Nacional

Publicado el jueves, 10 de marzo del 2011 a las 18:00
México, DF.- Si quiere que su hijo haga cosas reprobables y quebrante la ley cuando sea un adulto siga los siguientes puntos: dele todo lo que le pida, recoja todo lo que deje tirado, celebre cuando diga una mala palabra, pelee con su pareja frente a él y no le dedique tiempo alguno.
Seguir este método garantizará que ese pequeño crezca con la idea de que no existen límites, y por lo tanto vivirá al margen de la autoridad, no respetará las convenciones sociales y querrá obtener todo lo que desea a cualquier precio.
“Los padres somos los responsables directos en la formación de los hijos y aunque nos parezca imposible, si persistimos en algunas conductas, definitivamente daremos a luz a un futuro delincuente”, señala el escritor argentino y papá de tres hijos Osvaldo Carnival.
De esta preocupación nació el libro “Claves para Criar un Hijo Delincuente” (Grijalbo), una guía práctica en la que el autor, apoyado de consejos sencillos, da las bases para revertir a tiempo los errores más comunes que cometen los padres.
Para fomentar actitudes responsables, el autor sugiere: Permita que los niños participen en las labores del hogar mediante la realización de tareas sencillas.
Evite complacerlo en todo, aprenda a poner límites.
Enséñelo a respetar las reglas, a compartir, a trabajar en equipo y a aceptar a los demás como son.
Propicie el diálogo en el hogar.
Anímelo a desarrollar alguna actividad, elogiándolo por sus aciertos y corrigiéndolo con amor cuando se equivoque.
Conozca sus limitaciones y no le pida más de lo que su hijo puede dar. Para Carnival, el amor, el respeto y la atención son valores esenciales que se deben cultivar en la familia para evitar que los chicos deambulen por caminos en los que a veces no existe retorno.
“Necesitamos conocer a nuestros hijos, amar es conocer y para conocer a alguien se necesita dedicarle tiempo; esto es básico, porque un hijo amado y respetado será un chico con una autoestima firme, responsable, que sabrá respetar a los demás y que no caerá tan fácilmente en la tentación de las drogas y la delincuencia”, señala en entrevista. “Los límites no son para coaccionar la libertad, sino para proteger. Tenemos que cambiar la mirada de los límites, ya que son necesarios para evitar que el niño crea que puede llevar en la vida todo por delante sin consecuencias”, explica.
Por eso es importante que como padres, empiecen a poner límites desde temprana edad, en detalles simples como fijar horarios para la comida, irse a dormir y ver televisión. Pero hay que tener cuidado, porque para muchos padres la disciplina suele ser sinónimo de golpes, gritos e insultos, cuando la corrección, aunque implica firmeza, debe evitar los actos de violencia.
Si los niños son educados sobre la base del respeto, el esfuerzo y la responsabilidad, crecerán siendo individuos con conciencia social y seguros de sí mismos. “No hay que olvidar que lo mejor que podemos darle a nuestra familia es nuestro amor y nuestro tiempo, esto es lo que propone este texto, el cual intenta ser un libro de consulta para fomentar grandes cambios en la vida de nuestros hijos”, expresa Carnival.
Las reglas y los límites son fundamentales para favorecer la sana convivencia social y generar cambios en la conducta de las personas, pues una persona sin límites, dice Carnival, va a vivir irremediablemente en problemas.
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