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Paola A. Praga
Publicado el martes, 4 de marzo del 2014 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Estar enamorado es como estar borracho. Cuando una persona se enamora, hasta 12 áreas del cerebro trabajan conjuntamente para liberar los efectos químicos que provocan la euforia, como ocurre cuando se toma alcohol y entonces se ve lo que se quiere ver.
Según explica Marco Aurelio Puente Flores, terapeuta e investigador, el coctel químico cerebral de los enamorados incluye dopamina, adrenalina y norepinefrina. La primera es la responsable de la euforia que se siente cuando una persona está enamorada, y las otras dos de la taquicardia y de la falta de sueño.
Desde la bioquímica, el enamoramiento se explica por la intervención de sustancias “como la dopamina, un neurotransmisor y una hormona que se asocia con un sistema de recompensa y placer en el cerebro, así que cuando la secretamos nos sentimos muy bien”, dice Puente Flores, también catedrático de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro.
Estudios realizados desde hace más de cinco años en todo el mundo, explica, confirman que cuando una persona enamorada ve la foto del ser amado o escucha su nombre se le activan ciertas áreas del cerebro.
Esto hace que el enamorado actúe “extraño” y pierda el juicio, todo le parece perfecto, vive en un mundo color de rosa, se le altera el sueño y aunque se desvele o tenga demasiada actividad física, no se siente descompensado.
Los enamorados experimentan menos dolor. Se altera la atención, muchas veces olvida cosas del empleo, no hace lo que se le encomendó pues no deja de pensar en la pareja. Atraviesa por un proceso neural que hace que la persona tenga pensamientos y conductas obsesivas por el otro.
“Se ha comprobado que hay tres etapas en una relación amorosa: atracción, enamoramiento y amor, y se pasa por fases, por ejemplo, el sentir bonito puede durar de dos semanas a cuatro años, es sentir bonito y a partir de este tiempo hay dos posibilidades: o la decepción amorosa o el amor verdadero”, expone el especialista.
Sus efectos se hacen notar al instante pues el corazón late más rápido, cerca de 130 pulsaciones por minuto, la presión arterial sube, se liberan grasas y azúcares para aumentar la capacidad muscular y se generan más glóbulos rojos.
‘MARIPOSAS EN EL ESTÓMAGO’
El cuerpo tiene cambios biológicos y químicos y está comprobado científicamente que el amor sí existe. Puente Flores asegura que estar enamorado es como estar borracho, pero una vez que pasa esta etapa se puede conocer el amor verdadero.
Para calmar a estas sustancias que da el enamoramiento, biológicamente se activan otros neurotransmisores compensatorios, lo que explica esa mezcla de euforia y depresión que sigue al flash Como la excitación tiene un límite, en diversas partes del cerebro se producen entonces unas sustancias opiáceas llamadas endomorfinas, que alimentan ese afecto que se conoce como amor.
La producción también es limitada, “esto dura unos cuatro años, después tenemos que enamorarnos de nuevo, ya sea de la misma persona o de otra.
“El amor de verdad, como se explica desde la ciencia es el estado que se genera con un vínculo de ternura, una relación estable, el amor verdadero no es como nos lo pintan en las novelas que todo va a estar muy bonito y será miel sobre hojuelas, es un proceso en el que ya el enamorado ve más defectos, ve a la persona real”, detalla el Y agrega que “el querer cambiar a la persona y pensar que todo va a salir bien es estar enamorado, es ser fiel, incluso el hombre más mujeriego puede ser fiel, pero cuando está enamorada la persona todo el tiempo está pensando en su pareja; cuando llega el amor, no es así”.
La química también interviene cuando la persona se siente atraída sexualmente por otra. Su cerebro envía una señal química a la hipófisis, provocando la liberación de hormonas sexuales como estrógenos y progesterona.
Una relación sentimental donde el factor pasión predomina, dura entre 90 y 180 días como máximo. El verdadero enamoramiento llega cuando se produce en el cerebro la feniletilamina, compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas que tiene la capacidad de aumentar la energía física y la lucidez mental.
El cerebro responde a este compuesto con la secreción de dopamina (que inhibe el apetito), norepinefrina y oxitocina, provocando que los enamorados puedan permanecer horas conquetéandose, haciendo el amor o conversando sin sensación alguna de cansancio o sueño.
Estos compuestos ayudan a formar lazos permanentes entre la pareja tras la primera oleada de emoción y además fortalecen el sistema inmunológico. En caso contrario, a las personas que tienen menos producción de la oxitocina se les dificulta establecer lazos permanentes con su pareja.
En esta etapa de transición hacia el amor verdadero, las personas pueden sentirse cada vez menos enamoradas y llega el momento de situarse en la realidad. Entonces pareciera que brotan los defectos, sin embargo no es así, sino que se deja de ver a la persona como perfecta, explica el terapeuta.
“Nada es eterno en el enamoramiento, por eso las parejas deben tener un proyecto en común, crear metas, lazos fuertes que sostengan a la pareja, aun cuando bajan los niveles ya de todas nuestras Sentimientos de frustración e insatisfacción son los primeros en aparecer. “Cuando la relación de pareja se rompe, también están involucradas ciertas sustancias químicas en nuestro cerebro. El cuerpo experimenta como una resaca”.
QUÍMICA DEL AMOR
En su experiencia, Puente Flores, quien se ha dedicado a estudiar los cambios en el organismo durante estas fases luego de terminar una relación en la que se tenía el proyecto de matrimonio, ha integrado una nueva forma de ver al amor, respaldado en estudios científicos anteriores.
“En el amor hacemos lo que mis padres dicen que es el amor, pero hay estudios que revelan lo que le pasa al 80% de las personas, todo está comprobado. La mujer puede fingir que es amorosa, etcétera, pero por el color del cabello se puede definir realmente cómo es, habla mucho del aspecto sexual de la pareja”, explica.
Incluso hay parejas que pueden atravesar por la etapa del enamoramiento y llegar al amor verdadero sin tener una química sexual “porque nos han bombardeado con la teoría errónea de ten mucho sexo, pero no es cierto, cada hombre y mujer tiene un apetito sexual diferente, las ganas de tener sexo varían, no es por género, es por persona.
“Nos aburrimos de tener sexo con la misma persona, no del sexo, sino de hacerlo con la misma persona, y la dinámica sexual cambia mucho y pensamos que esto pasa porque la persona perdió interés en nosotros, pero no es cierto”, señala.
Es justo en este momento cuando empieza el amor, explica Puente Flores. “Cuando pensamos que todo está a punto de acabarse es mentira, simplemente se está pasando al amor y ahí es donde entra la terapia de pareja, hay que trabajarlo, ese amor verdadero implica mucha atención y entendimiento”.
Esta cadena de hormonas y sentimientos que se manifiesta de diversas maneras en el cuerpo también está relacionada con la fidelidad, pues según explica el especialista es natural que las parejas se aburran y busquen generar nuevas emociones.
“Lo natural es que pongamos los ‘cuernos’, pero hay que elaborar estrategias recordando que nueve de cada 10 decisiones son animales, buscando tener un amor para siempre y el hombre cuando pone los ‘cuernos’ no quiere abandonar a su mujer, simplemente está aburrido de la rutina”, precisa el terapeuta.
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