Vida

Publicado el miércoles, 14 de febrero del 2024 a las 04:14
Saltillo, Coah.- Para los abuelos, el amor era entrega, sacrificio, abnegación; soportaban infidelidades y reclamos con tal de seguir juntos y guardar las apariencias, víctimas de una presión social que condenaba el divorcio.
Para los padres, el amor era trabajo en equipo, compromiso, “lo mío es tuyo y lo tuyo es mío”, incluyendo los problemas y un montón de errores, todo bajo la promesa de ver, algún día, los frutos de una vida compartida.
Para las parejas de hoy el amor es libertad, casi un estado de ánimo, y funciona en la medida en que ambos se la pasen bien, sin ataduras ni plazos forzosos.
Herederos de dinámicas familiares un tanto traumáticas; estructuras sólidas abrumadoras que no combinan con el fluir de las almas; y redes sociales que más sirven para alejarnos que para comunicarnos, el mundo actual parece vivir una crisis del amor.
Lo que nos dijeron…
Es innegable que el concepto del amor ha cambiado a lo largo del tiempo: en la antigua Grecia el amor era dolor, un sentimiento imperfecto que sólo llevaba a la desgracia, pues iba unido al sufrimiento de dos personas que, de repente, eran presas de eso que sentían.
Después vino el amor idealizado, platónico, el que nunca llegaba a consumarse y casi siempre tenía un trágico final.
Luego llegó el amor romántico, pasional, lleno de deseo sexual, con miras al matrimonio, a la procreación y al “felices para siempre”.

Cambiante y contradictorio
Para Jesús Cervantes, profesor investigador de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, el amor es un concepto polisémico, con muchos significados, cambiante y contradictorio.
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Más que un sentimiento, me parece que es una construcción social, tiene una serie de ideas, conceptos y prácticas que evolucionan según la sociedad en la que esté situado”, explica.
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Las relaciones amorosas son un reflejo de la sociedad en la que están instaladas; si estamos instalados en una sociedad que cambia de celular a cada rato, que no está estancada, que lo que busca son experiencias nuevas, que no invierte en una casa sino en un viaje, y no necesariamente en el matrimonio para asentarse, difícilmente serán duraderas”.

¿Cuál es el bueno?
Aunque a nuestros antepasados les funcionó tener muchos hijos, “hacerse de la vista gorda”, aguantar violencia, esconder sus preferencias sexuales y suprimir sus emociones, hoy sabemos que el éxito de una pareja no sólo se basa en su duración, sino en la felicidad que compartan.
La sicóloga Berenice de la Peña Aguilar, explica que hoy en día vemos diferentes formas de expresar el amor: monógamo, abierto, heterosexual, homosexual, pero que el ideal sería entender que el amor nos hace florecer.
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El amor nos va a ayudar a hacer comunidad y a salir de mi egoísmo para poder compartirme”, comenta, “el poder compartirme para crecer yo, pero también buscar que la otra persona crezca, porque cuando no es así, cuando hay una parte sí está creciendo pero hay otra que está sumisa, incómoda, y que no se da el diálogo para negociar la situación, para crear acuerdos, entonces hablamos de que habría que cuestionar si eso es amor”.
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Obviamente tenemos que liberar al amor de la sumisión, tenemos que liberar al amor del capitalismo, porque en muchas ocasiones el amor lo medimos en cuánto me regala, cuánto tienes, cuánto eres, cuánto compartirnos, cuánta fiesta; y el amor tiene que trascender esas barreras, tiene que ayudar a la persona a crecer, a que sume, a que pueda transformar”, expresa.

Química, física y sinceridad
Marco Aurelio Puente, Químico del Amor, considera que, en la medida en que uno supere sus miedos y bloqueos emocionales, mismos que fueron adquiridos en la primera infancia, podrá aspirar a formar una relación amorosa saludable.
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Cada generación trae algo bueno, pero también, a veces por algo nuevo se pierde algo que servía, la idea sería integrar todo lo positivo”, detalla, “el concepto que le damos al amor es un amor desechable”.
Pero las nuevas generaciones van reclamando de a poco sus formas de ser y de amar, asegura Jesús
Cervantes.
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Esas ideas de la media naranja y el complemento se empiezan a descomponer y a cuestionarse, ¿tiene que ser para toda la vida?, ¿tiene que ser sólo con una persona?, ¿tiene que ser heterosexual?, y nace otro concepto de amor que de a poco se va instalando, que es el amor confluente, que es una especie de evolución del amor romántico”, explica.

Para presumir…
Por su parte, el terapeuta Marco Aurelio Puente, conocido como El Químico del Amor, coincide en que el concepto social del amor ha ido cambiando a través de la Humanidad.
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Ahora todo se basa en el amor romántico, mientras sea bonito, pasional, agradable, lindo, y se pueda mostrar en redes sociales, o sea, que sea digno de presumir, ese amor va a durar un tiempo”, detalla.
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Pero después, la pareja entra a una fase de desenamoramiento natural, y esta fase va a comenzar después de que tengan un bebé, de que pasen 2 años o lleguen a 200 coitos, lo que ocurra primero”
¿Media naranja?
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Esas ideas de la media naranja y el complemento se empiezan a descomponer y a cuestionarse, ¿tiene que ser para toda la vida?, ¿tiene que ser sólo con una persona?, ¿tiene que ser heterosexual?, y nace otro concepto de amor que de a poco se va instalando, que es el amor confluente, que es una especie de evolución del amor romántico”, explica.
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