Coahuila
Por
Grupo Zócalo
Publicado el sábado, 29 de enero del 2022 a las 04:12
Monclova, Coah.- César Augusto Boone Rangel fue un sacerdote enamorado de Dios, dijo el obispo Hilario González en la misa exequial.
Entre un silencio emocionado y expresiones de cariño al sacerdote nacido en San Buenaventura, sus familiares y amigos le dieron ayer el último adiós.
El padre Boone destacó por su entrega hacia los más desfavorecidos que le convirtieron en un cura para el recuerdo.
“ “Quien muere en Cristo resucita y nosotros como sacerdotes estamos llamados hacer vida con mayor compromiso con Jesús, no porque seamos mejores, es porque nos ha elegido y Él nos ha hecho participar, el padre César cuando celebraba la eucaristía se metía a este ministerio es un servicio a la comunidad y es un apresen sacramental”,
dijo el Obispo en la misa.
Deja el padre Boone huellas de amor y fe
Se llevó a cabo la misa de réquiem para el sacerdote César Augusto Boone Rangel, quien falleció víctima del Covid; la ceremonia religiosa que presidió, ahora no como oficiante sino para ser despedido de este mundo terrenal, fue dirigida por el obispo Hilario González.
A las 19:00 horas se llevó a cabo la misa en la parroquia de San Buenaventura, donde la familia del sacerdote estuvo presente así como amigos, cuidando el aforo para evitar la aglomeración en la iglesia.
El padre Boone recibió el último adiós en el panteón municipal, donde fue acompañado por sus hermanos Reymundo y Olga Boone Rangel, primos y personas cercanas a la familia, quienes rogaron por el pronto descanso del sacerdote.
“ “Es cierto que pasamos por momentos difíciles, y es cierto que pensamos que el Dios que nos ama está en silencio, pero para el hombre y la mujer de fe Dios está comprometido con nuestra vida más que nosotros mismos, la clave es descubrir esa presencia y experimentar su ayuda que viene de Dios aun en los momentos difíciles junto a la enfermedad, pobreza y conflictos, cuando escuchamos que Dios escucha a sus elegidos y no los abandona, a veces pasamos por momentos difíciles y a veces pareciera que el Dios que nos ha elegido está al margen”,
señaló el Obispo en su mensaje.
Dijo que el padre César deja esta enseñanza, que Dios ama y mencionó que la muerte es una desgracia pero para los creyentes no es así, es triste, pero no es una desgracia y sí duele perder a los que se aman, el amor no se muere y el amor que ha iniciado en la tierra permanece en el cielo así como el recuerdo de la persona amada.
En la misa, el Obispo mencionó que el amor produce vida, la experiencia de la persona es valiosa en la vida de los que se aman y Jesús deja en la eucaristía la promesa, quien se alimente de su cuerpo y sangre tendrá vida eterna.
“ “Quien muere en Cristo resucita y nosotros como sacerdotes estamos llamados a hacer vida con mayor compromiso con Jesús, no porque seamos mejores, es porque nos ha elegido y Él nos ha hecho participar, el padre César cuando celebraba la eucaristía se metía a este ministerio, es un servicio a la comunidad y es un presente sacramental”,
dijo
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