Saltillo

Publicado el sábado, 22 de agosto del 2026 a las 04:20
Saltillo, Coah.- Cuando suena la alarma no hay demasiado tiempo para pensar. Hay que colocarse el equipo, subir a la unidad y salir hacia un lugar donde, probablemente, alguien está viviendo uno de los peores momentos de su vida.
Del otro lado pueden esperar las llamas, un accidente, personas atrapadas, una fuga de gas, una inundación o cualquier escenario en el que cada segundo cuenta.
Para Mónica Beatriz Valdés Galindo y Francisco Javier Saucedo Barrera, esa incertidumbre se convirtió hace años en parte de su vida.
Por lo que, en el marco del Día Nacional del Bombero, ambos integrantes del Cuerpo de Bomberos de Saltillo fueron distinguidos con la presea Tláloc, un reconocimiento que lleva detrás incontables horas de servicio, preparación y sacrificios que pocas veces alcanza a conocer la ciudadanía.
Mónica Valdés nunca imaginó que terminaría corriendo hacia incendios. Su primera vocación estaba relacionada también con salvar vidas, pero desde un hospital.
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Siempre quise ser médico, médico militar o médico traumatólogo”, recuerda. Ya se desempeñaba como paramédico de Cruz Roja cuando una compañera la invitó y la impulsó a ingresar a la Academia de Bomberos; la decisión terminaría cambiando el rumbo de su vida.
Encontró en la corporación de apagafuegos algo que la atrapó inmediatamente: la hermandad.
Con los años se convirtió en una elemento multifuncional. Es bombero de línea, técnico en urgencias médicas y maquinista; puede acudir directamente a combatir una emergencia, conducir una máquina o ponerse al volante de una cisterna.
Quienes trabajan junto a ella la describen como disciplinada, preparada y profundamente humana.
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Mónica Valdés es muy comprometida, muy disciplinada, tiene una visión objetiva a lo que va a hacer, tiene muchísimas ganas de poner el nombre de Bomberos en alto”, relata uno de sus compañeros.
Su preparación constante se ha convertido en parte de su sello. Estudia, entrena y se capacita dentro y fuera del país, convencida de que detrás de cada conocimiento adquirido puede existir, algún día, una vida salvada.
Pero entre todos los servicios acumulados en su carrera existe uno que todavía logra estremecerla uno de ellos fue el incendio de una gasera ubicada en Otilio Gonzalez y LEA.
En medio del fuego y las altas temperaturas, la coordinación entre corporaciones permitió controlar la emergencia antes de que alcanzara dimensiones mayores.
Aquella experiencia reforzó una de las reglas que Mónica considera esenciales dentro de Bomberos Saltillo: la hermandad. Por eso, al recibir la presea Tláloc, Mónica evita asumir el reconocimiento como exclusivamente suyo.
Detrás del uniforme, dice, están los compañeros que cubren la espalda de quien entra a un incendio; los instructores que enseñaron cómo hacerlo; los mandos que coordinan las emergencias y las familias que esperan en casa.
Y también está la ciudadanía.
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Por ellos trabajamos y hacemos nuestra labor diaria, nos capacitamos, entrenamos diario para ellos, pero también es importante reconocer que atrás de uno o de un gran bombero existen compañeros, elementos, tenientes, capitanes, muchos bomberos que están atrás de nosotros”.
Para quienes han compartido guardias y emergencias con ella, la distinción reconoce precisamente esa entrega.

La historia de Francisco Javier Saucedo Barrera dentro de Bomberos Saltillo también está marcada por las emergencias, pero una parte fundamental de su legado se encuentra en las aulas, campos de entrenamiento y generaciones de elementos que han aprendido de él.
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Es un honor poder trabajar primeramente en un departamento donde tengo muchos compañeros que admiro, tienen la misma vocación que yo y tenemos un fin, que es salvar vidas, proteger a la comunidad”, señala.
En su memoria permanecen servicios que difícilmente pueden borrarse, uno de ellos ocurrió en 2004, cuando participó en las labores de auxilio tras las inundaciones registradas en Piedras Negras.
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Fuimos a rescatar cuerpos en el río que prácticamente estaban enterrados, algunos vehículos estaban enterrados, casas destruidas, que prácticamente había familias enteras que habían desaparecido sus viviendas”.
Son escenas que explican por qué para un bombero la preparación nunca termina. Javier hizo de esa idea una parte fundamental de su carrera.
Se preparó como instructor y llevó el nombre de Bomberos Saltillo mucho más allá de Coahuila y de México.
Bolivia, Perú, Panamá, Chile y Estados Unidos forman parte de los países donde ha participado como integrante de equipos dedicados a capacitar a otros bomberos.
Ese intercambio internacional también le permitió comprobar que la hermandad que existe dentro de una estación de bomberos puede cruzar fronteras.
Sus compañeros lo consideran incluso uno de los pioneros en impulsar la actualización y capacitación constante dentro de la corporación.
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Él siempre ha estado metido en lo que es el área de las capacitaciones para las nuevas generaciones. Es una persona que trae muchas ideas, por ejemplo, congresos que han existido aquí en el Departamento de Bomberos de Saltillo, capacitaciones en el extranjero, actualizaciones dentro del departamento. Puedo decirte que él es pionero en esa parte”.

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