largo aplauso cuando hizo su ingreso en la plaza de San Pedro y se fundió en un abrazo con Francisco. on la presencia de más de 800 mil fieles como testigos en El Vaticano, entre los que se estimaba 5 mil eran mexicanos, los Papas Juan Pablo II y Juan XXIII fueron convertidos en santos.

La ceremonia de canonización no tuvo precedentes, pues fue la primera vez que dos Papas fueron declarados santos al mismo tiempo y contó con la presencia del Pontífice retirado Benedicto XVI.

Francisco recitó la fórmula de declaratoria de los santos en latín.

“Declaramos benditos y definimos que Juan XXIII y Juan Pablo II sean santos y los incluimos entre los santos, decretando que sean venerados de esa manera por toda la Iglesia’’.

Las reliquias de los dos nuevos santos, una ampolla de sangre de Juan Pablo II y un pedazo de piel de Juan XXIII extraída durante su exhumación en el año 2000 fueron colocadas al lado del altar.

La costarricense Floribeth Mora, cuya curación inexplicable permitió elevar a los altares a Juan Pablo II, llevó la reliquia del Papa polaco, mientras la de Juan XXIII fue entregada por su sobrino.

La doble canonización ha sido interpretada como de alto contenido diplomático de Francisco, pues el Papa argentino elevó a la Santidad a dos figuras de signo contrapuesto.

Papa viajero

Por un lado, Juan Pablo II (1978-2005), el Papa viajero, verdugo del comunismo, cuyo peregrinar revitalizó a la Iglesia en México y en América Latina. Señalado, empero, por su actitud laxa ante los abusos infantiles de sacerdotes, y la corrupción al interior de la Curia vaticana.

Por el otro, Juan XXIII (1958-1963), el hombre que convocó el Concilio Vaticano II, acontecimiento histórico por el que se le considera una puesta al día de la Iglesia católica, en la que se planteó un diálogo abierto con el mundo moderno.

Según comunicó la Gendarmería Vaticana, unos 500 mil fieles se ubicaron en la Plaza de San Pedro, la Vía de la Conciliación (avenida que une la Santa Sede con la ciudad de Roma) y en las zonas aledañas.

Mientras otros 300 mil peregrinos siguieron la ceremonia gracias a las 19 pantallas gigantes que fueron colocadas en diversos espacios de la capital italiana: Piazza Navona, Piazza Farnese, Piazza Venezia y Foros Imperiales.

Además, 24 jefes de Estado y de Gobierno asistieron a la ceremonia solemne.

Dos tapices gigantes con las imágenes de los nuevos santos fueron colgadas en la fachada de la Basílica de San Pedro.

La Plaza fue adornada con 30 mil rosas rojas, amarillas y blancas donadas por Ecuador, cuyo Presidente, Rafael Correa, asistió a la ceremonia.

“Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo para restaurar y actualizar a la Iglesia”, dijo Francisco al inicio de la homilía.

“(Ambos) fueron sacerdotes, obispos y Papas del Siglo XX. Conocieron sus tragedias pero no se abrumaron”, agregó el Papa argentino.

En medio de una ovación, Francisco llamó a Juan Pablo II el Papa de la Familia.

Al finalizar la comunión, que 700 sacerdotes entregaron, Francisco agradeció a las autoridades y a los fieles, sobre todo a los originarios de Cracovia y Bergamo, ciudades natales de los santos.

El evento fue cubierto por 2 mil 259 periodistas de 64 nacionalidades.

Invade el mundo al Vaticano

Por: Agencias

Cantos, aplausos, bailes y banderas procedentes de todos los rincones del mundo inundaron ayer la Ciudad del Vaticano para celebrar la proclamación como santos de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II.

Los actos de la canonización fueron seguidos en el Vaticano y en Roma por unas 800 mil personas, anunció ayer un portavoz vaticano.

Banderas de Colombia, México, Brasil, Costa Rica, Venezuela, Ecuador y de otras partes del mundo pintaron de color la capital del catolicismo, donde sin duda alguna los tonos predominantes fueron el rojo y el blanco de la insignia de Polonia.

Lugares a reventar

El padre Ciro Benedetti, vicedirector de la oficina de prensa del Vaticano, dijo que unas 500 mil personas estuvieron situadas en el área de la Plaza de San Pedro, en la Via de la Conciliazione y en sus aledaños.

Mientras tanto, en el resto de Roma, en las diferentes plazas donde se han instalado grandes pantallas para seguir la ceremonia, había otras 300 mil.

La Plaza de San Pedro, lugar central de la ceremonia de canonización de los dos pontífices, que concelebran el papa Francisco y el Papa emérito, Benedicto XVI, estaba repleta antes de comenzar el acto, que se inició a las 10:00 hora local, (08:00 GMT).

En otras partes del mundo, como México, Filipinas y Polonia, también se realizaron actos religiosos para celebrar la santificación de Juan XXIII y Juan Pablo II.

Hace milagros a saltillenses

Por: Rodrigo Flores

Horas antes de su canonización, el papa Juan Pablo II habría hecho algunos actos milagrosos entre los saltillenses, lo cual ha acercado más a la comunidad religiosa a la Iglesia católica.

Una verdadera fiesta se vivió en la capilla que lleva su nombre, y se reconoció que hay testimonios de actos de fe que la misma comunidad católica de la capital del estado ha documentado, dijo el padre Humberto Álvarez, lo cual refuerza el acto canónico del santo Juan Pablo II.

“He escuchado muchas historias de la gente que en estos días precisamente entraron a quirófano con una foto del Papa, entraron a alguna intervención y las cosas salieron bien, hay muchos testimonios”, comentó el Padre.

Agregó que el acto canónico representa la vivencia del pueblo y no la voluntad de unos cuantos, por lo que es una manifestación de la fe que viene a reforzar las creencias, pero sobre todo a generar un acto de esperanza de un mejor mundo.

“El papa Juan Pablo II rompe todo tipo de esquemas y sale del Vaticano para encontrarse y volverse en una distancia corta con todos aquellos que son parte de nuestro mundo, de ahí que la santidad es gente que en medio de sus luchas alcanza a dar un signo de fuerza y de convocatoria”, mencionó.

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