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Por
Paola A. Praga
Publicado el jueves, 24 de julio del 2008 a las 14:00
Saltillo.- El rechazo de la gente, los gestos y las propuestas para prostituirse son a diario las peripecias de un indigente.
En la calle la gente no ve los sentimientos de las personas, únicamente la marca de la ropa, el aroma del perfume y la manera en que hablas. Te tratan de acuerdo con tu apariencia.
EN LA PLAZA
Son las 10:30 de la mañana y empiezo el recorrido. Camino entre los vehículos que esperan el verde del semáforo para seguir su camino. Casi no veo sonrisas, más bien malas caras y personas que cierran sus ventanillas para evitar que vaya en busca de una moneda.
Cambia la luz del semáforo y avanzan los autos, corro entre ellos, pareciera que soy invisible.
La ganancia: 20 pesos en media hora. Al menos ya tengo para comprar algo de comer.
Me dirijo a la Plaza de Armas. Conforme me voy acercando las personas se hacen a un lado, me sacan la vuelta.
Intenté saludar a un niño que jugaba con las palomas y lo único que encontré fue una mamá enfurecida que trató de proteger a su hijo, no sé de qué. Se lo llevó y lo retiró de donde estaba yo.
Un grupo de jóvenes, sentados en la orilla de la fuente, se burlan a mis espaldas por mi pantalón roto y mi cabello despeinado y sucio.
Continúo caminando. Entro al Palacio de Gobierno. Los guardias me tratan mal, me dicen que me salga, que pida dinero allá afuera. Pido se me permita subir a ver quién me puede ayudar. Me dicen que no, que si me subo me bajan.
El poco personal administrativo que se encontraba en la entrada del edificio contesta antes de que yo termine de hablar y dicen: “no traigo”, “ahorita no, gracias”, como si les estuviera ofreciendo algo.
EN EL CRUCERO
Está por llover y apenas llevo 20 pesos. Escuché que en los próximos días va a estar lloviendo, necesito juntar más dinero. Me voy al crucero, continúo esperando que cambie a luz roja, para pedirle a la gente una moneda, aunque sea un peso.
Algunos ya me dieron dos o tres pesos. Mejor camino a la Presidencia Municipal. Entro y el “poli” me trata bien. Me lleva al módulo de Atención Ciudadana, para que me den una ayuda.
“¿Dónde vives?, te podemos dar algo de despensa. Ve a tu casa para que te bañes”, me dice la mujer que atiende.
Le agradezco y me voy hacia donde están los regidores, al menos una moneda me han de dar. Algunos me ven feo y de lejos me dan un par de pesos, uno de ellos se acerca y me da 20 pesos.
Continúo visitando las oficinas administrativas y las pocas secretarias que están ahí me piden que me retire.
En una hora y media ya tengo casi 100 pesos y un hombre me ofrece 20 con tal de subir a su carro e “irme de paseo con él”.
Estoy cansada de caminar, de que me vean feo, ya es tarde, decido irme. Tengo que buscar un lugar para dormir.
EXPERIENCIA
» Zócalo Saltillo realizó un ejercicio periodístico. Una reportera salió a la calle caracterizada de indigente con el propósito de conocer el trato que se le da a los pedigüeños en el primer cuadro de la ciudad.
» El recorrido se realizó en los cruceros de Isidro López y Avenida Universidad, Venustiano Carranza y Periférico LEA, Presidencia Municipal y Palacio de Gobierno.
» Así como las calles Juan Aldama, Ignacio Allende, Benito Juárez y Miguel Hidalgo.
» La reportera recibió tres ofrecimientos sexuales a cambio de 20 pesos.
» El rechazo de la mayoría de la gente hacia la reportera era evidente ante su apariencia y mal olor.
» En la Presidencia Municipal estuvo a punto de ser descubierta por el regidor Carlos Orta.
» Durante el recorrido por la calle Aldama una señora ofreció “invitarle” unos tacos en lugar de darle
unas monedas.
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